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sábado, junio 06, 2015

sábado, junio 06, 2015

[Cuento] Mira las Estrellas: ¡Dime que es mentira!

  Mira las Estrellas: ¡Dime que es mentira!


¿Alguna vez se han detenido a pensar en la inmensidad del universo?

Cuantas estrellas planetas circundan la Vía Láctea, o yendo aún más lejos cuantas galaxias conforman nuestro universo, a decir verdad hablar de esto es cómo hablar de cada átomo que conforma nuestro jardín, es imposible tener conocimiento de cada planeta o estrella en el universo ni siquiera podemos tener constancia de cada planeta de nuestro sistema solar, ahora bien múltiples han sido los esfuerzos por responder a la pregunta que atañe y desvela a muchas personas ¿Existe vida inteligente en otro planeta?

Y al intentar responder a esta pregunta nos topamos con el océano de átomos que nos conforman, los mismo átomos que conforman cada gramo de materia en el universo, y si las condiciones para la vida se dieron aquí ¿que impide que esas condiciones no se dieran en otro planeta? es decir la materia prima existe por todo lo ancho y largo del universo, así que ¿qué lo impide?

Los científicos se las han ingeniado para poner una cantidad de peros al asunto incluso se las ingeniaron para crear el área de ricitos de oro donde los planetas son ideales para dar subsistencia a la vida, pero olvidaron algo ¿que garantiza que las leyes sean las mismas?, es decir estamos sujetos a las leyes de la física ellas se cumplen en todo el universo pero no hay un comparativo para las leyes de la vida simplemente partimos de lo que tenemos y el único ejemplo de vida es nuestro mundo esa es la razón principal para sentirnos el centro del universo las condiciones necesarias que sostienen nuestra vida son tan inusuales e irrepetibles que suena descabellado pensar en otro planeta con vida inteligente es decir desde nuestra humilde percepción humana somos los únicos seres inteligentes y con raciocinio en el universo es decir somos el centro del universo y los únicos que valemos la pena yo no concuerdo con ello y estoy seguro que habrá gente que piense igual que yo. Es decir no estoy diciendo que creo en los grises ni mucho menos que creo en ese montón de teorías conspirativas que afirman que somos visitados, pero si creo que hay vida en algún lugar del universo es sencillo pensar viendo que en la naturaleza existen patrones similares, es decir todos los arboles de pino se parecen aunque sean diferentes, del mismo modo podemos ver como la vida se ha adaptado a los distintos hábitats y características regionales del planeta, así que es factible pensar en que la vida no necesariamente necesite de oxigeno y agua para darse, este pensamiento también es compartido por muchos científicos.

Existe en uno de los tantos mundos que conforman el universo, una ecuación que intento dar respuesta a esta incógnita la Ecuación de Drake, una ecuación que para los científicos es un tanto absurda y optimista debido principalmente a las características únicas que se dan en la tierra, que no se repiten tan fácilmente y que no fueron tomadas en cuenta por la ecuación, pero existe algo que fue ignorado por los científicos.

La gran cantidad de variables en una ecuación solamente dificulta su resultado, pero eso no quiere decir que esta quedaría sin respuesta, y esto es algo que un joven de un sistema solar cercano estará por comprobar en carne propia.


 
Era una noche oscura luna nueva, en el cielo, ni una luz lograba asomarse a través del cielo. Reinaba la oscuridad en esa noche, y el cuarto del joven Allan se hallaba oculto en sombras tétricas que formaban pequeños monstruos en las paredes, pero nuestro buen amigo Allan ya no era un niño y las sombras no le atemorizaban, sin embargo esa noche fue diferente un terror nocturno embargo su corazón, la taquicardia se apodero de él sentía el sudor frió resbalar por sus mejillas y el peso en su pecho le quitaba el aire, se sentía como si una entidad le robara la vida, pero no fueron las sombras, ni la noche oscura lo que aterro a nuestro amigo, fue una pesadilla, una pesadilla tan real que podía sentirla a flor de piel.

Poco a poco recupero el control al darse cuenta que todo había pasado, que aquello que soñó no fue real y pasado unos minutos volvió a dormir profundamente sin conocer que el destino o mas bien el universo a veces es muy caprichoso y se empeña en hacer realidad ciertos sueños.


 
Esa mañana desperté como cualquier otro día, corrí a la ducha con muy poco tiempo para prepararme. Al salir de la ducha escuche a mi amigo Alex que llamaba a la puerta ambos nos apresuramos hacia la secundaria.

Alex no creerás el loco sueño que tuve anoche— dije mientras corríamos por el patio, —¡Ah si! Cuéntamelo más tarde que no llegamos ni corriendo a la velocidad de la luz— dijo tropezando con la profesora Anneth.

¡Ehhh! Chicos vienen tarde, bueno yo también ayúdenme a llevar estos libros hoy vamos a repasar algunos datos sobre el Sistema Solar.

Buenos días grito la profesora al entrar al aula por favor tomen asiento dijo a la clase. Gracias por la ayuda dijo colocando un mapa del sistema solar sobre la pizarra.

Ambos tomamos asiento mientras dejábamos los libros sobre el escritorio, esa mañana era normal el salón estaba lleno de alumnos, la luz se colaba por los gigantescos ventanales,y se escuchaban las aves al fondo, tres hileras formaban el conjunto de escritorios, Alex y yo nos sentamos en los del fondo mas cercanos a la ventana. Al cabo de un instante la clase dio inicio con la profesora pidiendo disculpas Chicos lamento haber llegado tarde pero necesitaba algunas cosas de la biblioteca el día de hoy. Por favor pasen estos libros hacia atrás y asegúrense que todos tengan uno, cuídenlos por que son de la biblioteca todos los pasamos los libros y al terminar la profesora continuo Abran la pagina 75 y ubíquense en el mapa del sistema solar. ¿Alguno podría decirme el nombre de los planetas?

 
De inmediato se levanto Andrea una chica hermosa, morena cabello negro acostumbraba llevarlo muy corto generalmente a nivel del cuello, ojos castaños, y una voz muy dulce, pero toda su belleza se veía opacada por su inteligencia en el salón no existía nadie a su nivel ni siquiera yo me comparaba y eso la convirtió en mi rival a superar, por este motivo decidí escucharla con atención esperando mi oportunidad para participar de la conversación, la observe cómo con toda seguridad empezaba su explicación sobre nuestro sistema solar y el origen divino de los nombres.

Maestra el primero es el khan el mas cercano al sol y caliente razón por la cual se llamo Khan nombre del dios de la guerra de la mitología antigua. El segundo es Frine recibe su nombre de la diosa del amor y la lujuria en la mitología antigua. El tercero es Kongzi recibe su nombre del dios mitológico de la sabiduría y la ciencia y representa la quietud y la paz. El cuarto es nuestro planeta el único que ostenta vida de hay su nombre vita que en la antigua mitología fue quien engendro a todos los dioses. y el ultimo Dead un planeta que llego a ostentar vida micro celular pero debido a su gran tamaño y órbita no fue capaz de mantenerla su nombre viene del dios de la mitología antigua de la muerte.


 
Al terminar esta explicación vi mi oportunidad para aportar y decidí empezar por los viajes fuera de nuestra atmósfera.

En 1950 se realizo el primer viaje fue a Dead y se realizo como experimento posteriormente se realizaron tres viajes mas de exploración y actualmente el proyecto de viajes esta en espera.

Otro dato curioso profesora es que cada planeta posee el nombre del dios representativo de una variante genética o arquetipo genético de nuestra civilización, lo que se explica con la teoría de colonización anterior a 1500, en donde los científicos explicaban que cada raza o etnia venia de un planeta distinto siendo vita un planeta de convergencia donde las razas se unían para mercanciar.

Gracias por adelantarte a la clase de hoy, como siempre ustedes dos son unos genios interrumpió la profesora con tonó sarcástico.


El resto del día paso de la forma mas normal para Allan y sus compañeros, tan normal que incluso Allan sosegó su corazón olvidando aquel sueño que lo atormento por la madrugada, todos ignoraban que el mundo que conocían hasta ese instante cambiaría completamente obligan dolos a madurar tempranamente, sus infancias, vida, familia todo cambiara.

miércoles, agosto 27, 2014

miércoles, agosto 27, 2014

El Dios Ciego de la Luna. El despertar de Gleeth (4/4)

“Y entonces, cuando embargado por el asco, Tsukuyomi no Mitoko asesinó a Uke Mochi;
Amaterasu no Mitoko, su hermana y esposa, lo tildo de dios malvado y lo hecho de su lado.
Desde ese día, el Sol y la Luna, el día y la noche jamás comparten el mismo cielo”.

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El Dios Ciego de la Luna

El final de la Batalla de L’Fent vino como una gran bendición para todos. No era para menos. Sesenta días de una carnicería sangrienta en el paso más importante al Sector 446 habían dejado su marca en todas las valientes defensoras que habían dejado sus vidas y su esfuerzo por conservar a la Alianza Unida de Planetas en una sola pieza. En la que era considerada la gesta heroica más grande de la historia militar del sector, la Décima Flota Irezumi había rechazado sola durante todo ese tiempo el intento del poderío Pirse por abrirse camino en el sector. Los restos de cientos de miles de naves en el Paso L’Fent daban fiel testimonio de la carnicería, con su correspondiente cuota de miseria y sufrimiento. Pero al final del día, al final de toda la pesadilla; las jóvenes oficiales y pilotos de esta flota habían confirmado la tradición irezumi de combate y la habían llevado a un nuevo nivel de excelencia.

Pero esta nueva página de valor en combate no se hubiera escrito de no haber sido por la intervención de la representante Dania Kigure. Por su posición en el Consejo de la Alianza así como su cercanía con su actual presidente, ella pudo conseguir que se jurara esta flota, lo que permitió que fuese desplegada en combate. Esto salvó a todo el sector de una amenaza impresionante, así como le ganó el respeto y la gratitud de todas las razas en esta sociedad de naciones.

Dania vestía de civil para atender su nueva asignación. Su viaje a L’Fent, que tenía como objetivo supervisar la desmovilización de lo que quedaba de la Décima Flota. Según los actos protocolarios, ella daría un discurso frente a la Flota Combinada para agradecerles por su apoyo y desearles lo mejor en su incursión al interior del territorio Pirse. Pero mientras caminaba por los pasillos, ella abrió la mano y observó la hora reflejada en una imagen holográfica. Tenía tiempo para atender un asunto que había dejado pendiente, hacía diez años.

Ella encontró con facilidad la puerta del cuarto que buscaba, que daba a un pabellón de hospital. La estación Kasimierz era de tipo médico. Ella apenas le puso atención a como las mujeres que convalecían se levantaban y procuraban saludarla. Un breve movimiento de su mano derecha respondió el saludo de todas las que de esta forma le expresaban su admiración a la que era considerada la “Salvadora de la Alianza”. Debido a su extensión, le tomó tiempo llegar hasta el fondo. Y la situación que se le presentó allí era algo surrealista para su gusto.

—No Amy, no… Esto es para peinarse. Tienes que usarlo así, para cepillar tu cabello. ¡Ves! Pásalo por tu cabello así, hasta que quede igual que el de la imagen. ¡Entendido!


La joven de cabello verde confirmaba que su catatónica compañera llevaba a cabo la tarea de peinarse, Dania aclaró su garganta, lo que la hizo voltearse de inmediato y saludarla con respeto.

—Lo siento señora. No la había notado. Discúlpeme.

—Descanse, teniente.

La oficial era muy joven. De entre quince a dieciséis años, ella colocó sus manos en la espalda y esperó a que le hablara con una gran disciplina.

—¿Qué le sucede a su amiga?

—¡Ah! Discúlpela señora. Amy sufre de una separación clase cinco. Es más vivaz de lo que parece en combate, pero para las cosas básicas todavía le hace falta entrenamiento y acostumbrarse.

—¡Una separación clase cinco!— exclamó la oficial con cuidado—: Debió haber padecido un cuadro de estrés de combate realmente sobrecogedor para haber recibido semejante tratamiento.

—Todas sufrimos mucho en L’Fent, señora. Yo fui herida tres veces en la Batalla contra los Cargadores, mi nave quedo destrozada. Amy apenas pudo regresar. De mi ala sólo diez lo logramos. Pero no pasó ni uno solo.

—Ese es el espíritu que debe tener una gran irezumi, Annamarie.

La oficial se quedó muda ante la representante. Era lógico, nunca las habían presentado pero sabía su nombre. Por eso continuo su plática, mientras ignoraba la perplejidad que le había producido a su receptora.

—Han pasado tres períodos desde la primera vez que te conocí, Annamarie Deveraux. Tres largos períodos desde que ese horror llegó a mi vida. Sólo me dio curiosidad ver cómo se había desarrollado el proyecto de la reina. Parece que has crecido, hasta convertirte en una gran y poderosa irezumi. No me equivoqué al obedecer a su majestad ese fatídico día.

—Si señora. Soy una irezumi ahora.

—¿Desde hace cuanto sabes que no eres humana?

—Desde el bulto, señora. Las mujeres humanas no pasan por ese estado. Cuando salí del caparazón, me di cuenta de que no era la original. ¿Soy una copia genética de la verdadera Annamarie?

—Eres la segunda copia de diez, cariño.


La joven guardó silencio por un momento para tratar de poner sus ideas en orden. Luego preguntó.

—¿Qué hay de mis recuerdos? ¿Mis memorias, mi vida con mis hermanas, mi madre, mi vida en Brockton? ¿Qué hay con eso? ¿Cómo es que tengo estos recuerdos?

—Se suponía que la reina Sohoirna debía viajar para firmar un tratado que entregaba Tara a los humanos, pero tu destino quedó sellado cuando bajó al planeta a convivir con los nativos y te conoció. Ella compartió un lazo muy fuerte contigo durante el tiempo que ambas estuvieron juntas. Por ello pudo usar metatransferencia para depositar tus recuerdos e impresiones que conservaba en su mente. Esa es la razón por la que puedes recordar esas cosas.

—¿Y por qué me escogieron a mi? ¿Por qué?

—Porque eras idéntica a la niña que murió en el Centro de Investigaciones de Yath. Tu cuerpo quedó irreconocible, contaminado y corrupto; era insalvable. Pero la máquina sobre la que te atendimos conservaba muestras de tus tejidos extraídos antes de que esa cosa te despedazara. Aunque estaba rota, pudimos recuperar las muestras y la información. Hubo que combinarte con irezumi para poder completar los huecos en tu codificación y limpiar la contaminación que ese engendro dejó en tu material.

—¿Y por qué me dice esto? ¿Por qué ahora?

—¡Porque te transformaste! ¡Porque tú lo viste!

La joven quedó devastada con la revelación de Dania. De inmediato ella se sentó a un lado de su cama. Con paciencia, su interlocutora se sentó a su lado, puso su mano sobre su hombro y exclamó.

—Sabes que hay pocas cosas que se escapan de las observadoras. Ellas vieron lo que te sucedió cuando tu nave salió disparada hacia la corriente nebular en el interior del paso. Ellas lo vieron todo; tu desesperación, tu miedo, tu horror, cuando te encontraste con eso. Lo peor para ti es que eso te hablo.

—Su nombre es Gleeth— contestó la joven que conservaba la cabeza baja. —Él es sólo oscuridad. Una masa oscura, enorme y amorfa, que yace ciega y sorda en la nada. No logro determinar si me tropecé con él físicamente, o si fue una alucinación, pero para mí resultó una experiencia real y vivida. Sentí su voz en todo mi cuerpo, sentí su inmenso poder en todo mi ser, me sobrecoge comparar mi pequeña mortalidad con eso.

—¿Y qué fue lo que te dijo?

—El primero se burló. Hablo de lo insignificante y ridículo que había sido su esbirro, de cómo este seguía siendo parte de mi. Pero después, no pude creer lo que me dijo. Él me dijo que Amaterasu, su diosa del sol, es otro ente cósmico como él. Que ambos lucharon, que le quitó la vista y que lo exilió de la zona para que nunca más volviera.

—¿Qué más te dijo?

—Quiere volver de donde fue expulsado. No le importa nada, él no necesita de nada ni de nadie para sostener su existencia. Pero su deseo es volver, despertar, ver y asentarse de nuevo en el primer lugar que su enorme consciencia cósmica recuerda.

—Déjame adivinar. Ese lugar es Nuestra Casa.

—Así es. Ese lugar es el sistema donde se encuentra el planeta Irezumi.

Dania suspiró con desagrado ante la noticia. Frotando sus dedos con cuidado, ella tomó su tiempo para contestar.

—¿Y qué piensa hacer con nosotras?

—No me dijo. La verdad creo que somos tan insignificantes que ni siquiera se molestó en informarme eso. Es como si fuésemos insectos a su vista, a los cuales puede pisotear cuando lo desee. Su resentimiento está dirigido por completo hacia Amaterasu.

Dania se sorprendió con la respuesta. Por eso, sujetó a la joven y reclamó—: ¿Cómo que Amaterasu? ¡Explícate! Sabemos desde hace mucho tiempo que la regalía en nuestras manos no son más que instrumentos tecnológicos diseñados para enfrentar criaturas de su clase. Aunque todavía oramos en su nombre, Amaterasu permitió que fuéramos conquistadas por los Orelianos y nos abandonó a nuestra suerte. ¡Está muerta! ¿Cómo puede ser eso posible?

—No lo sé. ¡No lo sé! Lo único que me dijo cuando le hice esa pregunta fue un nombre que no entendí, que me tradujo Amaterasu con una risa malévola... Y hay algo más.

—¿Más?

—Él me dijo que la corriente del cosmos va a cambiar. Habrá una guerra, una en el sector como jamás se ha visto guerra en la historia. Esta será el motor para que él despierte, pero no estará sólo. A través de sus impresiones, percibí a miles de esas colosales entidades, que duermen el sueño de la muerte y esperan a que se les presente la oportunidad de despertar. Ese evento los va a despertar a todos.

Dania se apartó en ese instante. Abrumada por la revelación, ella comenzó a respirar agitada, como no lo había hecho antes. Ya que la sensación de impotencia, soledad, abandono y terror de ese día en el nivel treinta y cinco del Centro de Investigaciones se volvió a repetir. Sólo que este se había multiplicado muchas veces más. Un horror corrupto se extendía por el sector, imperceptible ante los ojos y sentidos comunes de los mortales. Para la desgracia de todos, no había nada que se pudiese hacer para detenerlo.

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viernes, agosto 22, 2014

viernes, agosto 22, 2014

La voz de la oscuridad. El Despertar de Gleeth (3/4)

“Y entonces, cuando embargado por el asco, Tsukuyomi no Mitoko asesinó a Uke Mochi;
Amaterasu no Mitoko, su hermana y esposa, lo tildo de dios malvado y lo hecho de su lado.
Desde ese día, el Sol y la Luna, el día y la noche jamás comparten el mismo cielo”.

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La voz de la oscuridad. 

La Batalla de L’Fent llevaba poco menos de una decena en desarrollo, pero la carnicería en el estrecho paso hacia el sector 446 era inmisericorde. La zona era un hervidero de construcción de estrellas; gigantescas nubes de hidrógeno, helio, polvo cósmico y gases ionizados que pulsaban y se transformaban ante todo el Universo. En medio de este enorme caldo inestable existía espacio libre de esta influencia en la forma de diminutas ranuras esparcidas a lo largo de toda la extensión de la nebulosa. En este espacio millones de naves y tropas pirse intentaban abrirse camino hacia el interior del sector 446. La Alianza Unida de Planetas en cambio no había dispuesto nada para enfrentarlos. Nada a excepción de un grupo de egresadas de la Academia Himawari y las bases periféricas del Reino Irezumi. En total, trescientas mil elementos eran las únicas defensoras de esta posición vital para el sector.

A las tropas desplegadas no les hacía falta material, la posición poseía su propia línea de suministros, suficiente para cubrir la necesidad de toda una flota. Pero les hacían falta números. Por esto el comandante a cargo de la posición tuvo que usar medidas para convencer a sus tropas  a defender la posición hasta las últimas consecuencias. La medida más cruel de todas fue la orden de no retroceder. El 57° Batallón de Infantería fue uno de los que recibió la infame orden mientras cubrían el paso de los cargadores pesados, que apoyaban a un reconocimiento de fuerza llevado a cabo por elementos ligeros de los Pirse.

Amenazadas con ser recibidas por las armas de su propia retaguardia, el 57° se adelantó a su posición de despliegue y formó su perímetro defensivo. La posición elegida era un campo inestable de vapores ionizados en medio de la nebulosa. Al usar el entorno en su provecho, el batallón detuvo en seco a los mejores elementos de los Pirse, pero pagó un alto precio.

—¡Aquí la teniente Annie Deveraux, 2° ala de vuelo, 3° regimiento del 57° batallón! ¡Alguien me escucha! ¡Por favor contesten!


La interferencia fue la única respuesta. La joven oficial se llevó las manos a la cara y suspiró. En medio de un infierno ionizado de hidrógeno, helio y gases pesados, podía escuchar desde dentro de su cabina el ruido que producía el impacto de algún resto o la reacción electrostática contra la cubierta. Con la mayoría de los instrumentos fuera de línea, con una planta de poder que perdía energía y dos de los impulsores destrozados, estaba en un gran problema; agravado porque había perdido el localizador y el giroscopio de su nave.

—Creo que no debí haberle sugerido esa maniobra a Amy.

Ella comenzó a reírse, pero el dolor la detuvo. Según los indicadores de su traje tenía tres heridas; una en el brazo, una en el torso que le había quebrado un par de costillas y una en el pie. Ninguna era mortal, el traje se había hecho cargo de cerrarlas. Eso no alivió las costillas quebradas, el origen de ese molesto dolor que sentía cada vez que trataba de moverse o reír.

Tenía que hacer algo. Luego de tranquilizarse, estudió lo que tenía disponible. Su nave de combate estaba compuesta de la sección de cabina más un módulo de combate que aumentaba su capacidad. La cabina poseía su propia planta de poder más elementos de maniobra de aproximación para uso en estaciones, el módulo contenía los dispositivos de combate más los impulsores requeridos para maniobrar en el espacio. La planta de poder comprometida se encontraba en la sección modular, pero si se desprendía de ella no podría moverse.

—Antes de hacer cualquier cosa, ¿a dónde debo dirigirme?— exclamó mientras sacaba un dispositivo de entre su traje. Este flotó sobre su mano y giró repetidas veces hasta detenerse con el apuntador a su izquierda.

—Bueno. Ciento ochenta y un grados, tres minutos sobre la boya. Ahora debo ajustar el impulso en esa dirección, soltar el módulo de combate y dejarme llevar por la corriente.

Con unos movimientos de los controles ella orientó su nave de combate y activó los impulsores a su máxima potencia en la dirección indicada por el dispositivo. Un cronómetro en una terminal y el indicador de la planta de poder dañada en el otro le permitió  llevar la cuenta hasta que se encendió la alarma de la planta de poder. En ese momento separó el módulo de combate de la cabina y continuó avanzando con el impulso mientras el módulo salía disparado en otra dirección. Unos segundos después, un destello luminoso confirmó que había perdido el módulo de combate.

—Vamos de regreso pero no se cuanto tardaré en llegar. La planta de poder de la cabina tiene agua y oxígeno para dos decenas, pero moriré de hambre o de aburrimiento antes de eso. Así que lo único que me queda es ponerme en estado de suspensión hasta que me encuentren. Dios, ¿por qué tengo que dormir?

Ella odiaba dormir. Lo odiaba desde que tenía memoria porque sufría constantemente de pesadillas. Pero no había más remedio, si deseaba sobrevivir debía entrar en un coma inducido y esperar a ser rescatada. Por esto activó varias opciones, se encendieron un par de luces en su traje y las activó simultáneamente. Luego de recostarse, comenzó a sentir los efectos de los somníferos y sin darse cuenta de cuando perdió el conocimiento.

El sueño inducido no le permitió saber cuánto tiempo había pasado. Pudo haber pasado unas horas, un día, unos minutos; pero un dolor insoportable en el pecho la despertó. Ella abrió los ojos y pudo sentir la luz. Pero en lugar de ver su pecho, ella uso sus garras para abrirse paso de la prisión en que se encontraba y logró liberarse en un instante. Aunque no podía ver, pudo sentir su cuerpo debajo de ella. Quiso echarle un vistazo, pero algo la jaló fuera de la cabina hacia el espacio, donde pudo observar el hermoso y peligroso espectáculo que se desataba a su alrededor.


Su experiencia de piloto le decía que se estaba moviendo a una velocidad vertiginosa, pero no tenía control sobre su cuerpo. Voló por el espacio por lo que le pareció una eternidad, hasta que se encontró dentro de un enorme espacio oscuro que le produjo un escalofrío. Era la nada, el vacío, el frió que se cuela en las entrañas y lo consume todo.

[Al fin has regresado, pequeño estropajo. Era hora de que lo hicieras.]

Ella quedó estupefacta. La oscuridad le hablaba, le hablaba a su cuerpo, le hablaba a su mente, imponía toda su presencia en todo su ser. Quedó paralizada frente a la enorme oscuridad que abarcaba todo a la vista, sin saber que era lo que debía hacer.

[Habla. ¡Qué tienes que decir de tu fracaso!]

—No entiendo de lo que me está hablando. ¿Qué es lo que quiere de mí?

La oscuridad no mencionó palabra por un largo instante. Cuando lo hizo, chilló de forma espeluznante, tanto que estremeció a la joven que no entendía lo que estaba pasando.

[Es admirable. Te integraron con esa forma de vida inferior. Es un gran logro, digno de una especie creada por los iluminados, pero no cambiará nada. Fue un esfuerzo fútil.]

—¡Pero, qué es usted!

[¡Soy la oscuridad que ronda en los sueños, soy la oscuridad que se puede ver en la Luna! Los que me siguen me conocen con un nombre, ¡Gleeth!]

En ese momento ella se dio cuenta de que no respiraba, no sentía, no vivía. Pero el frío de la presencia la abrumaba. Una vez que se presentó, ella quedó sujeta a su voluntad y la entidad comenzó a instruirla sobre todo lo que ignoraba. Esto horadó su cordura hasta que una luz brillante la hizo abrir los ojos y despertó.

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miércoles, agosto 13, 2014

miércoles, agosto 13, 2014

La Famélica Bestia de la Noche. El Despertar de Gleeth (2/4)

“Y entonces, cuando embargado por el asco, Tsukuyomi no Mitoko asesinó a Uke Mochi;
Amaterasu no Mitoko, su hermana y esposa, lo tildo de dios malvado y lo hecho de su lado.
Desde ese día, el Sol y la Luna, el día y la noche jamás comparten el mismo cielo”.

La Famélica Bestia de la Noche

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El Centro de Investigación Yath, ubicado justo sobre la base del monte Ngranek, en el centro de la Cordillera Nevada que domina el sur del continente; es uno de los más avanzados que existe en tecnología e investigación. Es por esta razón que un elaborado sistema de defensa; tanto en la órbita superior, en la órbita baja y en tierra; protege sus secretos de los ojos curiosos de amigos y enemigos. Enterrado bajo decenas de klics de sólida roca, se dedica al desarrollo de nuevas soluciones médicas que puedan ser de beneficio para todo el pueblo al que sirve con orgullo.

El día había comenzado como todos, una jornada extenuante de investigación y de eterna vigilancia del desarrollo de los embriones que conformarían a la nueva generación de individuos proyectada para ese año. Pero un par de comunicados destramaron el orden de la investigación y puso al instituto en alerta máxima. Llegarían visitas importantes. Por el código de la notificación la primera visita era alguien de gran importancia en el comando central de la Flota, que se suponía se encontraba en el nodo de Tara (el punto más lejano de la frontera) en medio de la firma de un tratado importante. La segunda era la visita imprevista de la líder religiosa de la nación.

El protocolo dictaba que la Jefa de Investigaciones y la Comandante Oficial del Centro esperarían en el elevador la llegada de los visitantes. Escoltadas por un cordón de seguridad de media docena de infantes, ambas aguardaban impacientes a que el elevador de la terminal aérea terminara su descenso hasta las instalaciones. Para el gusto de ambas, bajaba demasiado lento.

Este llegó a su piso y se detuvo. De inmediato las militares se pararon en posición de saludo mientras la científica tomaba una postura de tenso descanso. Pero nada las preparó para lo que vieron en el interior del elevador. En vez de encontrar a una almirante o alguna diplomática engalanada, contemplaron a una piloto que se apoyaba contra la pared, que cargaba en sus brazos un pequeño capullo envuelto en un traje de vuelo que no era de su talla.

—¡Por favor! ¡Ayúdenla! ¡Ayúdenla!

La voz de mujer apenas podía escapar del casco que cubría su cabeza. Sin esperar ni hacer preguntas la oficial hizo un gesto y de inmediato cuatro de sus infantes tomaron al pequeño bulto. Las dos líderes de la recepción se acercaron a la piloto que apenas respiraba, le quitaron el casco y reconocieron con sorpresa a la joven de cabello castaño; mientras la científica pasaba uno de sus instrumentos de diagnóstico para descubrir su dolencia.

—¡Qué sucede, Jefa!

—Se encuentra grave. ¡Ayúdame a cargarla!

En cuanto sacaron a la piloto del elevador, la jefa activo un panel, que expulsó una tabla que levitó hasta la altura de sus caderas. Ambas pusieron el cuerpo de la piloto en ella y se desplegó una imagen del interior de su cuerpo. Una herida en el centro del pecho de la piloto explicaba su situación.

—Tenemos que ponerla sobre la Unidad Médica.

—¿Qué es lo que le pasa a su Alteza, doctora?

—Es obvio que alguien apuñaló a la reina. Por el ángulo de entrada, la herida se produjo cuando yacía en posición vertical. Pero el que hizo esto no tenía idea de nuestra fisonomía. Eso fue lo que salvó, la herida está del lado contrario de nuestro corazón. En definitiva, tuvo mucha suerte.

La médica presionó un par de botones y la mesa distribuyó una serie de drogas en su cuerpo, lo que permitió que se estabilizara. La militar comenzó a quitarle el traje de piloto, que expuso la venda y la compresa que se habían usado para detener el sangrado y explicaba como ella pudo llevar a cabo su viaje en solitario. Mientras revisaban los vendajes, la reina se volteó y preguntó.

—¿Cómo está? ¿Cómo se encuentra Annamarie?

La doctora expuso la imagen del informe y escribió con su dedo el nombre que le había dicho. Con atención leyó su estado y exclamó.

—Está en el otro cuarto, su alteza, pero sus signos se ven muy irregulares. Es como si… ¿Pero qué está pasando?

Ella no pudo seguir. Tanto la reina como su doctora y la oficial se voltearon; escucharon los disparos de armas, los gritos de las mujeres y los golpes. Ante la evidencia, la oficial sacó su arma y apuntó hacia la entrada del corredor.

—¡Llegué tarde! ¡Llegué demasiado tarde!


La paciente exclamó y sollozo desconsolada. Pero no tenían tiempo para reconfortarla, los gritos y los golpes cesaron tan rápido como habían comenzaron. La oficial se adelanto unos pasos, la doctora extrajo un bastón retráctil de la unidad de tratamiento y ambas volvieron su vista hacia la entrada del corredor que comenzó a oscurecerse.

El corredor se quedó completamente a oscuras. Las luces no habían estallado, no se habían apagado ni se habían quedado sin energía. Daba la sensación de que la oscuridad que rodeaba el área en torno al corredor se tragaba la luz y no le permitía emitirse.

—¡Habla la Comandante Dania Kigure, Jefa de Seguridad de la Estación de Yath! ¡Tenemos un fenómeno en el nivel treinta y cinco! Sellen el elevador tres y cuatro, sellen todas las salidas y ductos de y hacia este nivel. Todo el personal de infantería concéntrese en los accesos superiores e inferiores a este piso. ¡Ahora!

La oficial bajó su muñeca y se volteó al elevador, todavía se encontraba activo a un piso por encima de donde se encontraban. Una leve maldición y un gesto de frustración fue lo único que se dijo por no haber llamado antes.

—¿Estámos solas?

—Si. ¡Eso no debe llegar al elevador, entendido!

—¡Sí!

La oscuridad, lenta pero decididamente, ganaba su batalla contra la luz. En el instante en que repicó la campana del elevador, las luces de la sala de espera, del corredor y del mismo elevador se apagaron también. Habían quedado a oscuras.

—Dania, atrás de ti. Scyllia, no abandones la camilla. La criatura necesita el corazón de la reina, no permitas que lo tome.

En la oscuridad sonó una bofetada, un chillido deforme y un cuerpo estrellándose contra una pared. A ciegas, las dos mujeres se dejaron guiar por la voz del elevador, sabían que era la segunda visita importante que debía llegar ese día.

—Dania, prepara tu Mano. Scyllia, enciende el circuito de tu bastón.

Las dos mujeres obedecieron. En cuanto la doctora encendió el bastón, la luz del circuito eléctrico fue absorbida por la oscuridad. Ella se volteó hacia donde se dirigía las chispas, ahora que lo sabía giró completamente hacia su dirección

Lo siento mucho, Scyllia.

—Dania. Está frente a Scyllia. Sujétalo.


Un sonido como de un latigazo interrumpió la orden. Luego, crujidos y múltiples detonaciones llenaron la habitación, junto con un alarido sobrenatural. Las luces volvieron a la habitación, lo que mostró que la estrategia había funcionado. La criatura flotaba a cierta distancia del piso, atrapada por una fuerza invisible que la mantenía bien sujeta. Pero esta había tenido su precio, Scyllia yacía sobre una pared, tosiendo sangre y presionando su pecho.

—Sujétalo con firmeza, Dania.

Un golpe metálico contra el piso hizo que Dania se volteara, del elevador salía una sacerdotisa. Avanzó a tientas y tomó un guijarro de la mano de la médica. Luego, se aproximó a la camilla de la reina, que seguía llorando y tomó su bastón. En cuanto tuvo todas las piezas, se volteó y comenzó a mover sus manos.

No importa lo que hagas ahora, hija del Sol. Hemos esperado por mucho tiempo descubrir que había sucedido aquí, ahora todos lo sabemos. Sin importar el tiempo que pase, esto volverá a ser nuestro, para la gloria de la Luna. Escucharas los lamentos de tu diosa, mientras se ahoga en la sangre de tu raza.

Ambas escucharon a la criatura en sus mentes. Pero la sacerdotisa lo ignoró y terminó los preparativos de su báculo.

—Dile a los tuyos que los estaremos esperando.

El báculo de la sacerdotisa emitió un destello poderoso, ocurrió en un instante y cuando Dania abrió los ojos de la criatura sólo quedaba un charco de baba negra, repugnante y viscosa.

—Muy buen trabajo, Dania.

—Muchas gracias, Gran Sacerdotisa. No lo hubiera logrado sin su ayuda.

—Yo atenderé a la Reina. Tú has tu trabajo.

La joven quiso reclamar que la Reina estaba herida de gravedad, pero no lo hizo. Se alejó de la mesa y exclamó—: Atención central. Esta es la Comandante Dania Kigure desde el nivel treinta y cinco. La amenaza biológica fue contenida con éxito. Continuaremos en cierre por cuarentena. Todo el personal médico y militar del nivel treinta y cinco, repórtese de inmediato.

Ella se asustó al ver dos sombras por donde había ingresado la criatura. Ella apuntó, pero dos muchachas del personal médico salieron asustadas, por lo que trató de tranquilizarlas a como pudo.

—Tienen trabajo que hacer. Revisen a la Jefe Médica Scyllia. Luego atiendan a la Reina.

—¡Sí!

En cuanto nadie la veía su cuerpo se sacudió con fuerza. Por el arrebato Dania juntó sus manos y se apoyó contra la pared hasta que pasara. Pero una voz a su espalda le devolvió la paz.

—No se angustie, hizo un buen trabajo comandante.

De improviso Dania se volteó y salió disparada al interior del corredor. No le tomó nada de tiempo llegar al cuarto donde habían llevado a la cosa que traía la Reina. Era una escena de muerte y cuerpos destrozados, el ataque de la criatura había sido brutal. Lo más probable es que cuando supo donde se encontraba, tomó lo que ocupaba de su huésped para tomar forma y dejó lo que quedaba como un desperdicio. Lo que había sido una forma de vida había dado cabida a un engendro de pesadillas, salido de lo más oscuro de sus entrañas.

Ella sabía que tenía que hacer. Selló la puerta delante de sí, activó los protocolos de seguridad uno detrás de otro, el cuarto se aíslo del resto del piso. En las opciones de la puerta apareció dibujada la opción de purga biológica.

Dania. No lo aprietes.

La voz que hablaba en su cabeza era angustiosa. Dania sabía que era de la reina. Pero su deber era claro, lo que fuera que había atacado el piso era una amenaza biológica. Tenía que purgarla cuanto antes.

Dania. Te lo suplico. ¡Por favor!

La joven oficial se encontró en un dilema. Escuchar aquel ruego en su cabeza la perturbaba, pero aún en ese estado era la voz de la reina. Sus deseos, por más ilógicos que pareciesen, eran órdenes.

—Lo que usted diga, su alteza.

Gracias Dania. Gracias por permitirme cumplir mi promesa.

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martes, agosto 12, 2014

martes, agosto 12, 2014

[Patch 32 | Cap 2/12] La enfermedad.

Cuando Laura estaba por decir a Smith su problema, el joven notò como ella estaba algo tensa, y  con algo de esfuerzo se puso de pie e interrumpió a Laura -... ¿Quieres café? - preguntó Smith al ver que Laura se sentaba cómodamente. 



–¿Qué haces? No hagas tanto esfuerzo…- expresó Laura un poco preocupada por el estado de Smith,  intentò levantarse de su asiento para ayudar al joven a mantenerse de pie.

 –No te preocupes, aun estoy algo herido pero ya puedo caminar, procura quedarte cómoda ¿cómo quieres tu café?- Dijo Smith rechazando la ayuda de Laura y caminando hacia la puerta de la habitación, deteniéndose justo en la salida observando a la chica para escuchar su respuesta.

-Sin azúcar por favor - Dijo Laura mientras volvia a acomodarse en su asiento cruzada de piernas, Smith asintió con la cabeza y salió lentamente cerrando la puerta de la habitación. Cojeando un poco, bajó a la cocina en donde se encontraba su padre.

 -¿Podrias prepararme una taza de cafe? Aún me cuesta un poco mantenerme de pie...- Dijo Smith a su padre.

-He escuchado mejores excusas para no preparar un café- Dijo el señor Olsson en tono de broma mientras preparaba el café, ante esto Smith solo dejo escapar una leve sonrisa.-

-Sin azùcar, por favor- Respondió el joven amablemente, su padre lo observó algo extrañado y le dió la taza de café.

-¿Sin azucar?...Smith, es extraño de ti pedir el café sin azúcar, además hace rato parecía que estabas hablando solo...- Dijo el señor Olsson intentando insinuar que el joven estaba acompañado, mientras,  mantenía su atención en algo de trabajo que había llevado a la casa.

-Solo estaba pensando en voz alta, ademas hace rato comi unos dulces... y demasiada azúcar puede hacerme daño- Dijo smith sonriendo mientras con la taza de cafe en su mano salia de la cocina, luego de eso, el joven volvio a su habitacion caminando cuidadosamente para no derramar el cafe por alguna torpeza suya.

-Aqui esta tu cafe...- Dijo Smith.

-Gracias- Dijo la chica recibiendo el cafe de manos de Smith. 

-¿Qué me querías contar?-. Al escuchar la pregunta de Smith, Laura tomo otro sorbo de su café y su cara se denotó seria.

-Bien, ayer tuve unos problemas... Tuve un accidente en la uni...- dijo Laura interrumpida por el sonido del celular de Smith -¿Pasa algo?...- preguntó la chica a Smith, el cual tomó el teléfono y lo reviso rapidamente.

-No es nada...solo es un mensaje diciendome que le recuerde a mi padre que haga la cena- Respondió Smith guardando el celular en su bolsillo. -¿Tu padre está en casa?- replicó Laura.

-Ah...sí  ¿por qué no vas a saludarlo? está ocupado haciendo la revisión de los resultados de algunos experimentos de la empresa... Pero no le importará saludarte- Dijo Smith pensativo.

-No sería bueno molestarlo...además, ya es algo tarde y debo ir a casa...- Dijo Laura algo preocupada por la presencia del padre de Smith, se puso de pie preparandose para salir de la casa, y camino hacia la puerta de la habitacion, Smith sorprendido por la respuesta de Laura se levantó y se acercó a ella.
-Espera... Qué era lo que ibas a decirme- preguntó Smith preocupado, ubicada en la puerta de la habitación y observando a su amigo de reojo Laura respondió:

-Me despidieron del trabajo...-  Dijo en tono bajo mientras Smith suspiraba aliviado pues pensaba que ella le diría algo peor.

-¿Ese era el problema? No te preocupes, tu padre puede conseguirte empleo, ahora que hiciste tu carrera en biología, puedes trabajar en la empresa- Dijo el joven en tono amable con intención animar a Laura, la chica solo asintió desanimada con la cabeza. 

-Se lo pedire más adelante, por ahora prefiero descansar, últimamente he estado bastante estresada.- Respondió dejando notar algo de cansancio en su voz, Smith la observò curioso y pensó en invitarla a salir para subir su ánimo. 

-¿Estresada?... Si quieres puedo llevarte a..-  Exclamó Smith animado, pero fue interrumpido al instante por Laura la cual simuló observar su reloj y pareció estar sorprendida.

-Oh mira que horas son, será mejor que me vaya antes de que neve -  dijo apresurada y un poco sobreactuada mientras caminaba a la puerta de la casa teniendo cuidado de no ser vista por el señor Olsson.

-¿Enserio te irás?, Pero si acabaste de llegar... -  dijo Smith algo desconcertado, caminando detrás de Laura.

-Es que no me había dado cuenta de que era tan tarde - Respondió Laura mientras salia por la puerta de la casa. Smith solo observò en silencio y suspirando, como Laura desaparecía lentamente de su vista.
 
Antes de ir a casa, Laura, en medio de pensamientos sobre la enfermedad que crecia en ella decidio intentar solucionar el problema por su propia cuenta y pensando en como hacerlo,  tomó el tranvía que iba  al centro de la ciudad, iba a comprar algunas cosas necesarias para su próxima investigación en la farmacia y así intentar comprender su problema de fondo y saber cómo solucionarlo, muchas personas en el lugar la conocían, su padre era el proveedor de varias farmacias del lugar, Laura decidió entrar a la primera farmacia que vio pero se llevo una gran sorpresa al ver una persona conocida que estaba al otro extremo de la tienda, su sorpresa fue negativa pues para ella esa persona era desagradable, y en un intento de escapar tropezó con una anciana que hacía compras para su hijo.

-Disculpe señora - dijo Laura al ver que hizo que se le calleran todos los medicamentos.

-¡Oh! ¡Eres la hija del señor Adler! No importa señorita, yo lo recojo en este instante - dijo la anciana mientras lentamente recogía sus compras, Laura la observo sorprendida y le ayudo a recoger sus compras.
 
-¿Cómo nos conoce? – Preguntó la joven chica mientras terminaba de ayudar a recoger las compras a la anciana,  esta ultima sonrió ante la pregunta de la chica.

-Verás, tú padre salvó a mi hijo, brindó los medicamentos necesarios para el tratamiento, además de eso incorporo a mi hijo en su fundación, tu padre es una buena persona- ante la respuesta de la anciana Laura solo pensó que era algo tonto pensar que su padre había salvado a alguien por lo que soltó una pequeña sonrisa.

-No es para tanto, él siempre se esfuerza mucho en su trabajo...- dijo Laura, en ese momento sintió que alguien tocaba su hombro así que se giró para ver quién era, se percato de que era aquella persona de la que intento escapar antes, un hombre alto de cabello mono y tés pálida, con lentes y ropa algo descuidada, su camisa destacaba pues en ella tenía un logo que decía “I love lolis”. 

-¿Laura? - dijo el hombre con algo de curiosidad y ajustándose los lentes.

-¿Qué haces aquí? ¿Ahora me sigues? - preguntó Laura retirando la mano de aquel hombre de su hombro y alejándose un poco de este.

-Yo también estudio biología en tu universidad, necesito comprar utensilios para mi trabajo.- Respondió con tono serio y un poco elegante.

-Feliks, cuantas veces te he dicho que no hablemos- Dijo la chica en tono bajo .

-Lo sé, solo quise asegurarme de que eras tú, yo ya termine mis compras y al parecer tú también, qué tal sí vamos por unos crepes, yo invito.- Respondió el hombre sonriendo y en tono amable.

-Hagas lo que hagas las cosas seguirán como están, pero tengo algo de hambre así que aceptaré por esta vez- Dijo Laura seria siguiendo a Feliks, quien ya había empezado a caminar. Siguieron caminando hasta llegar  un restaurante muy fino en donde sólo se podía entrar con reservación.

-No podemos entrar aquí, hay que entrar con reservación y además ¡mira cuanto cuesta! Sólo un plato cuesta lo que ganaría en 2 meses - dijo Laura consciente de lo refinado que era el lugar.

-Tranquila acá me conocen... - dijo Feliks con una sonrisa en su rostro.

Al entrar, Feliks le susurró al oído al recepcionista el cual le dio recibos por haber pedido reservas, Laura notó esto e inmediatamente supo que Feliks ya había planeado todo y que sí la estaba siguiendo, salió del lugar, no sin antes devolver su mirada al hombre.

-Maldito acosador, no comeré con alguien que me sigue - dijo Laura retirandose del restaurante.

-¡Espera!...- exclamó Feliks quien se decepcionó de su fracaso. 

Laura tomó el autobús que la dejaba más cerca a casa, estaba algo intranquila pues no había podido comprar lo que necesitaba para el desarrollo de su investigación,  al llegar a la estación Laura tuvo que caminar unas cuantas calles y con pereza avanzó.

A tan sólo 3 calles de su casa Laura vió a una mujer tirada en el suelo la cual se veía claramente  sufriendo pues se escuchaban sus gemidos y podían verse lagrimas saliendo de su rostro, el cual estaba un poco amoratado, pero Laura no le tomó atención ya que creía que era un problema de depresión, pero al mirar detalladamente, se dio cuenta que la mujer tenia una gran herida en su estomago, lugar en donde estaba saliendo una gran cantidad de sangre, también tenía algunas heridas poco profundas en sus piernas por lo cual Laura supo que no le había pasado nada bueno así que sin pensarlo corrió a socorrerla.

-¿Qué le pasó? - dijo Laura mientras pedía ayuda a las personas de alrededor para que llamen a una ambulancia.

-Me r-robaron, les di todo pero no les bastó, e-esos tipos… - dijo entre cortada y débilmente pues poco a poco se estaba quedando inconsciente debido a la gran cantidad de sangre que brotaba de ella.

-¡Serán idiotas! ¿¡Nadie me va a ayudar!? Imbéciles... - Exclamó Laura impotente al ver que la ambulancia no llegaba. Decidió echarse la mujer al hombro y en un intento de salvarla la subió a un taxi.  El taxista las miró asustado.

-¡Al hospital! ¡rápido esta chica está muriendo!- Grito Laura mientras intentaba detener la pérdida de sangre.

-¡Enseguida!- Respondió el taxista, el cual pisó el acelerador a fondo para llegar al hospital. Al llegar, el taxista ayudó a Laura a llevar a la mujer, ya inconsciente, a la puerta del hospital en donde  los paramédicos la ayudaron a transportar hacia la sala de cirugías, pues la única opción que quedaba para salvar a la mujer era una transfusión de sangre. Una de las enfermeras le pidió los datos a Laura, ella sabía que sí ponía sus datos reales podría generarle problemas en el futuro así que puso datos falsos.
Los doctores necesitaban sangre y al no tener ningún donante AB+ como última esperanza le preguntaron a Laura si ella era el tipo de sangre correcto, por suerte para la chica, fue así, Laura donó y salió de el hospital antes de que la chica recuperara el conocimiento. De camino a casa, ya aliviada, Laura entró a una farmacia que encontró abierta y compro alguna de las cosas que necesitaba, por lo menos las que pudo encontrar allí, poco después salió de ahí y  llegó a casa con las compras que hizo, para su sorpresa encontró de nuevo a Joseph, el cual sólo ignoró y siguió a su habitación. Laura esparció todo lo que había comprado en la farmacia y de un suspiro comenzó su investigación. Laura en su cuarto tenía su cama, su escritorio con su ordenador, el baño y una escotilla que se dirigía a el ático, era un ático totalmente diferentes a los demás, en él estaba su laboratorio, era impecable, con todo lo que un científico podría tener, tenía fetos de cientos de animales, cerebros de varias especies, y en especial llamaba la atención una cosa muy peculiar, tenía un huerto pequeño con unas plantas desconocidas (hierba…y de la colombiana pta madre! :v) a simple vista, Laura tenía una camilla de operaciones y un espacio reservado para la genética, en el cual no había más que unas maquetas de DNA, células muy bien detalladas, y un televisor pequeño. 

Laura bajó con todas las cosas que había comprado y se dispuso a comenzar sus experimentos, tomó su laptop y la conectó al lector de ADN que tenía allí  desde hace mucho, así que procedió con extraer su sangre y poco después de ver los análisis se dio cuenta de que algo en su sangre había cambiado, lo que veía no se parecía en nada a los de otros humanos…los humanos sanos. Algunos de sus glóbulos rojos parecían haber mutado, parecían presentar alteraciones, ahora parecían tener forma de bastón y esto estaba dificultando un poco la circulación de su sangre, pensó en seguida que esto probablemente estaba afectando su organismo y  hacia que los quistes salieran de  de un momento a otro, tomó un cuadernillo y apuntó todas las situaciones en las que los quistes habían salido, tomó nota del clima, del ambiente, de la exposición; se dio cuenta que en el frío, a veces le sucedía, pero derrepente pensó detenidamente en las situaciones las que le pasaba:  cuando se bañaba, en la lluvia, el agua de las botellas en el supermercado, todas esas situaciones llevaron Laura a darse cuenta que el H2O le afectaba, tomó por hecho que era específicamente con el agua  ya que recordó el café que le dio Smith no le hizo nada. Tomó una muestra de piel y de saliva la cual enviaría al laboratorio de su padre, al Dr. Isaac sin que alguien se diera cuenta y al siguiente día iría al laboratorio para ver los resultados del análisis. Joseph llegó a casa para la cena y Vanessa le sugirió saludar a Laura, Joseph subió a la habitación y golpeó llamando a Laura pero esta no atendió, se dió cuenta que la puerta estaba sin llave así que entró, no había nadie, de reojo al salir de la habitación vio una escotilla semiabierta con una luz emitiendose de su interior, así que pensó que Laura estaba ahí, al subir Joseph vio a Laura tomando un trozo de piel de sus pechos.

-¿Eh?...- fue la palabra que dejo escapar Joseph al ver a Laura, la cual se tapo los pechos sorprendida mientras Joseph solo se retiró de la habitación para volver a la sala de estar rápidamente. Laura solo volvió a organizarse y se quedo sentada pensativa un momento.

-¿Qué debo hacer?...el me vio… ese tipo insolente, de seguro sospechará…si pregunta solo debo decirle que era un experimento para la universidad, sí… eso funcionará, aunque debo tener cuidado…ese tipo puede llegar a causarme problemas.- Pensó Laura mientras volvía a su habitación. De repente un grito resonó por las paredes de la casa:

-¡Laura! ¡A cenar! - Gritó su madre asumiendo que Laura estaba en el ático y no escucharía bien si la llamaba normalmente. -¡Un momento! - Respondió Laura mientras bajaba. Al bajar se diò cuenta de que Joseph seguía en casa y en silencio se sentó en el comedor-¿Cómo te fue en el trabajo? - Preguntó Joseph a Laura, rompiendo el silencio incomodo del momento.

-Me despidieron - Dijo vacía, mientras comía. 

-Oh... Bueno... ¿Qué hiciste hoy?- Dijo Joseph en tono amable, mientras aun estaba pensativo sobre lo que había visto en el ático. 

-No trates de hablar conmigo, no eres ni serás de la familia.-  Respondió Laura en tono frio mientras se levantaba de la mesa. Vanessa enojada, también se levantò mientras mantenía su vista fija en Laura.

-¡Laura! Te dije que aceptaras mi relación con Joseph - exclamó Vanessa enojada a Laura.

-Eso no pasará, mira, ya acabe de cenar, ire al ático - dijo Laura en tono frio, limpiando con una servilleta su rostro.

-¡Yo llevo los platos! - dijo Joseph, al levantarse, accidentalmente derramó una jarra de agua encima de Laura. 

-¿¡Qué te pasa imbécil!?- Exclamò enojada la chica intentando limpiarse un poco el agua, de repente empezó a sentir un leve dolor debido a los Quistes. 

-¡Yo te limpio!- Dijo Joseph tomando un pañuelo de la mesa.

-¡Déjame! - dijo Laura huyendo hacia el cuarto.

Ya era bastante tarde y Laura seguía despierta, intentando encontrar un archivo perdido... Algo en internet que posiblemente le esté pasando eso a otra persona, pero buscó y buscó y no encontró nada. Laura se rindió y con ninguna esperanza de encontrar algo apagó el ordenador y enseguida el televisor hasta que... Derrepente una noticia de última hora arrasaba con los canales principales, una adolescente prendió en llamas la mitad del hospital, aún se sé desconocían las causas del incendio pero los bomberos creen que fue un cortocircuito. Laura al ver esa noticia quedó impactada ya que ese hospital fue el mismo donde había dejado a la chica moribunda, recuerda que uno de los síntomas que presentaba el virus era la Combustión Espontánea, pero a ciencia cierta los bomberos creían todo menos eso, Laura no lo puede creer así que al intentar dormir, tiene miles de pensamientos, miles de teorías, miles de futuros, miles de cosas que para ella no eran nada buenas. 

DÍA ()
Laura se levantó como siempre, su madre entra al cuarto y le abre las cortinas, tienen la misma pelea de siempre pero con un cambio y es que la que grita esta vez es Vanessa, estaba furiosa por el comportamiento de Laura con Joseph, a Laura le da totalmente igual y continúa con su rutina, Smith la está esperando abajo, Laura termina de arreglarse y al salir azota la puerta, se acerco a Smith con gesto enojado.

-Buenos días…-Dijo Smith sonriendo

-¿Qué tienen de buenos…?-Respondio Laura en tono frio mientras seguía caminando. 

-Mal comienzo de dia ¿eh?- Dijo Smith en tono bromista. 

-Si vas a molestarme mejor vete de aquí, tengo cosas importantes que hacer- Dijo molesta nuevamente.
-Lo siento… mejor te acompaño, no seria bueno que estuvieras sola por ahí- Dijo Smith buscando una excusa para acompañar a Laura.

Laura solo lanzo un leve suspiro e hizo que Smith pidiera un taxi y emprendieron camino hacia FairLaboratory.

-¿Necesitas ir a la empresa de tu padre?- Pregunto Smith curioso

-Ah… S-sí…- Respondio Laura insegura, luego de eso pensó en que debía hacer que Smith se fuera porque podría sospechar al verla en el laboratorio de la empresa –oye ¿no tenias universidad hoy? No es bueno que faltes…- insinuó Laura 

-Lo sé, pero no importa, es mejor que te acompañe…- Respondió Smith. 

-No quiero que faltes por mi culpa, oh, puedes bajarte aquí, llegaras en poco tiempo a la universidad- Dijo Laura mientras pedía al taxista que se detuviera y hacia a Smith bajarse. Poco después llego a la empresa de su padre y se dirigió de nuevo hacia el consultorio del doctor Isaac, en donde una de las enfermeras estaba saliendo de allí con aspecto algo desordenado, Laura la ignoro y siguió al consultorio en donde el doctor la observo sorprendido.

-Laura, no te esperaba por aquí… ¿vienes por los resultados? 

-¿qué tal salieron?- Respondió Laura sentándose en una de las sillas del laboratorio. El doctor dio un suspiro pesado y de uno de los cajones de su escritorio saco un sobre del cual saco algunos documentos con los resultados detallados referentes al examen hecho a Laura anteriormente.

-Esto es un poco grave… algunos órganos están presentando disminución de su tamaño, y según observé, en tu pecho hay un pequeño tumor…- Expreso el Doctor Isaac mientras Laura atemorizada confirmaba las palabras del doctor leyendo los resultados de los exámenes.

-Si le decimos a tu padre esto que tienes se quedara como un pormenor y te curaras rápido…- Dijo amablemente el Dr. Isaac, inmediatamente Laura se levanto de su silla con la mirada baja.

-¡No!... mi padre no debe enterarse de esto…lo solucionare por misma…solo…necesito experimentar.- Exclamó Laura mientras salía de aquel lugar con los resultados de los exámenes en mano, al salir de la empresa pidió un taxi y volvió a su casa, cuando llegó notó el hecho de que no había nadie, así que, aprovecho y subió al ático para sumergirse de lleno en hallar la cura a su problema.

-¿Qué debo hacer? Debo centrarme en hallar la cura…pero necesito experimentar, usar animales no servirá…son demasiado débiles, no aguantaran la combustión… Usar humanos… No... No hay voluntarios y ademá no soy experta en secuestros. De repente, los pensamientos de Laura se vieron interrumpidos por el sonido de la puerta de la casa, Laura salió del ático esperando ver a su madre pero cuando bajo se sorprendió al ver a Joseph ahí.

-Ah, hola- Saludo amablemente Joseph mientras dejaba encima del comedor lo que parecían ser bolsas con compras del supermercado.

-¿Qué haces aquí?...- Respondió Laura en tono frio y con un aire de enojo.

-Estaba con Vanessa haciendo compras, ella quiso ir al salón de belleza así que le pedí las llaves de la casa y traje las compras por ella-  Dijo Joseph mientras desempacaba algunas de las cosas en las bolsas.

-¡¿Qué te hace creer que tienes el derecho a pedir las llaves para entrar a esta casa?!- Replicó la joven en tono enojado, Joseph lanzó un breve suspiro y miro a Laura serio.

-Bueno, pensé que era normal ya que...-

-¿Ya que…?- Dijo Laura impaciente interrumpiendo a Joseph.

-¿Vanessa no te lo dijo? Me mudare a vivir con ustedes…- Respondió Joseph tranquilamente mirando los ojos de Laura, al oír esas palabras Laura no lo pudo creer, y durante un momento repudio a su madre y a Joseph con todo lo que tenía, de repente bajo la mirada y su gesto se torno enojado y pensativo.

-¿Por qué?... a pesar de que saben lo que pienso de su relación… Aun así decidieron que podían vivir juntos… Todo esto es culpa de ese hombre… El hizo que mamá cambiara… Es su culpa… Gente como él debería simplemente… ¡MORIR!- Fueron esos los pensamientos que pasaron por la mente de Laura
.
-¿Pasa algo?...- Dijo Joseph interrumpiendo los pensamientos de Laura, esta de repente levanto la mirada y sorpresivamente su gesto era de alegría.

-No es nada…es que estoy feliz de que vengas a vivir con nosotras…- Dijo Laura en tono agradable, al escuchar las palabras de la chica Joseph pareció notablemente sorprendido.

-E-eh… gracias, esperaba otra reacción tuya…- Dijo el hombre mientras sonreía incómodamente.

-Parece que mi agresividad contigo te dejo una mala impresión… Pero… En realidad eso no era verdaderamente lo que sentía…- Dijo la joven chica mientras se acercaba lentamente a Joseph.
-¿No eran tus verdaderos sentimientos?... ¿a qué te refieres…?- Preguntó Joseph confundido. 

-Es que… ver a mi madre llegar a la casa con un hombre como tú…- Dijo en pablaras suaves y tenues Laura, la cual al acercarse a Joseph puso su mano en la mejilla de este y empezó a acariciarla, Joseph se sonrojo ante la acción de la chica.

-U-un hombre como yo?...- dijo Joseph algo nervioso.

-Sí... Un hombre como tú… Alto, guapo… Simplemente no toleré que mi madre te tuviera y yo no…lo sé… ¿Soy muy egoísta no?...- Dijo Laura mientras acercaba su rostro al de Joseph, el cual se sonrojo aun mas y puso toda su atención en Laura.

-N-no digas eso… Yo pienso que a veces, ser egoísta no es malo…- Replicó Joseph aún nervioso y con tono pervertido. Laura lo abrazó y  Joseph se sonrojo nuevamente al sentir el contacto de los pechos de Laura.
-En ese caso… ¿dejarías que te demuestre un poco de mi egoísmo?...-Dijo la joven chica en tono seductor mientras dejaba de abrazar a Joseph y comenzaba a caminar tomando su mano dirigiéndose a la habitación.
-S-sí…- Respondió Joseph, el cual miraba en ese momento a Laura con ojos pervertidos, al entrar en la habitación de Laura, esta cerró la puerta, no sin olvidarse de poner el seguro, Laura le pidió un momento para ir al baño, al salir hizo que Joseph se recostara en su cama quedando esta encima de él.

-Esto no es correcto… ¿Estás segura de esto Laura?...- Dijo Joseph girando su cabeza un poco avergonzado, Laura aprovecho el pequeño momento en el que Joseph se giro para sacar de su bolsillo un pañuelo con cloruro de meletileno este era el "químico" que ella usaba en algunas ocasiones para desahogarse pues debido al estrés ocacionado por la universidad decidía escapar de la realidad.

-Si… Totalmente segura…- Respondió Laura a la pregunta de Joseph, este al oír la respuesta afirmativa de la chica rodeo con sus manos la cadera de la chica y la acerco a este bruscamente, Laura se noto sorprendida pero aun así no replico nada, luego de eso, Joseph lanzó una sonrisa pervertida y se dispuso a besar a Laura, cuando estaba a punto de besarla, cerró sus ojos, Laura aprovecho y rápidamente coloco el pañuelo sobre el rostro de Joseph Presionando fuertemente, mientras que este empezó a forcejear.

-¡Quédate quieto, maldito pervertido!- Exclamaba Laura mientras presionaba el pañuelo con cloroformo en el rostro de Joseph, después de algunos minutos Joseph dejo de forcejear y Laura con mucho esfuerzo, llevó a Joseph al ático mientras estaba inconsciente.

Laura acuesta a Joseph en la camilla del laboratorio sin atar sus brazos y piernas, toma una cámara digital y la conecta a su laptop, así para grabar cada momento en el que se encuentre Joseph, abre un cajón de su repisa y saca una jeringa para luego llenar con escopolamina y un líquido que tenía una de las plantas de Laura, inyecta esta droga en la intravenosa y luego conecta un suero a una de las sondas que pone. Agarra un bisturí quirúrgico y abre el tórax de Joseph, mete un sensor de presión y lo enciende. Joseph despierta ya con el sensor en su cuerpo y su tórax cocido.

-¡¿Pero qué demonios haces?!- Exclamó Joseph sorprendido al ver lo que hacía Laura.

-¿Qué hago?... darle algo de valor a tu patética existencia…- Respondió la joven mientras terminaba de insertar las sondas, las cuales eran tres.

-¿Por qué haces esto? Tu dijiste que…-

-¡Silencio!, ¿enserio creíste lo que dije? Hm…como era de esperarse de un pervertido como tú… No te basto con apartar a mi madre de mi…también querías mi cuerpo…- Dijo Laura exaltada interrumpiendo a Joseph. –El solo hecho de oír tu voz me molesta…además podrían descubrir que estas aquí si gritas…solucionare eso ahora mismo…- Replicó Laura mientras tomaba uno de sus calcetines y lo introducía en la boca de Joseph, fijándolo con cinta. –Con esto bastara…- Pensó en ese momento Laura. Joseph empezó a gritar y forcejear, Laura se acerco a Joseph y saco de sus bolsillos el celular y la billetera, apagó el celular y los lanzó desde el ático a su cama, luego de eso se sentó en frente de Joseph y lo miro fijamente….como si lo estuviera examinando, por supuesto, el hombre se encontraba asustado.
-Tal vez tengas muchas preguntas… Muchas dudas del como llegaste ahí, el por qué estas aqui… Resumiendo, un sin fín de cuestiones del por qué de tu estado actual ¿no?- Dijo Laura sonriendo maliciosamente. Vamos… No estés triste, alégrate… Tú que arruinaste gran parte de mi vida, ahora por fin harás algo bueno… Qué mejor forma de darle valor a tu existencia que ayudándome…-mientras la chica hablaba el miedo entraba cada vez más profundo en el corazón de Joseph, hasta el punto en que algunas lagrimas salieron de sus ojos, al ver esto Laura comenzó a reír burlándose de Joseph.

-Oh…qué tierno, estas tan emocionado por ayudar que hasta lloras… Pues, bien…- Dijo Laura en tono frio, sus ojos reflejaban odio y en el ambiente se percibía la maldad de esta, Laura camino hasta una pequeña mesa de madera que estaba en el centro del ático, encima de esta había una bolsa que parecía contener sangre, la sangre de Laura, después de tomar la bolsa se acerco nuevamente a Joseph, el cual seguía a Laura con la mirada aterrorizado, Laura tomo la bolsa  y la conecto a una de las sondas, haciendo que la sangre empezara a fluir hacia Joseph por intravenosa. Laura toma su laptop y derrepente le sale uno de esos típicos anuncios de la internet, en el decía "¡Alerta de virus! Dale click y descarga el mejor anti virus del momento, PATCH_32". Què molestos son los anuncios, son una peste, es algo que nadie quiere, verdad, Joseph - dijo Laura riendo levemente.

Después de encender la cámara Laura tomo una máscara que tenía en un cajón, tomó asiento y se aseguro de tener en sus manos su libreta y un boligrafo, finalmente dejo escapar una palabra en tono tenue mientras en su gesto tenia marcada una sonrisa malévola: 

-Empecemos…

Continuará
Patch 32 es una novela de ciencia ficción, psicológico, seinen, futurista escrita por los jóvenes escritores colombianos Js Cerna y Charlie Brown.