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miércoles, noviembre 09, 2016

miércoles, noviembre 09, 2016

Ilustrando a Félix Arburola y familia.

El ilustrador dueño de la “poesía gráfica” partió dejando claro que las mejores obras son como la vida: quedan inconclusas porque lo mejor siempre está por venir

Carrera. Lapicillo, Tambor, Súper Paletas, Jacinto Basurilla y Tío Conejo fueron algunas de sus creaciones: un grande en los dibujos de chicos.
 
Es un veterano de la ilustración infantil, un maestro instintivo, un aprendiz perpetuo. Recostado en una butaca roja, viste camisa estampada, pantalón camuflado, botines cafés y lentes ovalados. Se quita los ojos como binóculos y se pone los de otros para ver el mundo de distintos colores. Alrededor, cuatro artistas, tres almohadones, dos libros y una coneja.

–¿Don Félix?...
–Dígame Félix. Usted me respeta con el trato.

Es un experimentado pintor, diseñador y músico. De pie frente a una secuencia de guitarras se las ingenia para capturar el “detrás de cámara” de esta sesión. Celular en mano fotografía cada pose de sus hijos. Luego, sugiere colocar un mural en cierto espacio vacío.

—Mejor no me respete. Tampoco me barbee. Seamos amigos. No pongamos esas limitaciones. Seamos iguales.


Familia. El ilustrador Félix Arburola junto a sus hijos Sebastián, Moy, Ariel y Félix Jr. (de izquierda a derecha).
Es Félix, sin títulos, y esto es Osopez: estudio de diseño, fotografía y dirección de arte. Síntesis de tantos oficios familiares. Propiedad de Ariel, el único Arburola Matamoros con la mascota de la revista Tambor tatuada en el brazo. Escenario de cinco personajes que respiran arte en todas sus manifestaciones.

Oriundo de Cañas, Guanacaste. De tez morena y mirada profunda. El menor de tres llegados a la pampa del matrimonio de Roque Arburola, comerciante, y Argentina Bustos, costurera. Félix Arburola Bustos. Heredero de un apellido vasco del que solo queda una referencia y de otro nica, gestor de su tenacidad. Firi, Beto, el de Tina.

Tenía siete años cuando ilustró sus primeros cuadernos, 11 cuando llegó la televisión a Costa Rica y 15 cuando ingresó a la Casa del Artista. Nació en 1947, está a tres de cumplir 70. Come años, tal vez por genética, de seguro por jovialidad.

Entorno. Colonia del Río es un barrio guadalupano rodeado por el afluente Torres y la franja del parque Simón Bolívar.

La casa de Sebastián Arburola está aquí, en el terreno donde él y sus hermanos vivieron la infancia, la mejor época familiar, la década en que sus papás eran pareja y Tambor uno más de la camada.

Los cuadros y sus alusiones son el método para contar el paso de los minutos. Madonna, Jim Morrison, Audrey Hepburn, Los Beatles y La Nigüenta comparten tiempo y espacio.
 
El kitsch, tan representativo de la idiosincrasia costarricense, se apodera de cada rincón.

“¿Qué le sirvo? ¿Algo fuertecito?, bromea Félix mientras bebe una gaseosa en las rocas.

Detrás de la barra del bar se esconde el diseñador del Volcán de Oro, ganado por Ariel y Sebastián en distintas ediciones. Antes de pedir una foto con el trofeo, se cambia de ropa “para evitar ruido”. Del armario de su segundo hijo sale la camisa negra que lo acompañará el resto del día. Comparten talla y gusto.

“Casi todas las semanas tenemos nuestro happy lunch . Vamos por ahí a hablar de tendencias, pero me encanta visitar este lugar. Vea qué chiva ese timón en la puerta del cuarto. Muy simbólico, ¿verdad, Sebas?

“Claro, porque la vida es un viaje, Firi”.

Con voz lenta, baja, paciente, reconstruye su historia. Tuvo una niñez con estimulaciones y mudanzas –de Cañas a San José, de ahí a Venezuela, y de regreso a Costa Rica– de la que recuerda las máquinas de coser, los figurines, las clientas y los hilos. Su mamá era modista, aficionada a las artes dramáticas y participante activa de cuanto recital y concierto había.

Desde pequeño ilustraba sus cuadernos. Como tenía talento, los profesores se dejaban sus dibujos al final del curso. Memorias de un estudiante al que le disgustaba la escuela y el colegio.

En 1962 inició clases de dibujo en la institución de Olga Espinach, en ese entonces contigua al Teatro Nacional. Abajo ensayaba la Sinfónica Nacional y en el mezzanine se aprendía a pintar con materiales patrocinados por el Estado. Tiempo después matriculó varios cursos libres en la Universidad de Costa Rica, solo para confirmar que lo académico no es lo suyo. Empírico y autodidacta hasta la fecha.

Semblante. Canas visibles no tiene, solo manos con pliegues y un ceño que frunce cuando reflexiona. Camino a su casa, mira por la ventana del asiento derecho, examina las plantas desordenadas por el viento de la ciudad de las flores.

“Lo bonito de haberse criado en los 50 y 60 es que habían más cafetales, potreros, ríos, trompos, bolinchas, mejengas. La infancia era más integrada a la naturaleza y el cosmos. Las nubes, el cielo y las estrellas tenían más importancia. También era más relevante la música tropical y la radio, en contraste con el rock y el televisor. Tengo 15 años de vivir en Heredia y le aseguro que aquí la gente es gente… Hay más amabilidad, tranquilidad, calidad de vida”.

En Barva, Félix tiene sus rutinas. Duerme hasta las 6 a. m. Sale a caminar con una libreta en la que bosqueja paisajes, potreros, vacas, árboles, gallinas, todo lo verde y rural que descubre. Desayuna sus propias recetas. Pinta. Escucha a Frédéric Chopin, Gustavo Cerati, Ryuichi Sakamoto y “mucha cosa nueva que está saliendo”. Dibuja. Revisa Facebook, Pinterest, Flickr y Blogspot. Ilustra.

Tenía poco menos de 20 años cuando empezó a ganarse la vida como ilustrador.

Al principio hacía folletos educativos para los médicos y pacientes de la Caja Costarricense de Seguro Social. Más tarde pasó a la revista infantil Tricolor , varias agencias de publicidad y editoriales públicas y privadas. Hay que decir que Félix es un hombre de trabajos estables, entre un puesto y otro pasaron años.
“Antes de trabajar en La Nación diseñé el logo y personaje de la revista Tambor como freelance . Ya había hecho anuncios para Jack’s y Dos Pinos, así que sabían de mi inclinación por la ilustración infantil.

En Tambor , Arburola (centro) fue director artístico.

 Súper Paletas, Lapicillo, Tío Conejo, Jacinto Basurilla y otros personajes insignes de los 80 y 90 repiten crédito. Por sus trazos corre la tinta de un mismo progenitor. El mismo que los vistió, caracterizó y afamó.

“Qué va, no le tengo especial cariño a ninguno. Es más, ni me detengo en eso. Le tengo cariño a lo que estoy haciendo en este momento, porque me está dando nuevos resultados, pero una vez que lo haga ahí queda. Tal vez lo vea y diga: ‘Puede mejorar’. Uno tiene que buscar siempre lo nuevo para no estancarse.
Pese a que son sus estrellas comerciales las más recordadas por el público, prefiere mencionar las literarias. Se le escapa una sonrisa al llegar a este punto de la conversación.

“La publicidad es parte de la cultura, pero me interesa más la cultura. En medio de la ilustración comercial, la literatura infantil fue un oasis. Es otro mundo, con gente más culta y sensible. Carballo decía que los dibujantes publicitarios son las prostitutas del arte. Y yo estoy de acuerdo”.

Félix Arburola aún mantiene guiños que pueden parecer de niño. Se entusiasma con una idea ajena, celebra sus propias ocurrencias, cuestiona casi todo. Aunque las ilustraciones juveniles no son su fuerte, también tiene alma de muchacho.

Cosecha. Siempre he hecho mis propias historias en imágenes, pero no en secuencias tipo historieta o libro. Cada imagen tiene una lectura individual, y en conjunto, si se trata de una serie.

La aclaración viene tras repasar sus proyectos con escritores nacionales como Carlos Luis Sáenz, Alfonso Chase y Mabel Morvillo. Ellos aportaron los textos; él, la gráfica.

“No me llama la atención ilustrar libros de poesía adulta, aunque podría. Tampoco me gusta decir ‘no’, porque me lleno de prejuicios. Hay que romper esquemas –afirma con seriedad– y acabar con esas limitaciones que uno mismo se impone.

“Una vez mi maestro Fernando Carballo me preguntó: ‘¿Qué hace usted fuera de la agencia?” “¿Dibuja?” Como le dije que no, me acordó mi responsabilidad con el arte. Entonces empecé a dibujar con más ganas y participé en certámenes de paisaje rural. Luego me encontré conmigo y con mi propio estilo.

¿Qué hay en su estilo que lo hace reconocerse?
Hay algo, pero no sé qué es. Soy muy visceral. Mi trabajo es muy emocional, muy de adentro. No es un trabajo analítico, proyectado de antemano. Mi trabajo es espontáneo, informal, emotivo… porque sin eso queda tieso, frío, sin vida, es como un acto de amor sin amor.

Puede que la pasión sea su eterna compañera…
Sí, aunque no estoy pendiente del pasado. Ya aprendí y me falta mucho más. Me gustan los nuevos especímenes.

De todas esas manifestaciones artísticas, ¿con cuál se identifica más?
Artista de la imaginación. No. Artista visual. Soy de todo un poco. No quiero etiquetarme diciendo que soy pintor, dibujante o caricaturista. Los especialistas no me gustan.

“No creo que uno pinte para alguien... Es una necesidad de conectar con las partes invisibles, los lugares invisibles de la psique humana, y nos vienen las imágenes, y hay una especie de impulso de comunicarlas... Pero no pretendo explicar esto... Que cada quien lo explique a su manera, incluyendo a los críticos de arte, en los que no creo”, publica el sitio web del Ministerio de Cultura a propósito de su obra.
Libertad. Su casa es un collage, tan diversa como su creación gráfica. Su pincel es libre, abierto al movimiento y color. Su verbo es franco, sin academicismos.

Las respuestas pomposas le desesperan casi tanto como las preguntas sobre el pasado, de ahí que cualquier conversación con el papá de los Arburola esté sometida a la pureza del hoy.

“Nada, ni siquiera recuerdos… Las colecciones me parecen una pérdida de tiempo. Hay que vivir el instante, que es lo único que tenemos. El presente va haciéndonos el futuro y el pasado. En algún momento coleccioné libros, cuadros de pintores y fotos en línea. Soy loco por Internet. Si hago un dibujo hoy, lo publico hoy mismo y ya mañana tengo al menos 100 “Me gusta”.

Cierto, lo noto dinámico en redes sociales: es usted muy tecnológico.
No puedo vivir sin mi Mac ni sin la Wacom. Uso Photoshop desde que salió y trabajo en el PageMaker desde que lanzaron la Macintosh 512K. Ahora mezclo el dibujo manual con lo digital –indica mientras rebusca entre los papeles con anotaciones y las esculturas en miniatura que invaden su escritorio.
La sala tiene además una pizarra con dibujos, recortes y fotografías. Un biombo con pinturas, bocetos y cargadores eléctricos. Una refrigeradora blanca con un televisor negro encima y una Frida gris debajo.
“Khalo es mi ídolo. Le admiro su deseo de vivir, su fuerza para superar los obstáculos, su pasión. ¡Ay, quería tanto a Diego!

Y le aguantaba unas... ¡Frida, su/frida!
Muy ingeniosa –ríe la ocurrencia ajena–. Fue una mujer sin limitaciones sociales, era bisexual y no se hacía rollos.

Sabía vivir y pintar lo que mejor conocía: su mundo interior; pese a que despreciaba la etiqueta “surrealista”, como usted.
No estoy acostumbrado a intelectualizar, a ponerle palabras a mis emociones, a disecar mis sentimientos. Soy cero calculador y maquiavélico.

Siendo usted tan “visceral”, ¿cómo hacía con los clientes publicitarios?
Haciendo publicidad aprendí a comunicarme. . Yo soy de la calle. Mi formación es autodidacta, mi academia son los amigos. Edwin Cantiño, Fernando Carballo, Otto Apuy, Gerardo González, Moisés Barrios, Hugo Díaz, Vicky Ramos, Ruth Angulo, Álvaro Borrasé, Ariel y Sebastián Arburola… ellos son mis maestros.
Familia. El interés por involucrar a sus hijos en el ambiente artístico podría ser efecto de una niñez exenta de cámaras fotográficas, libros y pinturas, o secuela de una adultez cargada de bocetos creativos. Desde pequeños, los Arburola Matamoros se paseaban por rotativas de revistas, cuartos oscuros de agencias y acrílicos de exhibiciones.

Muestra. Dibujos de Félix Arburola se presentó este año en el Instituto de México: Ophelia , Clorofila y Copa fueron tres de las obras expuestas por el ilustrador.

“La mamá se cansaba de mandarlos a acostar, porque pintaban hasta la noche. La autoridad a mí no me gusta. Aquí está el almuerzo, que coman cuando quieran… Es que cuando uno tiene hijos no sabe en lo que se metió, no basta con ser cariñoso. Por suerte me leí un libro que se llama Summerhill: Un punto de vista radical sobre la educación de los niños, literatura obligada para padres y maestros. Es una escuela inglesa para crear niños libres, personas humanas, no ovejitas obedientes. La idea es que tengan criterio, piensen, cuestionen, gocen.

Actúen, diseñen, pinten, canten…, que sean felices.
Exacto. Pienso que Moy se fue por Artes Dramáticas por el antecedente de mi mamá, aunque de chiquilla dibujaba. Por vivir entre hombres fue más apegada a las mujeres y en el teatro encontró su ambiente. Es una gran actriz. Sebastián siempre fue buen dibujante. Cuando tenía 13 años me pidió una pelota de arcilla que me había regalado Alberto Moreno, y solito moldeó a Esqueletor de He-Man, con todo y capucha. Es excelente en todo lo que hace. Desde pequeño, Ariel me pareció muy buen dibujante y diseñador, y de grande confirmé que su ojo es genético. Y Félix Jr. de adolescente tenía un cerro de dibujos con una fuerza impresionante, el día que se los iba a confiscar me confesó que los había quemado porque ahora iba a rockear. 

Su estilo es muy propio y actual. Además de amigos son colegas, maestros y aprendices…
Ah sí, los hijos lo mantienen a uno joven. Algo que quise transmitirles es que conserven su humildad y se renueven constantemente. Hay que leer, estudiar, prepararse, aceptar críticas, escuchar a todas las personas.

¿Nutrir la mente y el espíritu?
No creo en el espíritu, creo que uno se muere y ya. Si conoce a alguien que haya ido al cielo o al infierno preséntemelo, para que me cuente cómo es el más allá. No me interesa nada de eso, me parece una pérdida de tiempo.

Félix Arburola. Que propone una simbiosis entre naturaleza, ser humano y poesía. Que rechaza que le digan “don”. Que vive el momento. Que ilustra su propio mundo. Arburola, Feliz.
 
Revista Su Casa (2014) "Ilustrando a Félix Arburola y familia". San José, Costa Rica. Recuperado de: http://www.nacion.com/ocio/artes/Ilustrando-Felix-Arburola-familia_0_1523447667.html

viernes, mayo 22, 2015

viernes, mayo 22, 2015

[Manga] Josh Hagaren: Mangaka Nacional.

Uno de los autores de manga costarricense que más admiro por su constancia y talento.

Conociendo a Josh Hagaren.


Densetsu No Tenshi Manga Costa Rica
Protagonistas del manga "Densetsu No Tenshi".

La constancia es una de las cosas que más ha costado encontrar en los proyectos hechos en Costa Rica, sobre todo en las historia del cómic nacional. Muchos grandes artistas con grandes ideas y grandes promesas desafortunadamente han ido y venido sin dejar nada completo. Es por eso que me veo en la imperiosa necesidad de hablar de uno de los autores de manga que más admiro, precisamente por seguir adelante desde hace ya varios años en un mercado cuesta arriba. Mucho gusto, soy Dmon Leon y les voy a hablar del mangaka nacional Josh Hagaren

Densetsu No Senshi


El deseo de Josh por hacer su propio manga empezó a sus 13 años, inspirado por Full Metal Alchemist. Se formularon varias versiones y trabajó cinco años en su proyecto, Densetsu No Senshi. En un evento en el colegio conoció al guionista Yohan Cubero y empezaron a trabajar juntos en dar forma definitiva al proyecto.

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Josh Hagaren y Yohan Cubillo en el Chibi Fest 2013

Para entonces, la idea de Densetsu No Senshi era un manga con temática colegial. Empezaron a organizar la cronología de la historia y decidieron empezar con una precuela que se remontaba a un mundo diferente y remoto lo que le dio su actual look de fantasía épica. El manga sigue la historia de
Brax y Masao, príncipes gemelos del reino de Marduk quienes deberán ser considerados dignos de tomar el poder de las espadas que contienen a los dioses Sin y Samas.

El primer número se estrenó en septiembre del año 2013 después de tener cuatro capítulos dibujados. Ese primer número de 50 páginas fue distribuido como parte de la ahora difunta revista digital Axemanía, una revista digital tica con temática geek. Para ese tiempo también realizó pinturas que fueron exhibidas en la primera presentación en Costa Rica del Circo del Sol Varekai como parte del grupo de artistas gráficos del Parque La Libertad.

El primer evento de promoción fue el Chibi Fest 2014 después el Matsuri del mismo año. En el Chibi Fest fue la primera vez que se vendieron tomos físicos, agotando existencias el mismo día.

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La versión original de Densetsu No Senshi siguió publicándose número tras número a lo largo del año 2014 hasta el número 6 en el mes de Octubre. Mientras tanto también produjo los dos primeros tomos del manga “Un Costarricense llegó a la Tierra del Sol Naciente” el cual fue escrito para participar en el concurso mundial de Manga.

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Escena del manga Densetsu No Tenshi


Para entonces Josh co-fundó junto a otros dos colaboradores la casa de producción Empirical Ghosts bajo la cual empezó a trabajar en el reboot de DNS el cual será la versión definitiva de la obra. Este reinicio se benefició del enorme talento de Josh para sombreado y coloreo digital y fue estrenado en su versión física blanco y negro el 22 de Noviembre en el stand de los Empirical Ghosts en el Kuri, repitiendo el éxito de años anteriores.

El trabajo y la constancia de Josh inspiraron el inicio y continuidad del cómic nacional Infinitia. Densetsu No Senshi es una historia que apenas está empezando así como la carrera de su autor. Lo que parece ser seguro es que ninguno de los dos planea detenerse pronto.

¡Los mantendré informados del desarrollo de esta historia!

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lunes, agosto 11, 2014

lunes, agosto 11, 2014

Daniel Mora nos lleva por fantasías artísticas.

La compañera de viaje de Daniel Mora no quiso ponerse el cinturón de seguridad, de modo que llegó fuera de la ley. Ambos salen de la camioneta. Para esta operación hay que darle tiempo a Daniel porque es muy alto, pero su compañera es instantánea; se llama Mila, es una perrita de veinte días, y, quizá por su corta edad y su cortedad, “declina ofrecer declaraciones”, cual escriben cortésmente los chicos de la prensa cuando se les esconden los ministros.

'Concept art'. Ilustración digital inédita. Fotografía: Daniel Mora para LN.
“Está enferma”, declara el dibujante, cuya memoria vive decorada por esos animales inclusivos, que son el mejor amigo y la mejor amiga del hombre y de la mujer. 

Para Daniel Mora (1986), una perrita fue confidente toda orejas. Un can de estirpe zaguate-alajuelense sigue posando en un cuadro ya pintado. Perros serán los protagonistas y deuteragonistas de una serie de acrílicos que este fabuloso artista tienen en mente. Un perro con cara de hombre fue un personaje que Daniel ejecutó cuando estudiaba pintura, y fue una de sus primeras penas de artista.

El heredero. En la casa de Daniel Mora hay tres o cuatro pinturas propias, en parte porque trabaja con una computadora, y en parte porque botó cuadros que algunos profesores de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica le dijeron que no servían pues a Daniel –de perfecta ejecución– le faltaban “los conceptos” (?). (Daniel Mora no es un “artista conceptual”, obviamente.)

El artista hará una historia secuencia al acrílico. Fotografía: Marcela Bertozzi.


“Yo había pintado objetos absurdos porque la vida no siempre resulta como uno la planea: cosas como un perro con cara de persona, y una gallina puesta de cabeza en un monociclo”, precisa este portentoso creador. Le fallaron los conceptos como al gran Bosco y su absurdo Jardín de las delicias les fallaron los conceptos.

“Entré en la UCR para estudiar algo relacionado con el dibujo. Pensé en la arquitectura, pero no me gustó. Después, en Artes Plásticas me licencié en pintura. De los veinte estudiantes de mi generación, solo uno ha tenido éxito: José Pablo Ureña”, expresa Daniel con modestia inmerecida; pero da igual: de Daniel Mora Chaves –heredero directo del genial Francisco Zúñiga– se ocupará la historia del arte de Costa Rica.

“Después de licenciarme pasé dos años dando clases de pintura, pero frustrado pues iba a las galerías con mis cuadros, y me pedían pinturas que armonizasen con los sillones de los compradores: paisajes anaranjados para sillones anaranjados”, dice el artista.

Daniel Mora creyó que no servía como pintor al óleo o al acrílico, y se entregó al dibujo. “Comencé a dibujar fantasía y ciencia-ficción”, añade Mora.

En el 2008, Daniel Mora y excompañeros de estudios crearon la revista de historietas El Zarpe, que publicó nueve ediciones. En el 2013, la revista SoHo incluyó dos historietas de Mora, y otra se difundió en el primer número de la revista literaria Buensalvaje (enero último).

Hasta hace poco, Daniel fue ilustrador del Grupo Nación; ahora trabaja por contrato para editoriales estadounidenses de historietas, como Boom! Studios, que le envían guiones a fin de que Mora los interprete gráficamente con programas de computadora. Con un “pincel” electrónico, Daniel dibuja sobre un tablero que envía los trazos y los colores elegidos a una pantalla.

Un Killer amistoso. Mora conversa sitiado de muñecos-esculturas de Batman, que reproducen dibujos publicados en historietas. 

“Es un honor para un dibujante que hagan esculturas con sus trabajos”, expresa Daniel. Los mini-Batman se aburren a la luz de la tarde y ansían la noche para imponer la justicia en casas de muñecas convertidas en ciudad Gótica.

Daniel Mora enseña viejos cuadernos de dibujos: los retratos imaginarios se codean por los rostros con amigos reales del artista: todo es perfecto. Daniel parece hindú pues ha dejado los errores para otra reencarnación.

Sin título. Óleo del año 2009. Fotografía: Daniela Mora para LN.
Sobre el piso descansa el retrato de Killer , pintura de un perro tan realista que solo le falta hablar. 

Killer vive en un óleo vertical del año 2010. La composición es imaginaria pues Killer (“asesino”) se dio a la fuga cuando Daniel quiso fotografiarlo mientras meditaba ( Killer) en una esquina. Mora capturó luego a Killer y puso su imagen sobre los trazos de una esquina. Pese a su nombre, Killer –tela vestida de óleo– es pacífico, prudente, próvido, pensativo, parco: can dotado de una cola de pocas palabras. El artista no venderá este cuadro, y Killer siempre cuidará a Daniel.

“Deseo pintar una serie de perros”, adelanta el artista. Siendo adolescente, Daniel tuvo una perrita llamada Kary . “Con ella desarrollé una amistad muy fuerte”, recuerda. Esta amistad se ha prolongado en el tiempo, y Mora cuida ahora de otra perrita, zaguate purasangre, delicada de salud.

¿Cuáles artistas admira este artista admirable? “ Picasso en todas su variaciones; Bruce Timm, autor de dibujos animados para DC Comics; Mike Mignola, guionista, dibujante y creador de Hell Boy –Mignola maneja muy bien el claroscuro–; Paul Pope, cuyas obras me enseñaron a probar el dibujo suelto”. A Daniel lo ha atraído siempre el arte de Frank Frazetta, enorme artista estadounidense, autor de historietas y novelas ilustradas.

'Cabeza de un perro'. Estudio a lapicero. Fotografía: Daniel Mora para LN.

El libro de Daniel. Mora trabaja en un libro: una historieta en cuatro capítulos: Partes de ti, basada en su propio argumento e inspirada en narraciones de terror de Edgar Allan Poe. Otros de sus escritores favoritos son los estadounidenses Isaac Asímov, autor de ciencia-ficción, y Stephen King, cultor del suspenso y la fantasía.
Hoy se llama “arte secuencial” lo que se ha denominado “historieta” o “comic” (sin la tilde bárbaro-académica). Daniel Mora aspira a lograr obras secuenciales totalmente suyas: el argumento, los personajes y los diálogos, y, obviamente, los dibujos.

Allá, en Bellas Artes, Mora deseó pintar óleos secuenciales, pero lo desanimaron y se desanimó, y nos perdimos una experiencia inédita en Costa Rica. “En los colores de las ilustraciones de Daniel se nota su formación de pintor”, explica el diseñador Daniel Solano. 

“Como muchos de sus personajes, Mora es un mutante. Impresiona su capacidad de saltar de un estilo ilustrativo a otro, sin rasguños. Sus escenas están impregnadas del dramatismo estoico típico del comic . No todas sus escenas tienen un caracter narrativo, pero todas denotan un trasfondo psicológico que lo sugieren, a través de la autenticidad épica de sus personajes”, dice el artista Alexander Alvarado.

A su vez, Alberto Calvo, editor de Buensalvaje, revela: “Elegimos a Daniel para ilustrar El fusilado, cuento de Andrés Neuman, porque nos habían gustado sus comics publicados en la revista SoHo. Adaptar ese cuento fue un auténtico desafío pues el texto presenta poca acción; su conflicto ocurre en la mente del protagonista: un hombre a punto de ser fusilado, pero el trabajo de Daniel fue impecable. Él demostró una sensibilidad especial para trasladar a imágenes las escenas clave del relato”.

“Me gusta hacer retratos, pero no caricaturas”, confiesa Daniel Mora, y con razón porque él es un maestro del realismo fantástico. La fantasía es la realidad vista a la velocidad de la luz.
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viernes, marzo 14, 2014

viernes, marzo 14, 2014

[Exhibición] "Tenemos rabo que nos majen!!! 25+1 años de humor gráfico".

"Cada caricatura es como una hija alegrona: La hacemos, la criamos, maquillamos y cuando está lista la tiramos a la calle; anda de boca en boca, de mano en mano, y cada quien dice de ella lo que le viene en gana y con suerte, se vende!!!" 


Con esta frase se puede resumir la filosofía de "La Zarigüeya", agrupación de artistas plásticos y humoristas costarricenses que desde el año 1988 que han participado de diversas actividades en el campo del humor, en salones y certámenes internacionales (Japón, Cuba, Irán, Bulgaria, España, México, Brasil, Alemania, Canadá, Colombia, Italia, Puerto Rico, Estados Unidos y Panamá).

El nombre del grupo nace debido a que este animalito esta presente en varias expresiones coloquiales de los costarricenses, y es una criatura que con su costumbre de cuidar a sus crías en su bolsa, representa una alegoría del humorista plástico, quien se la pasa bastante tiempo cuidado sus "hijas" (ideas artísticas) hasta que logran tener la fuerza y tamaño para salir al ambiente por sí mismas.

Los culpables de la muestra.
La noche del 14 de marzo nos dimos cita en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría para inaugurar la muestra de caricatura y humor plástico "Tenemos rabo que nos majen!!! 25+1 años de humor gráfico". Durante dos meses, el público general podrá apreciar más de 80 muestras del arte gráfico de esta longeva dedicada a la artista y académica Ana Sánchez, autora de varias publicaciones dedicadas a la historia del cómic costarricense.

La muestra presentada en tres salones se divide en diversas secciones, donde hay una diversidad de técnicas presentes, desde el acrílico y la tiza pastel hasta la impresión digital. Se pueden ver diversas temáticas expuestas, desde homenajes a personalidades de la televisión, la farándula y el deporte, hasta las necesarias y buscadas críticas visuales a las circunstancias de la realidad de Costa Rica y el mundo, donde no se reprimen de cuestionar la religión, la política y los hábitos materialistas de nuestra sociedad.

"Aleluya Aleuya" obra de Leda Astorga
Además de las caricaturas, algunas esculturas dominan el salón central. La concurrida asistencia además de compartir con los artistas, pudo degustar con los bocadillos y el coctél que acompañaba a la presentación, lo cual hizo la noche más amena y con una ambiente agradable. Es en verdad, una alegría ver que esta longeva agrupación siga activa, y de paso, que inspire a nuevas generaciones a seguir con la antorcha encendida.



Una pequeña muestra de la exhibición, dale click a cualquier imagen para verla en tamaño grande en formato carrusel de presentación.






jueves, octubre 07, 2010

jueves, octubre 07, 2010

Falleció Virginia Pérez-Ratton galardonada al Premio Magón 2009

Virginia Pérez-Ratton galardonada al Premio Magón 2009

Ayer miércoles 6 de octubre fue confirmada la muerte de Virginia Pérez-Rattón, reconocida figura de las artes plásticas de Costa Rica y Centroamérica, Premio Magón 2009.

Doña Virginia padecía un cáncer desde hace alrededor de 3 años. Fue reconocida por haber puesto a Costa Rica y a la región en el mapa del mundo artístico. Fue fundadora y primera directora del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y de la Fundación ARS TEOR/éTica.

Su labor como investigadora, curadora e historiadora del arte también fue parte fundamental de su carrera, y logró colocar a varios artistas de la región en importantes eventos del mundo de las artes plásticas contemporáneas.

Además, doña Virginia fue, junto al actual Ministro de Cultura Manuel Obregón, una de las fundadoras de la disquera Papaya Music, que promueve la música costarricense y centroamericana.

Desde México, el Ministro envió sus condolencias por la partida de Pérez-Rattón:  
“La partida de Virginia deja un gran vacío en los corazones de quienes tuvimos el honor de compartir con ella su amor por este país, su cultura, identidad nacional y la proyección latinoamericana”

jueves, febrero 11, 2010

sábado, noviembre 28, 2009

sábado, noviembre 28, 2009

Tlaltecutli -El Caos- by El-Shogun


Tlaltecutli -El Caos- by ~El-Shogun on deviantART

Artist's Comments

This is my entry for a contest taken place at the University, we had to design a hero/villain with a latin american context, and doing research I found out about this guy thru a glyph, loved the glyph and inspired on it I created this piece

Esta es mi entrada para un concurso ke se lleva a cabo en la U, teniamos ke diseñar un heroe/villano con un contexto latinoamericano, y haciendo investigacion me encontre con este mae a travez de un glifo, me encanto la pieza e inspirado en ella cree esta otra