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martes, noviembre 03, 2015

martes, noviembre 03, 2015

[Reseña Cine] Goosebumps (2015)

Unos escalofríos de puro terror

Bienvenidos muchachos, a la noche del terror. Es hora de confrontar los miedos, y qué mejor manera de hacerlo que enfrentando algo de tu querido pasado que vuelve… en forma de una adaptación fílmica que nadie esperaba.

Me refiero por supuesto a la película Escalofríos. Cuando supe que iban a hacer una película de la tan querida serie de libros, me preparaba para el ritual de siempre: “¡Oh Dios mío no puede ser, van a  violar mi infanciaaah asfdafdfas…!”, pero otro lado me decía que esa postura ya es demasiado cliché y además un tanto prejuiciosa, así que decidí darle una oportunidad pese a todo.

Cuando es Jack Black quien se ve más convincente que los monstruos CGI y los memos adolescentes, mal vamos.
OH, ESPEREN...

ÉSTE ES STINE, NO SE PARECEN EN NADA.
Una vez vista tuve una sensación de decepción tremenda: un quiero y no puedo en todo el sentido de la palabra. Porque la verdad es que no tengo bien claro que es lo que la película quería: ¿ser un homenaje, una comedia, algo totalmente diferente? Bueno quizás sí tenía en mente una cosa: sacarte dinero. Y eso tampoco sabe hacerlo bien.

Sinopsis

Hablemos de la película en sí: un adolescente llamado Zach se muda junto a su madre a los suburbios de Madison, donde conoce a Hannah, quien resulta ser la hija de un misterioso y arisco personaje, que resulta ser nada menos que R.L. Stine, interpretado por Jack Black, quien la mantiene aislada del mundo. Cuando el prota junto a su amigo intentan liberarla luego de haber recurrido a la torpe policía, lo que consigue es en realidad liberar a los monstruos que el escritor guardaba en sus manuscritos. Ahora deberán unir fuerzas para intentar salvar la ciudad de las oleadas de bestias, devolviéndolos a los libros de los que surgieron.

Y aquí viene el hacha...

Francamente la película pudo haber sido genial (y de hecho su potencial es enorme) si no abundara en tantos agujeros de guión y se dieran tan pocas explicaciones. Sobre lo primero, por ejemplo ¿de dónde vienen los poderes de Stine? Nada, sencillamente se dice que él podía soñar esos monstruos y los plasmaba en sus libros. Hasta llegué a pensar que su máquina de escribir (que llega a fungir de macguffin en un momento de la película) tenía que ver algo pero no, sencillamente surgían y la única manera de contenerlos era en los manuscritos.

Otro defecto en mi opinión es que se toma DEMASIADO tiempo en introducirnos a los personajes: la llegada de Zach, el encuentro con su amigo el nerd, y el flirteo a lo Crespúsculo con la hija de Stine llegan a consumir casi 45 minutos, y esto se pudo haber invertido mejor en introducir a STINE por ejemplo… de hecho si la película se hubiera centrado más en él la hubiera disfrutado mucho mejor. No nos engañemos, si llamaron al bueno de Black fue para que hiciese de gancho de la película porque el resto del elenco son unos NN.

Luego TENEMOS A LAS DECENAS, LOS CIENTOS, LOS MILES DE MONSTRUOS surgidos de la imaginación de Stine… es cierto que iba a ser problemático darles tiempo a todos ellos en la pantalla, pero aquí parecen poco menos que sub jefes de videojuegos, siendo algunos de ellos derrotados de una manera que se nos antoja penosa cuando la vemos. Por no hablar de lo poco trabajados que están los CGI, especialmente con el Yeti y el hombre lobo, o los gnomos de jardín, que llegan a moverse de manera cómica en lugar de aterradora como en la serie.

Y me dejé para el final el peor pecado… ¿DESDE CUANDO LOS ADOLESCENTES PROTAGONIZAN HISTORIAS DE STINE? Vamos, ellos eran la carne de cañón, sino eran el hermano mayor descreído o el bully. Eran a los niños a los que les tocaba enfrentar al bicho de turno, eran ellos los que recibían la mayor parte de la carga psicológica de la obra… por algo el monstruo elegía mostrarse ante ellos primero, porque nadie les daría crédito. Claro que podemos interpretar este cambio como un signo de que el público de Stine ha crecido (hay ineludibles referencias al mundo de hoy, como las redes sociales, lo cual se ha convertido en un tropo en toda regla) y que por lo tanto es lógico representarlo con protagonistas crecidos. Pero es un recurso que sigue sin cuajar y le resta encanto a la obra.

Pero bueno, comentado ya lo malo, digamos algunos aspectos rescatables. Por ejemplo, me encantó que el villano de esta historia fuera Slappy el muñeco ventrílocuo, quien una vez liberado, busca venganza de su “padre”, cuyo plan consiste en liberar más monstruos, quemando los libros para que no regresen ahí. Aunque en algunas ocasiones te preguntas cómo es que tiene tanta autoridad sobre todas las criaturas, convengamos en que era una elección bastante acertada. Porque viendo como han tratado al resto de los personajes…

B!tch please...
Luego tenemos la música de Danny Elfman, de quien como siempre es un deleite escuchar sus partituras… pero vamos, es un pecado haberse olvidado del TEMA PRINCIPAL.


Lo que hubiera dado por escucharlo en el cine.

Y finalmente, podemos decir que a grandes rasgos en realidad recoge muchos elementos de la obra de Stine: entre ellos, el giro final. Si no fuera por la comedia tonta (aunque inofensiva), de hecho se siente como uno de los capítulos de la serie que tanto nos gustaba ver por las tardes luego del colegio. De hecho, el giro final, su sello característico, es bastante bueno en mi opinión (SPOILER: la hija de Stine resulta ser otra de las criaturas surgidas de su imaginación y se sacrifica para que todos los monstruos regresen al libro que Stine tuvo que escribir en una sola noche para poder encerrarlos de nuevo) y aunque alguien dirá que lo que sigue es una estupidez (SPOILER: Stine en agradecimiento al prota quien se vuelve su amigo, y decide crear de nuevo a Hannah, esta vez quemando el libro para que sea no regrese a esa dimensión y sea “real”), pero para mí estuvo mejor trabajado que la “mafufada” de Pixels donde la rubia con espadas se vuelve real (en serio, ahí se echó a perder todo lo poco bueno que pudo haber tenido la película, la de Sandler, digo).

De hecho esto me da la oportunidad de plantear además algo que quizás muchos no nos lo hayamos planteado antes: ¿era realmente bueno el material de R.L. Stine, o se trata de otro caso de sobrevaloración nostálgica?

Pues sí, hay que reconocerlo: Stine NO era tan bueno (por favor, déjenme hacer un descargo antes de la lapidación). La mayoría de sus obras seguían el esquema de “niño escéptico con problemas-se muda de ciudad-encuentra algo misterioso-se ve envuelto en una aterradora aventura- no pasa nada hasta los últimos capítulos-deus ex machina y a cobrar”. Sin embargo, le funcionó bien porque se convirtió en una suerte de Stephen King para niños: sus historias seguían un esquema sí, pero funcionaba porque apelaba a un público cuyas expectativas eran fáciles de satisfacer. Pese a todos sus defectos, te llegaban a importar los personajes y lo que les sucediera. De hecho, el universo de Stine podía llegar a ser único como sus criaturas, y además la atmósfera podía llegar a angustiarte en  una edad previa a tu primera vellosidad facial. Esto es algo que hoy difícilmente colaría, en la generación de los creepypastas, donde el esfuerzo por crear personajes y tramas parece un arte perdido. 

Y también hay algo que nunca tendrán: las inolvidables portadas del ilustrador Tim Jacobus.
Y eso fue Escalofríos, la película. Una cinta que pudo ser un homenaje a la obra de Stine como a él mismo, pero que no supo enfocarse bien, y terminó siendo nada menos que otro producto destinado a explotar el factor nostalgia; lástima que eso tampoco lo sabe hacer bien: sin ser la peor película de esta temporada, su gran pecado es precisamente no hacerle justicia a la serie, tanto de libros como televisiva.

Hasta la próxima ocasión, queridos lectores y amigos.


PD: Oh Stine… parece que olvidaste un monstruo más… AL SEÑOR ENCORBATADO… ¡Él ha regresado para reclamar vuestras almas! MUAJAJAJAJAJAJAJA

martes, julio 28, 2015

martes, julio 28, 2015

[Comic] 3 apariciones curiosas del Perú en las historietas.

Ya es 28 de julio. Aniversario patrio por estas latitudes. Y ocasión perfecta para explorar un tema que siempre he querido abordar en esta bitácora, considerando que soy un colaborador de otro país. Se trata ni más ni menos, de algunas apariciones de mi natal país en emblemáticas publicaciones del noveno arte. Del cómo ven a este lejano país sudamericano a través de guionistas y artistas, y por qué no, de la idiosincrasia del país de estos. Para tal efecto tomaré 3 publicaciones sobre las que he podido conseguir documentación con respecto a esta fecha, aunque no descarto la posibilidad de ampliarlo en posteriores posts.

No se trata por supuesto, de simples menciones en un globo de texto o viñeta. No, aquí hablamos de escenarios, personajes, historias que toman lugar en Perú. Sin más, pues, pasemos a exponer quienes fueron los aventureros intrépidos del tebeo cuya travesía los llevó a las lejanas tierras del Sol.

Primera aparición: Donald viaja a los andes.


O el cómic que me hizo pensar que Para leer al Pato Donald de Ariel Dorfman, tiene razón. Aunque para ser justos, esta aventura se me hace menos aberrante atroz simplista que la de "En busca de un elefante de jade".

Creada por Carl Branks en 1949, el N° 223 del Pato Donald, Lost in the Andes fue una curiosa entrega en la cual el personaje se embarca en una aventura científico-comercial junto con sus sobrinos, luego de hacer un hallazgo casual pero no por ello menos sensacional: mientras trabajaba como conserje en el museo de Patolandia, al quebrar accidentalmente unas pequeñas piedras procedentes del Perú, descubre que son en realidad huevos cúbicos, que naturalmente llaman la atención del mercado estadounidense de Patolandia.

Y así, es que arriban al puerto del Callao y comienzan su ascenso a los andes, en busca de la ciudad perdida de Plain Awful ("Simplemente Horrible", SIC) lo cual es una clara parodia del descubrimiento de Machi Picchu para el mundo que hizo Hiram Bingham en 1911. En el camino se encuentran con un campesino –retratado en ese estilo que yo califico como “proto-furry”- que intenta estafarles ofreciéndole dados en vez de los codiciados huevos cúbicos.

Finalmente encuentran la ciudad, poblada de agresivas gallinas de forma geométrica. Los habitantes del lugar tiene por norma no hacer nada curvo, y los globos de chicle de los sobrino de Donald son una clara violación a dicha norma… la cual burlan al enseñar a las gallinas a masticar globos en forma cúbica. Con ello son perdonados y se les permite llevarse huevos y algunos ejemplares.

La aventura sin embargo no terminaría bien para el pato sin pantalones porque resulta que se llevó dos machos,  resultando en un fiasco la expedición y volviendo a su condición de sub-empleado. Y como yo detesto la biopiratería, sólo puedo concluir con un MENECHO.

Habría posteriormente una secuela llamada Return to Plain Awful, publicada en 1989 como parte del cuadragésimo aniversario de la comentada publicación, ésta vez de la mano de Don Hugo Rosa, quien es considerado por muchos, el sucesor de Carl Barks en todo el sentido de la palabra.

Por cierto Donald, te pudiste haber ahorrado todo esto con este simple adminículo:




Segunda aparición: Tintin brinda con pisco peruano

Publicado entre 1946 y 1948, y reeditado en forma de álbum en 1949, Tintin en el templo del Sol, con ilustración y guión de Georges Remi alias Hergé, quien en esta aventura manda al incansable reportero belga a las remotas tierras de los incas.


 Planteada como continuación de Las siete bolas de cristal, Tintin parte en busca de su amigo el profesor Tornasol, quien fuera secuestrado a bordo del vapor “Pachacámac”, con destino a Perú. Una vez ahí, la misión de rescate los lleva a la selva peruana, donde alejados de todo contacto con el resto de la humanidad, y hostiles a nuevos visitantes, vive la última comunidad de incas,

Nada más llegar a un ficticio puerto del Callao (donde las montañas de los Andes se alzan directamente desde la costa), son recibidos por un jefe policial, quien convida a los recién llegados con nada menos que pisco, el famoso aguardiente local a la salud de Tornasol; propuesta que naturalmente es bien recibida por el borrachín capitán Haddock.


Son guiados al corazón de la selva por un indígena de nombre Zorrino, al cual rescatan de ser maltratado por sus patrones. Resulta que Tornasol había sido condenado al sacrificio por haber profanado una momia sagrada al querer ingenuamente usar una de sus prendas… cuando todo parece indicar que Tintin y sus amigos, incluyendo a su reciente aliado Zorrino están por correr con la misma suerte de Tornasol, Tintin se vale de una argucia para salvar la vida, haciéndoles creer a los incas que puede ordenar un eclipse en el preciso momento que toma lugar el sacrificio.

Qué suerte tuviste Tintin que estos incas no fueran como los mayas de Fontanarrosa.
Tuvo una adaptación en formato de película animada, Los prisioneros del Sol de 1969, que sigue fielmente la trama de la historieta: brutal la parte donde critican a Dupond y Dupont por disfrazarse de apaches queriendo pasar desapercibidos entre los indígenas peruanos; como también lo es el confundir al dios del sol, INTI, con Pachacámac, el dios de los temblores. Sin duda, una joya de aquellas épocas de historietas de aventuras que nos dio la posguerra.

Tercera aparición: Cable vs Sendero Luminoso.


No es la primera vez que éste sanguinario grupo terrorista es mencionado en esta bitácora. Al margen de si esto es bueno o malo (¿tráfico es tráfico después de todo?) lo que viene a cuento en esta ocasión es el reseñar brevemente la delirante pero no por ello menos electrizante versión de unos historietistas gringos sobre este episodio de la historia reciente.


De la casa Marvel en esta ocasión, nos llega CABLE. VOLUMEN I: THE SHINING PATH, publicado en 2002, escrito por David Tischman, e ilustrado por Igor Kordey. Y es que Nathan Summers -hijo nada menos que de Cíclope y Jean Grey -, quien en mi opinión es uno de los mutantes más injustamente infravalorados, decide que una de sus aventuras tomará lugar en nada menos que un ucrónico Perú del S. XXI.

Digo ucrónico porque pese a que supuestamente toma lugar entre los años 2001 y 2002, el escenario montado es diametralmente opuesto al que vivimos. Mientras por esos años nos recuperábamos de una dictadura cívico-militar con un gobierno de transición, en la historieta el escenario es atroz: el otrora derrotado grupo subversivo Sendero Luminoso, siempre según el guión, ha resurgido con fuerza y amenaza con tomar el poder. No sólo eso, en esta ocasión cuentan con apoyo popular… y ¡mutantes! Así es, resulta que había mutantes en sus filas, algo que les hubiera venido mejor que coches bomba en su demencial lucha armada.


Un escuadrón de dichas mutantes, lideradas por la camarada Inza, irrumpe en la prisión y libera a un tal Ernesto Sanz, que es como aquí llaman a Abimael Guzmán, el líder terrorista encarcelado.



Una vez libre, con el caos sembrado a lo largo y ancho del país, y con el gobierno tambaleándose, Sanz decide hacerse con el poder... por la vía corporativa. Pues como él mismo diría: “Si no podemos tomar al Perú por la Revolución, lo compraremos”. Y efectivamente, para convertirse en el CEO del Perú, decide comprar la deuda externa del país, usando para ello nada menos que las pingües ganancias producidas por el narcotráfico, que tanto en la ficción como en la vida es la principal fuente de financiación del grupo subversivo. Afortunadamente para nosotros, Cable llega a tiempo para desbaratar la conspiración y devolver la paz al país… bueno, ya sabrán que odio el intervencionismo pero creo que esta vez se lo merecían.

En líneas generales la idea es genial… aunque a ojos de los peruanos nos puede parecer rocambolesca y hasta irreverente, pero la historia en sí es entretenida y hasta se diría que cuenta con cierto trabajo de documentación… aunque sigue flaqueando en lo referente al realismo topográfico.

Como la plaza San Martín, que luce pletórica de árboles.
Cuando en realidad se ve así.

Por cierto brutal el cartel de Pilsen (marca de cerveza local) en un bar del Callao, justito al frente de la Base Naval de la Marina de Guerra, que es donde tanto en el cómic como en la vida real, está recluido el líder terrorista.

Y estas han sido las 3 apariciones del Perú en cómics extranjeros que quizás no muchos conocían, y que a través de este espacio he decidido compartir con Uds. Como mencioné anteriormente, seguramente existen MUCHAS más, y serán motivo de una reseña igualmente.

A continuación, coloco las fuentes que me han permitido redactar este post:

- Issuu de la Revista Velaverde: Año 1, N° 11. 13 de mayo de 2013. Págs. 54-59.
- Blog La Nuez: Cable vs Sendero Luminoso.

sábado, mayo 30, 2015

sábado, mayo 30, 2015

[Comic] Capitán Trueno, el héroe que desafió al franquismo.

El cómic español es un tema que se ha explorado poco en esta bitácora y muchas otras de procedencia latinoamericana. Sin embargo podemos encontrar grandes y variados exponentes para todos los gustos en los cómics que fueron publicados en la península ibérica. Para esta ocasión me he decidido por analizar al que sin dudas fue el más descollante en el género de aventuras de dicho país: el capitán Trueno.

Creado en 1956 por el guionista Víctor Mora Pujadas y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza, narraba las aventuras de un caballero cruzado del siglo XII, que acompañado con sus amigos Crispín y Goliath (porque todo nombre molón en el cómic ha de terminar con una vistosa “th”) viajaba por el mundo impartiendo justicia y en defensa de los oprimidos.

Hasta ahí uno podría decir, que es lo típico de estas publicaciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en dicha época, en plena dictadura franquista, este tipo de publicaciones solían ser propagandísticas de los que se consideraban los valores del franquismo, cuya sombra aún hoy aletea en dicho país. No es mi intención entrar en detalles sobre un asunto tan polémico, pero baste saber que las aventuras solían ensalzar la victoria sobre el agnosticismo y las culturas ajenas a la española, proyectándola en la lucha contra los moros infieles, por ejemplo (como sucedía con otra publicación anterior llamada El Caballero del Antifaz).

El Capitán Trueno recibe la censura.


El capitán Trueno por el contrario reflejaba valores más universales y -sorprendentemente- más intemporales que otras publicaciones de su tiempo. Más que un héroe español, era un héroe  de su tiempo. Sí, es cierto, al ser un guerrero europeo, tenía que luchar contra los musulmanes: de hecho la aventura comienza nada menos que en la Tercera Cruzada, cuando dirigiendo un ejército de españoles acude en ayuda de Ricardo Corazón de León. Sin embargo, en posteriores números encontramos tanto a enemigos como amigos entre los vikingos, los chinos, los indígenas americanos e, incluso entre los propios españoles, colectivos humanos donde podían aparecer por igual personajes honrados y valientes junto con otros que por el contrario resultan despreciables, malvados y viles. Pese a ser una obra con héroes y villanos, no eran o totalmente buenos o totalmente malos.

Esto evidentemente no gustó nada a los censores: diríase que ya habían tolerado el más que evidente escudo catalán que el héroe lucía en el pecho como para ir difundiendo una historia con alusiones más bien “progresistas”. Es por eso que además de desafiar los peligros de la época, le tocó a la creación de Víctor Mora Pujada, desafiar también a la censura de un periodo oscuro para el país de España.


De hecho, existe todo un libro dedicado a este tema, “Tebeos mutilados” de Vincent Sanchis donde podemos ver espadas, flechazos y mandobles omitidos por temor a provocar resquemor a un régimen que irónicamente se había impuesto por medio de la violencia. Pese a ello, en líneas generales sigue siendo una publicación mucho más interesante e imperecedera que cualquiera de sus contemporáneos.

Esta fue la razón de su éxito, el enfoque alejado de maniqueísmos que ya referimos antes.  Pero también hubo otras dos razones: La primera fue el uso de la ciencia y la razón: esto fue muy importante puesto que estando la aventura ambientada en una época donde imperaba el oscurantismo, proponer explicaciones racionales a la magia, como por ejemplo mediante reacciones químicas o por ingeniosos trucos provocados por falsos magos para asustar y reforzar la superstición, la dependencia, y la sumisión de un pueblo, era sin duda revolucionario.


Como el globo aerostático inventado en plena Edad Media (un anacronismo advertido por el propio autor).

O el ídolo equipado con altavoces.
Aunque claro, no dejaban de aparecer por ahí algunas criaturas mitológicas.


Y el segundo elemento, eran por supuesto, el manejo de las situaciones humorísticas. Ahí tenemos a los ya mencionados Goliath y Crispín. A cargo de ellos quedaba el alivio cómico, puesto que el primero era el típico compañero forzudo y poco inteligente pero de buen corazón, y el segundo, era el clásico aprendiz que no deja de meterse en problemas, empeñado en ser como su héroe.

También estaba por supuesto, el interés amoroso que todo caballero debía tener: Sigrid, la princesa vikinga que era hija de nadie menos que Ragnar Lodbrok (antes de que se hiciera famoso por la serie Vikingos) y cuyo papel supuso una verdadera novedad por el hecho que solía acompañar a los protas e incluso que llegó a salvarles la vida en algunas ocasiones, algo que era inconcebible en esos días.


Ejem, bueno, en algunos números sí que tenía que ser rescatada.


La Última Aventura del Capitán Trueno.


La última aventura del Capitán Trueno se publicó hace 5 años y se tituló: El último combate. En dicha entrega, creada por el guionista Ricard Ferrándiz y Joan Boix se cerraba pues, de manera trágica (spoiler) con las muertes de Sigrid y Trueno (spoiler) el largo ciclo de aventuras iniciado 5 décadas atrás. Sobre esto diría el propio autor, Mora Pujada: «Tuve una sensación extraña, como de rechazo y más, tratándose del tema del que trata “El último combate”…; pero, bueno… ¿Por qué el último…? ¿Quién lo asegura…?. Mi Capitán Trueno debía ser inmortal… Pero luego, más tranquilo, me di cuenta de que, precisamente por esa permanencia e inmortalidad había pasado de ser “mío” a ser de todos».

El Capitán Trueno asalta el cine.




 No fue sin embargo el descanso del paladín. Éste héroe pasaría en 2011 también a la pantalla grande con la película El Capitán Trueno y el Santo Grial, la cual lastimosamente tuvo TODOS los defectos que una mala adaptación cinematográfica que se precie debería tener: un pobre reparto, pésimas actuaciones, fidelidad nula con el material original, situaciones ridículas y efectos especiales desprolijos. No captó nada de la esencia del tremendo tebeo de Mora. Fue un estrepitoso fracaso en taquilla que pasó sin pena ni gloria, y que en mi opinión, constituye un inmerecido capítulo final para la historia del capitán Trueno.

Finalizo el artículo dejando un link de descarga (hacer click aquí para ir a la descarga) donde podrán leer completas las aventuras del cruzado y que me sirvió en gran medida para la redacción de este artículo.


Y de extra una canción que el grupo Asfalto dedicó a la creación de Mora, versión remasterizada del 2011 de la original de 1978.


Y un par de “curiosidades” más:

Ahora que lo pienso, mucho “progresismo” y sin embargo este es el mejor castigo que se les ocurre para reformar a la villana de turno.
“Anacronismos everywhere”: ni las patatas ni el maíz se conocían en la Europa del S. XII.

domingo, enero 26, 2014

domingo, enero 26, 2014

Una mirada no muy complaciente sobre el fandom brony: primeras aproximaciones


Siempre que existe demasiada uniformidad sobre un tema en particular, mi mente tiende a pensar que algo no está del todo bien.
No dudo que el consenso de opiniones, la unificación de criterios, y la convergencia de ideas, han producido grandes avances en el pensamiento humano y en la cultura en general, pero igualmente determinante para ese proceso, ha sido la disensión. Si no se rompieran las barreras impuestas por el pensamiento único, si no fuera por las críticas justas algunas veces, y audaces en otras, ciertamente nos habríamos quedado estancados en algún periodo de la historia. No es la discordia, sino la necesidad de aportar una perspectiva distinta la que me mueve. Pensar como la colmena da seguridad, pero arriesgarse fuera de ella sin embargo, es algo que está en la naturaleza misma del ser humano.
Dicho esto, se podrá entender porqué he considerado necesario dar una mirada diferente a lo que en estos momentos, es el fandom más numeroso (según ellos), peculiar y diríase, orgulloso de su propia condición: los bronis.
No voy a discutir el impacto que han tenido, ni  el número cuantioso que dicen tener, ni muchos otros aspectos que dicen tener. Sin embargo, a lo largo de estos recientes años, he tenido oportunidad de comprobar por mí mismo cómo es que son al interior de esta comunidad. No es mi intención satanizar ni mucho menos ensalzar personas ni colectivos, sino simplemente, dar un punto de vista que no implique una desmedida y redundante alabanza. Y por último, y no menos importante, tratar de racionalizar la postura contraria a dicho fandom, liberándola en la medida de lo posible de prejuicios, y sobre todo, cimentada en mi experiencia con miembros de dicha comunidad.
Comencemos pues, por la perspectiva de un servidor sobre el show en sí. Qué les puedo decir: no-me-gusta-My-Little-Pony (MLP en adelante). Lo he intentado de todo con este show: me vi tres temporadas completas y la película que sacaron el año pasado, pero nada de nada. No la odio: sencillamente no me llama la atención. No me atraen sus personajes, sus capítulos me parecen desprolijos, y la mitología de fondo muy desaprovechada, incluso para ser tan hechiza como ella sola. Ah y que conste que eso lo hice sólo para que luego no me vengan conque "uy, odias un show no conoces".  Listo. ¿Todo claro con eso, entonces? Espero que sí, porque en caso de duda, volver a este párrafo.



Sin embargo el fandom es otro cantar. Considero que hay mucho pan por rebanar con ellos, comenzando por la imagen que tienen sobre ellos mismos. Tomaré como un pequeño ejemplo éste artículo escrito hace mucho tiempo sobre el tema que nos ocupa (a ser posible, hagan una pausa leyendo en este post y vayan al link):

Nadie sabe exactamente cómo ni qué pasó. La nueva edición del dibujo animado My Little Pony (en adelante, MLP), originalmente lanzado en los ochenta para promover una línea de juguetes de Hasbro, tiene como público objetivo evidente a niñas pequeñas y preadolescentes. Sin embargo, según un estudio demográfico realizado por BronyStudy.com se muestra que alrededor de 86% de los fanáticos son hombres con una edad promedio de 21 años. Y ya sé lo que puedes estar pensando, así que aquí va otra cifra: 84% de los fanáticos de MLP se definen a sí mismos como heterosexuales. Entonces, ¿qué pasó? ¿Cómo es que un dibujo animado de ponis que disparan arcoíris y reciben lecciones sobre la amistad tiene una audiencia conformada principalmente por hombres (físicamente) adultos? Nadie está 100% seguro".
Vamos a ver: 84% de los fanáticos se definen como "heterosexuales". ¿A santo de qué viene recalcar su heterosexualidad? Contrario a muchos de los que juzgan negativamente My Little Pony
, yo nunca he pensado que tener semejante gusto tenga algo que ver con la orientación sexual individual. ¿Será que en el fondo, acaso siguen reconociendo los roles de género, aquellos contra los cuales irónicamente pretenden "rebelarse"?
Cabe la posibilidad de que la amplia audiencia masculina se justifique simplemente por la calidad de la serie, pero también es posible que hayamos llegado a una era postgéneros. Quizás, cada vez más miembros de las audiencias televisivas no se sientan cohibidas por la estética de un producto. Si bien siempre han existido los llamados tomboys –niñas a las que les gustan los G.I. Joes, el fútbol y jugar a la guerra–, hoy también existen hombres a los que les gustan los ponis. La temática ya no es cuestión de géneros".
AJÁ, ya decía yo. No hombre, los roles de género no se han roto ni se han convertido en una antigualla, como veremos más adelante. Es hora de admitirlo: de haber roche (peruanismo para "vergüenza") lo hay. Y si hay roche, es porque hay un reproche en asumir ciertas manifestaciones de la propia personalidad. No flota en el aire como un gas, sino que pende sobre la cabeza del individuo, cual espada de Damocles. Y es que llegados a este punto, el reproche ya no es cosa de conservadores padres o molestos amigos que le hacen bullying a uno por tener artículos del show: se trata de un prejuicio que ha sido interiorizado por el propio fan.


Pienso que para abordar esa cuestión es preciso echar una mirada sobre los demás comunidades de fans existentes: los fanáticos de Star Wars, los de Star Trek, los delEl  Señor de los anillos, los fanáticos de los mechas... todos ellos han constituido una cultura dentro de su propio colectivo, y han tenido éxito exportando elementos de la misma en el imaginario contemporáneo. Podemos ver que este proceso tiene poco que ver con lo comercial, y más con la actividad cultural, puesto que detrás de estos productos tan mercantilistas como ellos solos, existen detalles a destacar que serían reconocidos en el futuro, o mejor dicho, que hoy son reivindicados. 

Con lo cual se impone una pregunta: ¿sucede esto mismo con nuestros equinos admiradores? En otras palabras ¿cómo es que ha trascendido My Little Pony en la cultura actual? Se equivocan ciertamente los que dicen que su principal logro es el haber conseguido que cosas antes consideradas "para niñas" hoy le gusten a "hombres de pelo en pecho". No, lo único que han conseguido es que Hasbro ahora saque dinero directamente a treintañeros, y ya no a través de sus hijas (si es que las tienen, por supuesto); no se han acabado los estereotipos (DUH!), por el contrario se han creado otros tantos, y se le han dado nuevas herramientas al prejuicio. Tampoco me vengan con que lo es la asfixiante y odiosa explosión de "memes" de ponies en las redes sociales (esos que harían arrepentirse hondamente a Richard Dawkins por haber creado la palabra "meme"). Entonces, a falta de un gran y real aporte a la cultura actual, los bronis se han decantado por enarbolar una bandera moral: la del "amor y la tolerencia".

Ciertamente ningún otro fandom había asumido antes misión moralizadora alguna: Star Wars, El Señor de los Anillos y las cuantiosas obras de animé, es cierto que tenían enseñanzas morales implícitas, pero ninguno reclamaba para sí la práctica de algún valor, más allá del básico esquema de la lucha entre el bien y el mal, que es el armazón de muchas narrativas de este tipo. Cierto es que ese conflicto está presente en MLP, pero éste aparece simplificado hasta la nimiedad, al punto tal que en el grueso de los episodios, el conflicto se ve reemplazado por situaciones más bien cotidianas, que entretienen, pero no ayudan a que profundicemos en los personajes, y ya no digamos, en el mundo donde se desarrolla la serie. Además, ¿no es acaso algo tragicómico, que los valores que supuestamente ya son parte del moral de nuestra sociedad (la tolerancia y la amistad), tengan que ser inculcados (¿re-inculcados?) a adultos, con vías didácticas más bien infantiles? Dicho de otro modo: hasta antes de convertirse en fan de dicho show, ¿realmente tenía interiorizado el rollo del "amor y la tolerancia" el individuo en cuestión?
Es evidente que tiene algo de preocupante que los valores que el colectivo brony reclama como parte de su cultura interna, sean los mismos que desde chicos nos inculcan tanto padres como docentes. Es cierto, nuestra sociedad está en una crisis ética: pero no es como siempre se dice, una crisis de valores, sino en la práctica de los mismos. Y ahora, como podemos ver, lo es en la transmisión de valores. 
¿Además, de qué tolerancia hablamos? ¿La tienen con aquellos que no comparten su admiración por el show? Ojo que esto va más allá de decir "también me gustan otros show", o "tengo amigos que no les gusta el show y me llevo bien con ellos". Para comenzar, la tolerancia no significa rodearse de personas similares a uno y alrededor de ellos construir una burbuja donde la grisura sea el catalizador de todos sus miembros (esto va también para todos los demás fandom): encerrarse en la soledad de lo propio es indigno de una criatura social como es el ser humano. Porque a fin de cuentas, la tolerancia se ejerce con quien es distinto a uno, y eso es algo que no han entendido quienes dicen practicarla, no sólo ahora sino en el pasado. Afortunadamente, parece que esta vez no terminaremos ni en Cruzadas, ni en Jihads, ni en guillotinas o en gulags...



Ahora bien, ¿es todo esto tan malo y catastrófico como parece que lo estoy pintando? Quizás a fin de cuentas, no. Existen peores cosas dentro del mismo fandom (como ésto, denunciado por nada menos que una brony, dicho sea de paso) y que ciertamente contribuyen a una imagen negativa del mismo (como este otro), pero no todos participan de ellos. Pero por eso mismo, luego no se quejen, si hacen de eso su principal exportación, o prefieren mirar para otro lado.
Como conclusión, podemos decir que surge un retrato más humano sobre este colectivo: más humano que el que podríamos concebir desde una perspectiva adversa, pero también mucho menos distorsionado que la que los mismos bronis quisieran darse a sí mismos. Evidentemente, esta es una labor que no podría abarcar en un solo post, pero estoy seguro, que para bien o para mal, no será la última vez que toque este tema.


* Créditos al tumblr Bronystupidity por la mayoría de las imágenes.

domingo, diciembre 29, 2013

domingo, diciembre 29, 2013

[Top] 10 Futuros que nunca se cumplieron (afortunadamente)



¿Cómo están colegas? Espero que muy bien: luego de haberme ausentado injustificadamente de la redacción de Neoverso y vuelto a recuperar mi espacio, me siento en el deber de continuar colaborando. El tiempo pasa y efectivamente, nada escapa de él. Y como este 2013 que se nos va, fue precisamente el año de cierta película distópica, se me ha ocurrido hacer una recopilación de algunas visiones del futuro que se dieron en ciertas películas, y que hoy por hoy, están totalmente desfasadas, principalmente porque ya hemos llegado al año en que se predecía que ocurrirían los hechos mostrados. Éste es pues, mi top 10 de futuros que nunca se cumplieron, afortunadamente para nosotros (aunque claro, no es que el futuro actual pinte muy bueno).

Para este conteo se tomará en cuenta el tiempo en el que se supone debieron ocurrir los hechos, así que mientras más alejado del presente año, más errada la predicción futurística que se hizo en la cinta en cuestión.

Así que comenzamos con:


10.- Escape de New York (1981) / Escape de los Ángeles (1996): Y comenzamos con estas dos por ser prácticamente la razón de ser de este conteo, especialmente la 2.

De la mano de John Carpenter nos vino esta particular distopía, donde nos muestran a Snake Plissken, un veterano de la Tercera Guerra Mundial (el clímax de la Guerra Fría según la película) a quien le inyectan un par de explosivos para obligarlo a rescatar al presidente de los EE.UU. de un accidente aéreo en la isla penitenciaria de Manhattan, puesto que en dicha línea temporal, New York es una megaprisión donde son recluidos los más peligrosos criminales.

Ésto supuestamente iba a suceder en 1997; sin embargo en nuestro mundo, un año antes salió la secuela: "Escape de Los Ángeles", también dirigida por Carpenter. En esta ocasión es el año 2013 donde se ubica la acción: Los Ángeles se ha convertido en una isla por causa de un terremoto, donde habitan igualmente prisioneros y exiliados, esta vez liderados por un villano de opereta con pintas de Che Guevara que es nada menos que un "terrorista peruano de Sendero Luminoso" (se ve que sólo conocían el nombre por la canción de Rage Against The Machine). Snake en esta ocasión deberá recuperar unos códigos secretos que se llevó la hija del presidente estadounidense, y para ello será obligado nuevamente, esta vez inyectándole un virus. Un festival de sinsentidos desde que comienza hasta que acaba.

Y claro, cómo olvidar a Bruce Campbell perdiendo la dignidad...
Con respecto a las películas, debo decir que la mejor es la primera: Kurt Russel en un papel memorable, Carpenter demostrando su valía, y una acción trepidante que la hacen realmente disfrutable. Es por ello que me cuesta creer que la secuela salió del mismo director, quien no hace sino fotocopiar todo lo bueno de la anterior entrega y mostrarlo de una manera por demás deslucida. Y lo peor, fue que con ello truncó la posibilidad de una tercera parte.

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9.- 2012 (2009): Y seguimos con la cinta que ya lleva un año hundida en el olvido y en el mayor de los ridículos; ya estamos a más de un año de la supuesta fecha del fin del mundo predicha por la civilización maya, y seguimos aquí (principalmente porque la dichosa predicción no era de ningún apocalipsis), así que tuvimos suerte de que esta película fuera muy de usar y tirar.

Trolling sice 205 A.D.

Cuando la vi en el cine, no pude evitar verme envuelto por el espectáculo de efectos especiales que se desplegó ante mi vista, pero francamente las historias que ahí se desarrollaron fueron intrascendentes, y lo mismo los personajes, todo ello bajo la batuta de un Roland Emmerich en estado puro: o sea un carnaval de destrucción tan autocomplaciente que llega a aburrir.

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8.- Soy leyenda (2007): Seguramente estábamos tan conmovidos por la muerte de la perrita de Will Smith que no caímos en la cuenta que la devastación tomaba lugar en el año 2012. Después de todo, tampoco es que podamos pedir mucho de un remake de The Omega Man (1971), cinta que prefirió situarse en el marco temporal de la Guerra Fría (aunque claro, la novela original de Richard Matheson, que curiosamente se llamaba igual que el remake que nos ocupa, enmarcaba la acción a fines de la década de los 70's, habiendo sido escrita en 1954)

Aunque al parecer esta predicción sí que se cumplirá... de algún modo u otro.

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7.- Señales del futuro (2009): Dirigida por Alex Proyas y protagonizada por Nicolas Cage, esta cinta partía en el año 1959, cuando una niña entierra una cápsula del tiempo con un mensaje cifrado, el cual vendría a ser descubierto 50 años más tarde, es decir en el año 2009. Entre una de las predicciones estaba la de una catástrofe solar que literalmente freiría la Tierra, mientras que "niños elegidos", serían rescatados de dicho desastre.

Y eso que aún no había hecho Ghost Rider 2...
Sencillamente delirante: se anticipó a la cutrez de 2012 de Emmerich por 3 años, pues ubicó la acción prácticamente en el mismo año del estreno de la cinta. Se hace difícil reconocer en esta cinta al Proyas de El Cuervo y Dark City. Está claro que desde Yo Robot, no ha tenido mucha suerte en lo referente a guionistas, pero ahí está, aguantando el tipo como mejor puede.

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6.- Double Dragon (1994): Es un hecho que a nadie en este mundo le podría gustar esta cinta. Una paupérrima adaptación de un famoso juego beat'em up del mismo nombre (que también ubicaba futurísticamente la acción en los años "19XX") que produjo una historia tan mediocre como olvidable, como casi todas las adaptaciones fílmicas de videojuegos.

Bueno, si existe una sola razón para recordarla, es que la película tomaba lugar en el año 2007, y como siempre pintaban al futuro de la manera más caótica que se les pudo ocurrir: inundaciones globales, tasas de criminalidad altísimas, Mark Dacascos y Scott Wolfe haciendo el subnormal, y por supuesto, Robert Patrick interpretando a un dictador imitador de Vainilla Ice.

Definitivamente, de la que nos salvamos.
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5.- Time Cop (1994): Es imposible hablar del futuro sin mencionar los viajes en el tiempo. Y aunque la tecnología de viajes en el tiempo continúa siendo imposible, en esta película ya es una realidad... ¡desde 1994! Sin embargo, el punto de partida real de la película es el año 2004, cuando se cometen los llamados "delitos temporales", como retroceder en el tiempo para asaltar caravanas del Viejo Oeste o especular en la Crisis de 1929. Para detener todo este desmadre, el hombre indicado es Jean Claude Van Damme, el más duro agente de la Comisión de Control del Tiempo.

"Al diablo con los viajes en el tiempo, yo sigo tan fresco como una lechuga"
Sobre la película en sí, sorprendentemente, es de lo mejor que tiene Van Damme: tiene acción, buenas interpretaciones, efectos especiales decentes y todo lo que puede esperarse de una cinta de su género. Por cierto, como curiosidad, no se pierdan el triple error científico en el que incurrieron en una línea de diálogo de la película.

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4.- 2001 Odisea del Espacio (1968): No me malinterpreten, no considero mala esta película: de hecho queda todo muy visionable con el soundtrack, muy profunda la trama, muchos viajes mentales y todo eso... pero vamos, el mismo título lo pone: ¡esto se suponía que iba a pasar en 2001! Sin embargo ya llevamos 12 años y la carrera espacial sigue estancada en enviar sondas a Marte rogando para que no se hagan trizas, los sistemas operativos siguen sin ser inteligencias artificiales, y por supuesto, la Guerra Fría está más que acabada.

Y claro, también tenemos el hecho que la pobre HAL9000 no tendría nada que hacer frente a la poderosa Skynet.
Como decía, no hay mucho qué machacar por acá; después de todo, para la época era más que aceptable pensar que la carrera espacial y la Guerra Fría continuarían, porque después de todo, muchas visiones del futuro no son sino prolongaciones de las ideas imperantes en la época en que fueron concebidas.

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3.- Class of 1999 (1990): Secuela de Class of 1984, que mostraba un panorama conflictivo con adolescentes y drogas en la ciudad (la anterior película se había estrenado en 1982). Sin embargo, según la película que nos ocupa, para 1999 las cosas pintarían tan mal que los índices de criminalidad se dispararían, todo por culpa de adolescentes indisciplinados (claro, echando la culpa a la juventud de la delincuencia, cómo no) que irían a usar armamento pesado para cometer sus fechorías. Para detenerlos se haría necesario usar androides disfrazados de profesores, que bien podrían ser los prototipos que desechó de Skynet mientras perfeccionaba su serie T. Y claro, todo esto antes de ponerse de moda la palabrita "bullying".

Como podrán darse cuenta, mientras más avanzamos al primer puesto, más demencial se vuelve la predicción que se hacía en dicha época; así que vayamos concluyendo con esto.

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2.- Future Force (1989): Cinta futurista sobre  un futuro violento marcado por una extrema delincuencia (para variar). La policía ha tenido que privatizarse (casi como en cierta cinta de Paul Verhoeven), y entre ellos destaca un agente interpretado por David Carradine, quien usa un Power Glove que lanza rayos, golpea duro y hasta tiene un motor de cohetes para enfrentar todo tipo de amenazas.

Sin embargo lo peor de esto es que ubican la acción: ¡en 1991! Apenas se dieron un par de años para vaticinar, entre otras cosas, el puñetero puño de metal que lleva el protagonista. Acción sin ritmo y situaciones absurdas pueblan este subproducto de ciencia ficción de postrimerías de los 80's, para el cual el tiempo pasó demasiado rápido.

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1.- Mad Max (1979) / Mad Max 2 (1981)/ Mad Max 3 (1985): Antes que alguien pegue el grito al cielo, aclararé que no las considero malas películas (bueno, en mi opinión las dos primeras superan a la tercera, digo), pero tampoco nos hagamos los ciegos: según la primera película, en 1984 tendría que haber escaseado el combustible, en 1986 tendría que haber habido una guerra nuclear, y en el año 2004, deberíamos todos andar con taparrabos, ralladores de queso en la cara, y echar a andar los autos con heces de cerdo.

Esto por supuesto no hace menos disfrutable a la trilogía: de hecho, la mejor forma de tomarse esto sería como un mundo alternativo donde una crisis petrolera llevó a la debacle la especie humana, puesto que para aquella época una crisis petrolera era una realidad... bueno no es que eso no haya dejado de ser una amenaza ahora, pero la trilogía del guerrero de la carretera nos lo plantea de una manera tan clara como aterradora: sin el combustible fósil, mucho de lo que actualmente conocemos como civilización se vendría abajo, debido a la perniciosa dependencia que tenemos respecto a ellos. No me digan que esto no deja de ser cierto, independientemente de la fecha para la cual se haya predicho.

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Y estas son pues, las visiones del futuro que no se cumplieron, y aunque cabe recalcar que no era necesario que así ocurriese en la vida real, no dejan de ser una curiosa muestra las ideas que solemos tener sobre el tiempo futuro. En lugar de desarrollarse en nuestra línea temporal, algunos autores de cine prefirieron crear la suya propia, con resultados singulares: algunas fueron buenas películas, otras unos bodrios infumables, pero todas fueron un producto de su tiempo. Será como diría Arthur C. Clarke: "El futuro ya no es lo que solía ser".

Marty Mc Fly no nos falles.