Breaking

Mostrando las entradas con la etiqueta Patch 32. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Patch 32. Mostrar todas las entradas

martes, agosto 12, 2014

martes, agosto 12, 2014

[Patch 32 | Cap 2/12] La enfermedad.

Cuando Laura estaba por decir a Smith su problema, el joven notò como ella estaba algo tensa, y  con algo de esfuerzo se puso de pie e interrumpió a Laura -... ¿Quieres café? - preguntó Smith al ver que Laura se sentaba cómodamente. 



–¿Qué haces? No hagas tanto esfuerzo…- expresó Laura un poco preocupada por el estado de Smith,  intentò levantarse de su asiento para ayudar al joven a mantenerse de pie.

 –No te preocupes, aun estoy algo herido pero ya puedo caminar, procura quedarte cómoda ¿cómo quieres tu café?- Dijo Smith rechazando la ayuda de Laura y caminando hacia la puerta de la habitación, deteniéndose justo en la salida observando a la chica para escuchar su respuesta.

-Sin azúcar por favor - Dijo Laura mientras volvia a acomodarse en su asiento cruzada de piernas, Smith asintió con la cabeza y salió lentamente cerrando la puerta de la habitación. Cojeando un poco, bajó a la cocina en donde se encontraba su padre.

 -¿Podrias prepararme una taza de cafe? Aún me cuesta un poco mantenerme de pie...- Dijo Smith a su padre.

-He escuchado mejores excusas para no preparar un café- Dijo el señor Olsson en tono de broma mientras preparaba el café, ante esto Smith solo dejo escapar una leve sonrisa.-

-Sin azùcar, por favor- Respondió el joven amablemente, su padre lo observó algo extrañado y le dió la taza de café.

-¿Sin azucar?...Smith, es extraño de ti pedir el café sin azúcar, además hace rato parecía que estabas hablando solo...- Dijo el señor Olsson intentando insinuar que el joven estaba acompañado, mientras,  mantenía su atención en algo de trabajo que había llevado a la casa.

-Solo estaba pensando en voz alta, ademas hace rato comi unos dulces... y demasiada azúcar puede hacerme daño- Dijo smith sonriendo mientras con la taza de cafe en su mano salia de la cocina, luego de eso, el joven volvio a su habitacion caminando cuidadosamente para no derramar el cafe por alguna torpeza suya.

-Aqui esta tu cafe...- Dijo Smith.

-Gracias- Dijo la chica recibiendo el cafe de manos de Smith. 

-¿Qué me querías contar?-. Al escuchar la pregunta de Smith, Laura tomo otro sorbo de su café y su cara se denotó seria.

-Bien, ayer tuve unos problemas... Tuve un accidente en la uni...- dijo Laura interrumpida por el sonido del celular de Smith -¿Pasa algo?...- preguntó la chica a Smith, el cual tomó el teléfono y lo reviso rapidamente.

-No es nada...solo es un mensaje diciendome que le recuerde a mi padre que haga la cena- Respondió Smith guardando el celular en su bolsillo. -¿Tu padre está en casa?- replicó Laura.

-Ah...sí  ¿por qué no vas a saludarlo? está ocupado haciendo la revisión de los resultados de algunos experimentos de la empresa... Pero no le importará saludarte- Dijo Smith pensativo.

-No sería bueno molestarlo...además, ya es algo tarde y debo ir a casa...- Dijo Laura algo preocupada por la presencia del padre de Smith, se puso de pie preparandose para salir de la casa, y camino hacia la puerta de la habitacion, Smith sorprendido por la respuesta de Laura se levantó y se acercó a ella.
-Espera... Qué era lo que ibas a decirme- preguntó Smith preocupado, ubicada en la puerta de la habitación y observando a su amigo de reojo Laura respondió:

-Me despidieron del trabajo...-  Dijo en tono bajo mientras Smith suspiraba aliviado pues pensaba que ella le diría algo peor.

-¿Ese era el problema? No te preocupes, tu padre puede conseguirte empleo, ahora que hiciste tu carrera en biología, puedes trabajar en la empresa- Dijo el joven en tono amable con intención animar a Laura, la chica solo asintió desanimada con la cabeza. 

-Se lo pedire más adelante, por ahora prefiero descansar, últimamente he estado bastante estresada.- Respondió dejando notar algo de cansancio en su voz, Smith la observò curioso y pensó en invitarla a salir para subir su ánimo. 

-¿Estresada?... Si quieres puedo llevarte a..-  Exclamó Smith animado, pero fue interrumpido al instante por Laura la cual simuló observar su reloj y pareció estar sorprendida.

-Oh mira que horas son, será mejor que me vaya antes de que neve -  dijo apresurada y un poco sobreactuada mientras caminaba a la puerta de la casa teniendo cuidado de no ser vista por el señor Olsson.

-¿Enserio te irás?, Pero si acabaste de llegar... -  dijo Smith algo desconcertado, caminando detrás de Laura.

-Es que no me había dado cuenta de que era tan tarde - Respondió Laura mientras salia por la puerta de la casa. Smith solo observò en silencio y suspirando, como Laura desaparecía lentamente de su vista.
 
Antes de ir a casa, Laura, en medio de pensamientos sobre la enfermedad que crecia en ella decidio intentar solucionar el problema por su propia cuenta y pensando en como hacerlo,  tomó el tranvía que iba  al centro de la ciudad, iba a comprar algunas cosas necesarias para su próxima investigación en la farmacia y así intentar comprender su problema de fondo y saber cómo solucionarlo, muchas personas en el lugar la conocían, su padre era el proveedor de varias farmacias del lugar, Laura decidió entrar a la primera farmacia que vio pero se llevo una gran sorpresa al ver una persona conocida que estaba al otro extremo de la tienda, su sorpresa fue negativa pues para ella esa persona era desagradable, y en un intento de escapar tropezó con una anciana que hacía compras para su hijo.

-Disculpe señora - dijo Laura al ver que hizo que se le calleran todos los medicamentos.

-¡Oh! ¡Eres la hija del señor Adler! No importa señorita, yo lo recojo en este instante - dijo la anciana mientras lentamente recogía sus compras, Laura la observo sorprendida y le ayudo a recoger sus compras.
 
-¿Cómo nos conoce? – Preguntó la joven chica mientras terminaba de ayudar a recoger las compras a la anciana,  esta ultima sonrió ante la pregunta de la chica.

-Verás, tú padre salvó a mi hijo, brindó los medicamentos necesarios para el tratamiento, además de eso incorporo a mi hijo en su fundación, tu padre es una buena persona- ante la respuesta de la anciana Laura solo pensó que era algo tonto pensar que su padre había salvado a alguien por lo que soltó una pequeña sonrisa.

-No es para tanto, él siempre se esfuerza mucho en su trabajo...- dijo Laura, en ese momento sintió que alguien tocaba su hombro así que se giró para ver quién era, se percato de que era aquella persona de la que intento escapar antes, un hombre alto de cabello mono y tés pálida, con lentes y ropa algo descuidada, su camisa destacaba pues en ella tenía un logo que decía “I love lolis”. 

-¿Laura? - dijo el hombre con algo de curiosidad y ajustándose los lentes.

-¿Qué haces aquí? ¿Ahora me sigues? - preguntó Laura retirando la mano de aquel hombre de su hombro y alejándose un poco de este.

-Yo también estudio biología en tu universidad, necesito comprar utensilios para mi trabajo.- Respondió con tono serio y un poco elegante.

-Feliks, cuantas veces te he dicho que no hablemos- Dijo la chica en tono bajo .

-Lo sé, solo quise asegurarme de que eras tú, yo ya termine mis compras y al parecer tú también, qué tal sí vamos por unos crepes, yo invito.- Respondió el hombre sonriendo y en tono amable.

-Hagas lo que hagas las cosas seguirán como están, pero tengo algo de hambre así que aceptaré por esta vez- Dijo Laura seria siguiendo a Feliks, quien ya había empezado a caminar. Siguieron caminando hasta llegar  un restaurante muy fino en donde sólo se podía entrar con reservación.

-No podemos entrar aquí, hay que entrar con reservación y además ¡mira cuanto cuesta! Sólo un plato cuesta lo que ganaría en 2 meses - dijo Laura consciente de lo refinado que era el lugar.

-Tranquila acá me conocen... - dijo Feliks con una sonrisa en su rostro.

Al entrar, Feliks le susurró al oído al recepcionista el cual le dio recibos por haber pedido reservas, Laura notó esto e inmediatamente supo que Feliks ya había planeado todo y que sí la estaba siguiendo, salió del lugar, no sin antes devolver su mirada al hombre.

-Maldito acosador, no comeré con alguien que me sigue - dijo Laura retirandose del restaurante.

-¡Espera!...- exclamó Feliks quien se decepcionó de su fracaso. 

Laura tomó el autobús que la dejaba más cerca a casa, estaba algo intranquila pues no había podido comprar lo que necesitaba para el desarrollo de su investigación,  al llegar a la estación Laura tuvo que caminar unas cuantas calles y con pereza avanzó.

A tan sólo 3 calles de su casa Laura vió a una mujer tirada en el suelo la cual se veía claramente  sufriendo pues se escuchaban sus gemidos y podían verse lagrimas saliendo de su rostro, el cual estaba un poco amoratado, pero Laura no le tomó atención ya que creía que era un problema de depresión, pero al mirar detalladamente, se dio cuenta que la mujer tenia una gran herida en su estomago, lugar en donde estaba saliendo una gran cantidad de sangre, también tenía algunas heridas poco profundas en sus piernas por lo cual Laura supo que no le había pasado nada bueno así que sin pensarlo corrió a socorrerla.

-¿Qué le pasó? - dijo Laura mientras pedía ayuda a las personas de alrededor para que llamen a una ambulancia.

-Me r-robaron, les di todo pero no les bastó, e-esos tipos… - dijo entre cortada y débilmente pues poco a poco se estaba quedando inconsciente debido a la gran cantidad de sangre que brotaba de ella.

-¡Serán idiotas! ¿¡Nadie me va a ayudar!? Imbéciles... - Exclamó Laura impotente al ver que la ambulancia no llegaba. Decidió echarse la mujer al hombro y en un intento de salvarla la subió a un taxi.  El taxista las miró asustado.

-¡Al hospital! ¡rápido esta chica está muriendo!- Grito Laura mientras intentaba detener la pérdida de sangre.

-¡Enseguida!- Respondió el taxista, el cual pisó el acelerador a fondo para llegar al hospital. Al llegar, el taxista ayudó a Laura a llevar a la mujer, ya inconsciente, a la puerta del hospital en donde  los paramédicos la ayudaron a transportar hacia la sala de cirugías, pues la única opción que quedaba para salvar a la mujer era una transfusión de sangre. Una de las enfermeras le pidió los datos a Laura, ella sabía que sí ponía sus datos reales podría generarle problemas en el futuro así que puso datos falsos.
Los doctores necesitaban sangre y al no tener ningún donante AB+ como última esperanza le preguntaron a Laura si ella era el tipo de sangre correcto, por suerte para la chica, fue así, Laura donó y salió de el hospital antes de que la chica recuperara el conocimiento. De camino a casa, ya aliviada, Laura entró a una farmacia que encontró abierta y compro alguna de las cosas que necesitaba, por lo menos las que pudo encontrar allí, poco después salió de ahí y  llegó a casa con las compras que hizo, para su sorpresa encontró de nuevo a Joseph, el cual sólo ignoró y siguió a su habitación. Laura esparció todo lo que había comprado en la farmacia y de un suspiro comenzó su investigación. Laura en su cuarto tenía su cama, su escritorio con su ordenador, el baño y una escotilla que se dirigía a el ático, era un ático totalmente diferentes a los demás, en él estaba su laboratorio, era impecable, con todo lo que un científico podría tener, tenía fetos de cientos de animales, cerebros de varias especies, y en especial llamaba la atención una cosa muy peculiar, tenía un huerto pequeño con unas plantas desconocidas (hierba…y de la colombiana pta madre! :v) a simple vista, Laura tenía una camilla de operaciones y un espacio reservado para la genética, en el cual no había más que unas maquetas de DNA, células muy bien detalladas, y un televisor pequeño. 

Laura bajó con todas las cosas que había comprado y se dispuso a comenzar sus experimentos, tomó su laptop y la conectó al lector de ADN que tenía allí  desde hace mucho, así que procedió con extraer su sangre y poco después de ver los análisis se dio cuenta de que algo en su sangre había cambiado, lo que veía no se parecía en nada a los de otros humanos…los humanos sanos. Algunos de sus glóbulos rojos parecían haber mutado, parecían presentar alteraciones, ahora parecían tener forma de bastón y esto estaba dificultando un poco la circulación de su sangre, pensó en seguida que esto probablemente estaba afectando su organismo y  hacia que los quistes salieran de  de un momento a otro, tomó un cuadernillo y apuntó todas las situaciones en las que los quistes habían salido, tomó nota del clima, del ambiente, de la exposición; se dio cuenta que en el frío, a veces le sucedía, pero derrepente pensó detenidamente en las situaciones las que le pasaba:  cuando se bañaba, en la lluvia, el agua de las botellas en el supermercado, todas esas situaciones llevaron Laura a darse cuenta que el H2O le afectaba, tomó por hecho que era específicamente con el agua  ya que recordó el café que le dio Smith no le hizo nada. Tomó una muestra de piel y de saliva la cual enviaría al laboratorio de su padre, al Dr. Isaac sin que alguien se diera cuenta y al siguiente día iría al laboratorio para ver los resultados del análisis. Joseph llegó a casa para la cena y Vanessa le sugirió saludar a Laura, Joseph subió a la habitación y golpeó llamando a Laura pero esta no atendió, se dió cuenta que la puerta estaba sin llave así que entró, no había nadie, de reojo al salir de la habitación vio una escotilla semiabierta con una luz emitiendose de su interior, así que pensó que Laura estaba ahí, al subir Joseph vio a Laura tomando un trozo de piel de sus pechos.

-¿Eh?...- fue la palabra que dejo escapar Joseph al ver a Laura, la cual se tapo los pechos sorprendida mientras Joseph solo se retiró de la habitación para volver a la sala de estar rápidamente. Laura solo volvió a organizarse y se quedo sentada pensativa un momento.

-¿Qué debo hacer?...el me vio… ese tipo insolente, de seguro sospechará…si pregunta solo debo decirle que era un experimento para la universidad, sí… eso funcionará, aunque debo tener cuidado…ese tipo puede llegar a causarme problemas.- Pensó Laura mientras volvía a su habitación. De repente un grito resonó por las paredes de la casa:

-¡Laura! ¡A cenar! - Gritó su madre asumiendo que Laura estaba en el ático y no escucharía bien si la llamaba normalmente. -¡Un momento! - Respondió Laura mientras bajaba. Al bajar se diò cuenta de que Joseph seguía en casa y en silencio se sentó en el comedor-¿Cómo te fue en el trabajo? - Preguntó Joseph a Laura, rompiendo el silencio incomodo del momento.

-Me despidieron - Dijo vacía, mientras comía. 

-Oh... Bueno... ¿Qué hiciste hoy?- Dijo Joseph en tono amable, mientras aun estaba pensativo sobre lo que había visto en el ático. 

-No trates de hablar conmigo, no eres ni serás de la familia.-  Respondió Laura en tono frio mientras se levantaba de la mesa. Vanessa enojada, también se levantò mientras mantenía su vista fija en Laura.

-¡Laura! Te dije que aceptaras mi relación con Joseph - exclamó Vanessa enojada a Laura.

-Eso no pasará, mira, ya acabe de cenar, ire al ático - dijo Laura en tono frio, limpiando con una servilleta su rostro.

-¡Yo llevo los platos! - dijo Joseph, al levantarse, accidentalmente derramó una jarra de agua encima de Laura. 

-¿¡Qué te pasa imbécil!?- Exclamò enojada la chica intentando limpiarse un poco el agua, de repente empezó a sentir un leve dolor debido a los Quistes. 

-¡Yo te limpio!- Dijo Joseph tomando un pañuelo de la mesa.

-¡Déjame! - dijo Laura huyendo hacia el cuarto.

Ya era bastante tarde y Laura seguía despierta, intentando encontrar un archivo perdido... Algo en internet que posiblemente le esté pasando eso a otra persona, pero buscó y buscó y no encontró nada. Laura se rindió y con ninguna esperanza de encontrar algo apagó el ordenador y enseguida el televisor hasta que... Derrepente una noticia de última hora arrasaba con los canales principales, una adolescente prendió en llamas la mitad del hospital, aún se sé desconocían las causas del incendio pero los bomberos creen que fue un cortocircuito. Laura al ver esa noticia quedó impactada ya que ese hospital fue el mismo donde había dejado a la chica moribunda, recuerda que uno de los síntomas que presentaba el virus era la Combustión Espontánea, pero a ciencia cierta los bomberos creían todo menos eso, Laura no lo puede creer así que al intentar dormir, tiene miles de pensamientos, miles de teorías, miles de futuros, miles de cosas que para ella no eran nada buenas. 

DÍA ()
Laura se levantó como siempre, su madre entra al cuarto y le abre las cortinas, tienen la misma pelea de siempre pero con un cambio y es que la que grita esta vez es Vanessa, estaba furiosa por el comportamiento de Laura con Joseph, a Laura le da totalmente igual y continúa con su rutina, Smith la está esperando abajo, Laura termina de arreglarse y al salir azota la puerta, se acerco a Smith con gesto enojado.

-Buenos días…-Dijo Smith sonriendo

-¿Qué tienen de buenos…?-Respondio Laura en tono frio mientras seguía caminando. 

-Mal comienzo de dia ¿eh?- Dijo Smith en tono bromista. 

-Si vas a molestarme mejor vete de aquí, tengo cosas importantes que hacer- Dijo molesta nuevamente.
-Lo siento… mejor te acompaño, no seria bueno que estuvieras sola por ahí- Dijo Smith buscando una excusa para acompañar a Laura.

Laura solo lanzo un leve suspiro e hizo que Smith pidiera un taxi y emprendieron camino hacia FairLaboratory.

-¿Necesitas ir a la empresa de tu padre?- Pregunto Smith curioso

-Ah… S-sí…- Respondio Laura insegura, luego de eso pensó en que debía hacer que Smith se fuera porque podría sospechar al verla en el laboratorio de la empresa –oye ¿no tenias universidad hoy? No es bueno que faltes…- insinuó Laura 

-Lo sé, pero no importa, es mejor que te acompañe…- Respondió Smith. 

-No quiero que faltes por mi culpa, oh, puedes bajarte aquí, llegaras en poco tiempo a la universidad- Dijo Laura mientras pedía al taxista que se detuviera y hacia a Smith bajarse. Poco después llego a la empresa de su padre y se dirigió de nuevo hacia el consultorio del doctor Isaac, en donde una de las enfermeras estaba saliendo de allí con aspecto algo desordenado, Laura la ignoro y siguió al consultorio en donde el doctor la observo sorprendido.

-Laura, no te esperaba por aquí… ¿vienes por los resultados? 

-¿qué tal salieron?- Respondió Laura sentándose en una de las sillas del laboratorio. El doctor dio un suspiro pesado y de uno de los cajones de su escritorio saco un sobre del cual saco algunos documentos con los resultados detallados referentes al examen hecho a Laura anteriormente.

-Esto es un poco grave… algunos órganos están presentando disminución de su tamaño, y según observé, en tu pecho hay un pequeño tumor…- Expreso el Doctor Isaac mientras Laura atemorizada confirmaba las palabras del doctor leyendo los resultados de los exámenes.

-Si le decimos a tu padre esto que tienes se quedara como un pormenor y te curaras rápido…- Dijo amablemente el Dr. Isaac, inmediatamente Laura se levanto de su silla con la mirada baja.

-¡No!... mi padre no debe enterarse de esto…lo solucionare por misma…solo…necesito experimentar.- Exclamó Laura mientras salía de aquel lugar con los resultados de los exámenes en mano, al salir de la empresa pidió un taxi y volvió a su casa, cuando llegó notó el hecho de que no había nadie, así que, aprovecho y subió al ático para sumergirse de lleno en hallar la cura a su problema.

-¿Qué debo hacer? Debo centrarme en hallar la cura…pero necesito experimentar, usar animales no servirá…son demasiado débiles, no aguantaran la combustión… Usar humanos… No... No hay voluntarios y ademá no soy experta en secuestros. De repente, los pensamientos de Laura se vieron interrumpidos por el sonido de la puerta de la casa, Laura salió del ático esperando ver a su madre pero cuando bajo se sorprendió al ver a Joseph ahí.

-Ah, hola- Saludo amablemente Joseph mientras dejaba encima del comedor lo que parecían ser bolsas con compras del supermercado.

-¿Qué haces aquí?...- Respondió Laura en tono frio y con un aire de enojo.

-Estaba con Vanessa haciendo compras, ella quiso ir al salón de belleza así que le pedí las llaves de la casa y traje las compras por ella-  Dijo Joseph mientras desempacaba algunas de las cosas en las bolsas.

-¡¿Qué te hace creer que tienes el derecho a pedir las llaves para entrar a esta casa?!- Replicó la joven en tono enojado, Joseph lanzó un breve suspiro y miro a Laura serio.

-Bueno, pensé que era normal ya que...-

-¿Ya que…?- Dijo Laura impaciente interrumpiendo a Joseph.

-¿Vanessa no te lo dijo? Me mudare a vivir con ustedes…- Respondió Joseph tranquilamente mirando los ojos de Laura, al oír esas palabras Laura no lo pudo creer, y durante un momento repudio a su madre y a Joseph con todo lo que tenía, de repente bajo la mirada y su gesto se torno enojado y pensativo.

-¿Por qué?... a pesar de que saben lo que pienso de su relación… Aun así decidieron que podían vivir juntos… Todo esto es culpa de ese hombre… El hizo que mamá cambiara… Es su culpa… Gente como él debería simplemente… ¡MORIR!- Fueron esos los pensamientos que pasaron por la mente de Laura
.
-¿Pasa algo?...- Dijo Joseph interrumpiendo los pensamientos de Laura, esta de repente levanto la mirada y sorpresivamente su gesto era de alegría.

-No es nada…es que estoy feliz de que vengas a vivir con nosotras…- Dijo Laura en tono agradable, al escuchar las palabras de la chica Joseph pareció notablemente sorprendido.

-E-eh… gracias, esperaba otra reacción tuya…- Dijo el hombre mientras sonreía incómodamente.

-Parece que mi agresividad contigo te dejo una mala impresión… Pero… En realidad eso no era verdaderamente lo que sentía…- Dijo la joven chica mientras se acercaba lentamente a Joseph.
-¿No eran tus verdaderos sentimientos?... ¿a qué te refieres…?- Preguntó Joseph confundido. 

-Es que… ver a mi madre llegar a la casa con un hombre como tú…- Dijo en pablaras suaves y tenues Laura, la cual al acercarse a Joseph puso su mano en la mejilla de este y empezó a acariciarla, Joseph se sonrojo ante la acción de la chica.

-U-un hombre como yo?...- dijo Joseph algo nervioso.

-Sí... Un hombre como tú… Alto, guapo… Simplemente no toleré que mi madre te tuviera y yo no…lo sé… ¿Soy muy egoísta no?...- Dijo Laura mientras acercaba su rostro al de Joseph, el cual se sonrojo aun mas y puso toda su atención en Laura.

-N-no digas eso… Yo pienso que a veces, ser egoísta no es malo…- Replicó Joseph aún nervioso y con tono pervertido. Laura lo abrazó y  Joseph se sonrojo nuevamente al sentir el contacto de los pechos de Laura.
-En ese caso… ¿dejarías que te demuestre un poco de mi egoísmo?...-Dijo la joven chica en tono seductor mientras dejaba de abrazar a Joseph y comenzaba a caminar tomando su mano dirigiéndose a la habitación.
-S-sí…- Respondió Joseph, el cual miraba en ese momento a Laura con ojos pervertidos, al entrar en la habitación de Laura, esta cerró la puerta, no sin olvidarse de poner el seguro, Laura le pidió un momento para ir al baño, al salir hizo que Joseph se recostara en su cama quedando esta encima de él.

-Esto no es correcto… ¿Estás segura de esto Laura?...- Dijo Joseph girando su cabeza un poco avergonzado, Laura aprovecho el pequeño momento en el que Joseph se giro para sacar de su bolsillo un pañuelo con cloruro de meletileno este era el "químico" que ella usaba en algunas ocasiones para desahogarse pues debido al estrés ocacionado por la universidad decidía escapar de la realidad.

-Si… Totalmente segura…- Respondió Laura a la pregunta de Joseph, este al oír la respuesta afirmativa de la chica rodeo con sus manos la cadera de la chica y la acerco a este bruscamente, Laura se noto sorprendida pero aun así no replico nada, luego de eso, Joseph lanzó una sonrisa pervertida y se dispuso a besar a Laura, cuando estaba a punto de besarla, cerró sus ojos, Laura aprovecho y rápidamente coloco el pañuelo sobre el rostro de Joseph Presionando fuertemente, mientras que este empezó a forcejear.

-¡Quédate quieto, maldito pervertido!- Exclamaba Laura mientras presionaba el pañuelo con cloroformo en el rostro de Joseph, después de algunos minutos Joseph dejo de forcejear y Laura con mucho esfuerzo, llevó a Joseph al ático mientras estaba inconsciente.

Laura acuesta a Joseph en la camilla del laboratorio sin atar sus brazos y piernas, toma una cámara digital y la conecta a su laptop, así para grabar cada momento en el que se encuentre Joseph, abre un cajón de su repisa y saca una jeringa para luego llenar con escopolamina y un líquido que tenía una de las plantas de Laura, inyecta esta droga en la intravenosa y luego conecta un suero a una de las sondas que pone. Agarra un bisturí quirúrgico y abre el tórax de Joseph, mete un sensor de presión y lo enciende. Joseph despierta ya con el sensor en su cuerpo y su tórax cocido.

-¡¿Pero qué demonios haces?!- Exclamó Joseph sorprendido al ver lo que hacía Laura.

-¿Qué hago?... darle algo de valor a tu patética existencia…- Respondió la joven mientras terminaba de insertar las sondas, las cuales eran tres.

-¿Por qué haces esto? Tu dijiste que…-

-¡Silencio!, ¿enserio creíste lo que dije? Hm…como era de esperarse de un pervertido como tú… No te basto con apartar a mi madre de mi…también querías mi cuerpo…- Dijo Laura exaltada interrumpiendo a Joseph. –El solo hecho de oír tu voz me molesta…además podrían descubrir que estas aquí si gritas…solucionare eso ahora mismo…- Replicó Laura mientras tomaba uno de sus calcetines y lo introducía en la boca de Joseph, fijándolo con cinta. –Con esto bastara…- Pensó en ese momento Laura. Joseph empezó a gritar y forcejear, Laura se acerco a Joseph y saco de sus bolsillos el celular y la billetera, apagó el celular y los lanzó desde el ático a su cama, luego de eso se sentó en frente de Joseph y lo miro fijamente….como si lo estuviera examinando, por supuesto, el hombre se encontraba asustado.
-Tal vez tengas muchas preguntas… Muchas dudas del como llegaste ahí, el por qué estas aqui… Resumiendo, un sin fín de cuestiones del por qué de tu estado actual ¿no?- Dijo Laura sonriendo maliciosamente. Vamos… No estés triste, alégrate… Tú que arruinaste gran parte de mi vida, ahora por fin harás algo bueno… Qué mejor forma de darle valor a tu existencia que ayudándome…-mientras la chica hablaba el miedo entraba cada vez más profundo en el corazón de Joseph, hasta el punto en que algunas lagrimas salieron de sus ojos, al ver esto Laura comenzó a reír burlándose de Joseph.

-Oh…qué tierno, estas tan emocionado por ayudar que hasta lloras… Pues, bien…- Dijo Laura en tono frio, sus ojos reflejaban odio y en el ambiente se percibía la maldad de esta, Laura camino hasta una pequeña mesa de madera que estaba en el centro del ático, encima de esta había una bolsa que parecía contener sangre, la sangre de Laura, después de tomar la bolsa se acerco nuevamente a Joseph, el cual seguía a Laura con la mirada aterrorizado, Laura tomo la bolsa  y la conecto a una de las sondas, haciendo que la sangre empezara a fluir hacia Joseph por intravenosa. Laura toma su laptop y derrepente le sale uno de esos típicos anuncios de la internet, en el decía "¡Alerta de virus! Dale click y descarga el mejor anti virus del momento, PATCH_32". Què molestos son los anuncios, son una peste, es algo que nadie quiere, verdad, Joseph - dijo Laura riendo levemente.

Después de encender la cámara Laura tomo una máscara que tenía en un cajón, tomó asiento y se aseguro de tener en sus manos su libreta y un boligrafo, finalmente dejo escapar una palabra en tono tenue mientras en su gesto tenia marcada una sonrisa malévola: 

-Empecemos…

Continuará
Patch 32 es una novela de ciencia ficción, psicológico, seinen, futurista escrita por los jóvenes escritores colombianos Js Cerna y Charlie Brown.

martes, julio 29, 2014

martes, julio 29, 2014

[Patch 32 | Cap 1/12] El Accidente

Suecia 11/11/15

DÍA 0


En la mañana Laura se encontraba aún durmiendo en medio de su desordenada habitación, de repente su sueño fue interrumpido cuando la alarma sonó, Laura la apagó lentamente, aún medio dormida se sentó en el borde de la cama a pensar en la época difícil que se vendría pues ya se acercaban los exámenes, cualquiera que leyera sus pensamientos creería que estaba loca. Su madre entró a la habitación y abrió las cortinas haciendo que Laura se levantara algo cegada por los rayos del sol.


-Ah... Te he dicho que no me levantes tan temprano en la mañana, ya no soy una niña - dijo Laura un poco molesta y en tono de orgullo  característico de ella.

- Lo siento hija pero hoy es sábado y tienes el deber de asistir a la universidad, nunca te despiertas sola...- Dijo tranquilamente -¡mierda! hoy debo presentar las prácticas de laboratorio ¡debo alistarme para ir! -dijo apresurada para luego salir de la habitación y prepararse para ir a la universidad.

Tomó un baño rápido y bajo a la sala en donde su madre la esperaba para desayunar, al lado de esta estaba un joven alto que llevaba un pantalón y zapatos oscuros que combinaban perfectamente con su abrigo blanco, de complexión mediana, con cabello un poco largo y castaño, ojos oscuros y grandes que demostraron un gran brillo al ver a Laura, ese era Smith Olsson, su mejor amigo y probablemente el único. 

-Oh...buenos días hija, al parecer estás de mejor humor, te estaba esperando para desayunar- Dijo en tono amable  con  gesto de alegría que luego se vería interrumpido, pues la chica siguió su camino y salió de la casa ignorando las palabras de su madre y la presencia de su amigo, sin darse cuenta también dejó las llaves de la casa, Smith algo sorprendido salió apresurado detrás de Laura.

-Buenos días Laura- dijo alegre Smith aunque ella solo lo miró de reojo y siguió caminando, sin embargo, el actuar de Laura no desanimó a Smith y este siguió caminando junto a ella.

-¿Vas camino a la universidad?- dijo Smith observando atentamente a Laura.

-Eso no te importa- respondió Laura con un tono de voz algo alto y serio.

-¿Porque será así?- pensó suspirando el joven al oír la respuesta de Laura.

-¿Te acompaño? De todas maneras yo también voy camino hacia la universidad- dijo Smith, al parecer ya acostumbrado a decirlo.

Laura se detuvo y observó a Smith de manera fría.

-Supongo que puedes llevarme por esta vez...-  Smith,  sorprendentemente feliz, ayudó a Laura a subir a su auto, luego, rápidamente dio la vuelta al auto y se subió, encendió el auto y partieron a la universidad.
Mientras conducía Smith observaba ocasionalmente a Laura.

-Pensar que han pasado 13 años desde que nos conocimos ¿no te parece increíble?- exclamó Smith un poco nostálgico, sin embargo la chica mantuvo su mirada fija al panorama de la ciudad que observaba a través de la ventana del auto.

-Já, al parecer los cuentas, creí que habían pasado unos 2 años... Ya ni me acuerdo como nos conocimos.

- Respondió Laura tan desinteresada como siempre recostando su codo en la ventana.

-Ah sí, pues te refrescaré la memoria.

Laura y Smith se conocieron cuando tenían 7 años de edad, ese día Smith algo desanimado por un reciente regaño de su madre, salió de la casa llevando una pequeña mochila en donde llevaba algunos juguetes y crayones para dibujar, subió al auto junto a su padre y en silencio abrochó su cinturón.

-Smith, porque estas tan callado? Dijo el padre de Smith al ver su cara por el retrovisor del auto –
No es nada… Respondió Smith en tono bajo mientras dirigía su mirada hacia la ventana  -Es por el regaño de tu madre? Si es así entonces no te preocupes…que tal si pasamos por un regalo para ella cuando volvamos? – Dijo el padre de Smith sonriendo intentando animarlo, al escuchar las palabras de su padre Smith lo miro con un radiante brillo en sus ojos y respondió firmemente:
-¡sí!-

Luego de eso el padre de Smith encendió el auto y emprendieron el camino, Durante el viaje Smith estuvo asombrado observando la ciudad , pues, era la primera vez que salía de su casa para ir a un lugar que no fuera la escuela o el parque, de un momento a otro el auto se detuvo en frente de una gran empresa que tenía en lo más alto de su edificio el nombre de FairLaboratory, el padre de Smith aparcó el auto en un pequeño aparcamiento que había en frente de aquel edificio, luego se bajó y ayudó a bajar del auto a Smith, lo tomó de la mano y lo llevó a la gran puerta por la que se ingresaba al edificio, en dónde el guardia de seguridad los saludó amablemente.


-Buenos Días señor Olsson, oh…veo que hoy viene con su hijo ¿Cómo te llamas pequeño?-

Dijo el guardia de seguridad mientras revolvía un poco el cabello de Smith, el joven sorprendido respondió tímidamente:

-S-Smith…Smith Olsson –

-Bonito nombre joven Olsson, que tengas un buen día- Dijo el guardia amablemente, luego Smith y su padre siguieron caminando, al entrar Smith Observó Asombrado El lugar de lo grande que era.

-Increíble…- Dijo impresionado Smith mientras caminaba tomado de la mano de su padre

-Es más impresionante el lugar en donde trabaja tu padre- Dijo el padre de Smith con orgullo, se detuvieron en frente de la puerta del ascensor y el padre presionó el botón para llamarlo, luego subieron y el pequeño niño observó curioso como su padre presionaba el botón para subir al séptimo piso

-Padre, que hay en el lugar en donde trabajas? – Dijo Smith Curioso mientras en su cabeza pensaba en millones de locas respuestas, sin embargo, su padre disipó las dudas respondiendo: -Casi todo el piso está lleno de cubículos de oficina pero al fondo hay un laboratorio, ahí trabajo-

El ascensor se detuvo y al abrirse la puerta el Smith observó como el piso era tal como lo describió su padre, aún tomado de la mano de su padre, Smith caminò hasta que su padre se detuvo en frente de la puerta del laboratorio

-Smith, no puedes entrar al laboratorio, sòlo pueden entrar personas autorizadas por el jefe de la empresa- Dijo el padre de Smith mientras se agachaba poniéndose a la altura de Smith y mirándolo a los ojos, Smith a pesar de su corta edad entendió el hecho de que no podía entrar y suspiro decepcionado, miró a su padre a los ojos y respondió:

-Pensé que te ayudaría en el trabajo…
El padre de Smith sonrió aún mirando a Smith a los ojos, revolvió su cabello y señalo una habitación al lado del laboratorio

-Puedes entrar a jugar ahí y esperarme, es el cuarto de juegos de la hija del presidente de la empresa, pero no suele usarlo así que, te veré más tarde si?-

Smith hizo caso a su padre y se dirigió a lo que él esperaba fuera un cuarto de juegos, cuando entró a la habitación se sorprendió pues lucía prácticamente como una oficina de trabajo, simplemente con más color, había un rompecabezas en el suelo armado a la mitad, Smith no pudo contener su curiosidad  y lo empezó armar. Cuando estaba acabando Smith sintió una presencia atrás suyo y con temor se giró rápidamente para ver a una dulce niña pelirroja con unos lentes grandes y una ficha del rompecabezas en sus manos.

-¡Hola! Debes ser la hija del jefe de mi padre me llamo Smith ¿cómo es tu nombre? - emocionado preguntó Smith.

-Qué te importa, sal de mi cuarto de juegos -  respondió seria la pequeña niña.

-Oh ¡¿este es tu cuarto?! Entonces si debes ser la hija del jefe de mi padre - respondió el pequeño Smith ignorando la petición de la chica

-¿Quién eres? ¿Quién te dejo entrar? Pregunto la pequeña pelirroja suspirando

-Soy Smith, el hijo del señor Olsson, mi padre trabaja en el laboratorio del lado, me dijo que no podía entrar así que me trajo aquí.

-Bien no me importa, sal de aquí.

-Oh, ¡tienes la última ficha del rompecabezas! ¡Mira! Sólo falta esa - emocionado le exclamo Smith a la niña mientras sostenía el rompecabezas en frente de ella.

-¡¿Tú lo armaste?! Cómo es posible, toma, pongamos la última pieza – Dijo la pequeña chica intentando ocultar su evidente emoción al ver que alguien de la edad de ella lo había podido armar así que puso juntó con él la pieza faltante.

-Mi nombre es Laura…Laura Adler, no suelo ver muchos niños en esta empresa así que siempre estoy sola.

-Ya no estarás sola, estaré contigo siempre y cuando mi padre me traiga.

Contó Smith camino a la universidad, este también aprovecho el hecho de que Laura se girò al escucharlo e intento robarle un beso.

-¿Qué te pas- ¡Cuidado!- gritó Laura sorprendida y asustada al ver una camioneta del gobierno que iba a una gran velocidad y termino por chocarse de frente con ellos, el impacto provocó que el auto girara y terminara por estrellarse contra un supermercado. Después de un rato Laura despertó aún en el supermercado rodeada de personas  que la observaban preocupados, la chica se levantò sin contemplaciones  y preguntó:

-¡¿Dónde está Smith?!- dijo aún aturdida por el accidente.

-¿Te refieres al chico que venia contigo? Está por allá, está siendo atendido- respondió una persona de las que rodeaban a la Laura.

-¿Qué te pas- ¡Cuidado!-

Respondió una persona de las que rodeaban a  Laura. Sin pensarlo se acercó a Smith que se encontraba inconsciente en el suelo con una herida en su pierna izquierda hecha por la palanca de cambios, pues, al intentar cubrir a Laura del impacto resulto herido.

-¿Va a estar bien?- preguntó.

-Tranquila no te preocupes, estará bien-

Respondió uno de los paramédicos que estaba allí a Laura antes de dirigirse al hospital con ellos. Una vez en el hospital, un poco mas aliviada y después de haber sido atendida observó su reloj, el cual estaba algo deteriorado por el accidente, en ese momento notó que el accidente había retrasado su llegada a la universidad y que llegaría tarde para la práctica de laboratorio, salió rápidamente del hospital y se dirigió a la universidad, al llegar al laboratorio la esperaba allí su profesora.

-Buenas noches señorita Laura- dijo sarcásticamente

-Disculpe... Se me presentó un problema mientras venia hacia acá, es una larga historia- Dijo la chica mientras se acercaba a la profesora desajustando un poco el cuello de su camisa para mostrar la herida que tenía allí, sin embargo la profesora sólo lanzó un suspiro.

 -No me interesa, toma las llaves y termina tu experimento, déjalo en la repisa más alta- dijo seria

 -Gracias- Respondió Laura para luego ponerse en proceso de desarrollar su práctica  de laboratorio.

Consistía en extraer el ADN de dos ratones, un adulto y un feto, para alterar sus características genéticas. Así que Laura comenzó diligentemente a desarrollar su proyecto. Cuando estaba por terminar su proyecto, cometió un gran error que provocó un crecimiento de las infecciones en uno de los procesos de manejo del ADN, pero esta no lo notó y termino sin más problemas su trabajo, solo faltaba esperar los resultados, recordó que tenía que dejarlo sobre la repisa así que lo tomó y lo llevó hacia allí pero al intentar colocarlo la repisa se vino abajo junto con algunos experimentos genéticos avanzados, desarrollados por los científicos especialistas de la universidad, el error en el trabajo de Laura y la combinación con los otros experimentos salpico algunas gotas en la piel de esta, se preocupó bastante así que cerró la puerta, se lavó las manos y salió corriendo, tomó el auto bus a casa y al llegar golpeo la puerta como siempre, pero nadie abrió así que decidió abrir ella misma pero en la mañana había dejado las llaves. Llamó a su madre pero no contestaba, así que llamó a su padre y le contestó como siempre.

-Hola?...

-Papá ¿puedo ir a tu casa por hoy? Mamá no está-  dijo tímidamente.

-¿Por qué lo dices así? Claro qué puedes venir- Respondiendo emocionado.

-Te explico en casa- dijo preocupada, al ver su mano izquierda observó como uno de sus dedos se tornaba de color morado.

Conmocionada por lo que pasó tomó el metro para llegar a casa de su padre y decidió ocultar las extrañas reacciones provocadas por el accidente en el laboratorio y entró directamente al cuarto. Su padre, extrañado de que al llegar Laura no lo saludara se dirigió al cuarto de ella.

-Hija ¿estás bien?- Habló el padre de Laura mientras golpeaba la puerta.

-¡No entres papá! ¡Cosa de chicas! - gimió fingiendo lo que pasaba.

-Comprendo…- Dijo sonriendo incómodamente mientras se alejaba

Al tocar su dedo, Laura notó que se podía doblar a su antojo, en un principio la asustó bastante pero poco a poco le gustó la sensación, entro al baño y tomó un poco de agua, qué, al momento vomitó lo cual le pareció extraño, notó que extrañamente su vómito contenía sangre, poco después entró de nuevo al baño y orinó, pero no salieron más que unas simples gotas de sangre. Asustada, decidió intentar dormir pues creyó que solo era algo momentáneo.

Después de esa noche, su padre había dejado a una de las sirvientas aseando la habitación. Esta se cansó poco después y se acostó en el sofá ubicado al lado de la cama de Laura, mientras descansaba un poco llamó la atención de Margaret el hecho de que Laura se moviera entre sueños, en uno de esos movimientos que provocaban los sueños de Laura, Margaret pudo ver que un dedo De Laura se doblara extrañamente lo cual provocó que gritara y despertara a Laura, por supuesto que con la actitud de Laura eso no se iba quedar así, así que dándole un buen grito, escupió sin querer y parte de su saliva era sangre, las dos conmocionadas quedaron calladas hasta que Margaret  decidió romper el silencio.

-¿Estás bien? - preocupada preguntó.

-Em... Sí, claro... ¿Por qué lo dices? – Insinuó Laura, muy raro de ella.

-!¿estás bromeando?! ¡Escupiste sangre!- Respondió la sirvienta asustada.

-¡Es normal! Tomé una bebida energética anoche, tenía que estudiar y necesitaba cafeína en mi cuerpo...

-¿Ah sí? Entonces cómo explicas tu dedo ¡míralo! ¡Está más morado que el resto!-

-¡A ti qué te importa! ¡Sal de mi habitación! Tenía que ser una criada. – Exclamó Laura mientras echaba a Margaret de la habitación.

Laura decidió tomar un baño para meditar sobre lo que estaba pasando, miraba su dedo meñique una y otra vez, lo doblaba hasta que la piel no daba más, salió del baño para alistarse y de repente le dolió muchísimo el pecho, notó que en los senos tenia Quistes, los cuales se movían un poco, y cuando decidió  tocarlos perdió el conocimiento. Cuando despertó estaba acostada en el sofá principal de la mansión, se levantó y noto que Margaret la estaba cuidando, se asombró bastante creyendo que había notado lo que le pasaba.

-Gr...gracias - dijo Laura en tono bajo.

-Es mi deber señorita pero lo mejor será que vaya al centro médico del laboratorio de su padre- Dijo Margaret mientras volvía de nuevo a limpiar la mansión.

Más tarde ese mismo día, Laura tomó unos sedantes del botiquín de la mansión y con su libro de apuntes se dirigió a la empresa. Tomó el metro para llegar màs rápido y ademas de eso porque sí se iba caminando se mojaría por la lluvia, ya dentro del metro, su celular sonó.

-¿Hola? - Dijo Laura.

-Oh, me alegra que estés bien ¿dónde estás? - dijo Smith aliviado.

-Ah, eres tú, estoy en el me...metro - respondió Laura con un leve dolor en el pecho otra vez.

-¿Te ocurre algo? Suenas adolorida.

-No, simplemente está algo lleno el metro.

-¿En serio? Puedo notar cuando me mientes.- Dijo Smith bromeando

-¡Qué sí joder! - exclamó Laura colgando el teléfono.

En ese mismo instante volvió a sonar el teléfono, pero esta vez era otra persona

-¡¿Qué no entiendes que estoy bien?! - Gritó Laura.

-¿Amor? ¿Qué te pasa? - dijo una voz femenina.

-¿Mamá? Oh, perdona, ya sabes, acabé de recibir una llamada de Smith y  a veces  me saca de quicio... - Respondió Laura.

-Ah,  ya veo... ¿A qué horas estarás en casa?- Respondió curiosa la madre de Laura

- No sé mamá, hoy es domingo, tengo que trabajar hasta tarde en el supermercado, tal vez llegue a las 7:00 p.m.

-Qué bien, hoy tendremos visita, así que quiero que estés conmigo para la cena.

-¡¿Visita?! ¡¿Cena?!  ¿Quién irá...? – exclamó, aunque fue  interrumpida pues no logró  recibir señal al pasar debajo del puente de la estación.

Cuando se abrieron las puertas del metro Laura notó que su dedo ya estaba perfecto, sin ninguna anormalidad, aún así le preocupaba bastante.

Cuando llegó a la empresa la recibió el guardia que había estado trabajando ahí  hacía ya, más de 15 años, y con un leve suspiro nostálgico dejó pasar a Laura sin problema. Al subir al ascensor se encontró al señor Rubén, el padre de Smith.

-Oh, Laura ¿qué haces aquí? ¿Hoy no tenías que trabajar? Son las 9:00 a.m. - dijo el señor Olsson.

-Sí señor, pasaba por aquí para un tratamiento con mi doctor. - respondió Laura muy respetuosa.

-Oh, es verdad, ayer tuviste un accidente con mi hijo en el auto, no fue tan grave verdad? Saliste ilesa.

-En realidad si fue un poco grave…si salí ilesa Supongo que fue gracias a Smith.

-Laura... Él te quiere mucho, deberías darle otra oportunidad ¿no crees?

-Mis cosas con él están claras, lo que siento por él es... Oh este es mi piso, hasta luego señor Olsson - dijo salvada por las puertas del ascensor.

Cuando pasó por las oficinas todos los empleados le dieron los buenos días y ella no les dirigió ni una simple mirada.

Cuando llegó al consultorio encontró en una situación un tanto vergonzosa al doctor con una de las empleadas de servicio...

-¡Señorita Laura! No es lo que parece... - dijo empujando a la empleada.

-L-lo siento señorita Laura - dijo la empleada mientras se acomodaba la ropa y salía del consultorio.

-Qué asco me dan, sí no quieres trabajar dímelo y yo te consigo un puesto como bailarín en un club - dijo Laura muy sarcástica ante la situación.

-No volverá a pasar - dijo el Dr. Isaac.

-No importa, vengo para cosas más importantes, tengo un problema, verás - dijo Laura contándole todo lo sucedido anteriormente.

-Ok, déjame ver tu dedo... - Intentó doblarlo bruscamente pero el dedo no cedió.

-¡Doctor! ¡Me duele! - Gritó Laura.

-¿Estás segura de estar contándome la verdad? - preguntó.

-Nunca miento con cosas como esta.- Respondió seria

-De seguro... Bueno, pasa a la camilla y quítate la ropa.

Laura se desvistió y se recostó, aunque con algo de desconfianza por la situación de antes. El Dr. Isaac le tocó el estómago  y encontró algo muy extraño...

-Laura... ¿has comido últimamente?- Preguntó el doctor serio y alarmado

-Más de lo normal yo creería doctor... Ya sabes, la presión de la universidad...-

-Creo que te haré una radiografía abdominal, hay algo anormal con tu estómago.-

-¿Extraño? ¿Radiografía? - preguntó preocupada.

-Tranquila, puede ser un error mío, las mandare hacer para estar seguro, hay un 5% de probabilidades que tenga razón.- Dijo el doctor intentando tranquilizar a Laura.

El Dr. Isaac presionó el tórax de Laura provocando que vomitara sangre, impresionado decidió  hacer lo más rápido posible una radiografía de abdomen para comprobar sus dudas. Gracias a la desarrollada tecnología que poseía la empresa los resultados salieron casi que inmediatamente, al ver los resultados, el doctor pasó algo de saliva pues estaba negativamente sorprendido. Esta reacción provocó que el ambiente se tornara tenso.

-Laura, si es verdad lo que me dices es muy probable que esto sea grave, no he visto lo que te ha pasado en toda mi carrera así que te llamare lo más pronto posible cuando tenga las radiografías, ten cuidado y observa bien bajo que circunstancias estas cuando ocurren los síntomas.- Dijo el doctor mientras le recetaba algunos medicamentos que ayudarían a reducir el dolor en su pecho.

-Doctor, una última cosa ¿podríamos mantener esto entré nosotros? No quiero que se entere nadie, ni siquiera mis padres.-Dijo Laura con la mirada hacia el suelo antes de salir.

-No hay necesidad de que me lo digas, si tu mantienes mi secreto con la empleada yo mantendré firmemente el tuyo - dijo sonriendo el doctor mientras se despedía de Laura.

Laura se marchó hacia su trabajo, notó que ya no llovía y sacó su teléfono, llamó a Smith.

-Hola ¿sigues en cama? - dijo Laura.

-¡Hola! No es usual que llames... Aún estoy en cama pero simplemente me vendaran la pierna, no alcanzó a romperse, hoy me darán de alta -  Respondió Smith emocionado.

-Tengo algo que quiero contarte... - dijo Laura insinuando algo.

-Como quieras ¿te parece si me visitas mañana en las horas de la tarde?

-Ahí estaré.

Al llegar al supermercado Laura se puso el atuendo y empezó a trabajar, su jefe le asignó  la labor de organizar las bebidas refrigeradas, mientras llevaba un buena cantidad de botellas de agua una estalló pero para Laura eso era normal así que siguió caminando, de repente una de las botellas tocó uno de los quistes que tenía en el pecho haciendo que Laura dejara caer todo al suelo debido al dolor, su jefe conmocionado regaño a Laura.

-Joder, Laura, y yo que pensaba darte el empleado del mes, es la primera vez que te pasa algo así, recoge todo y veté - dijo su jefe decepcionado por la situación.

-Se...señor ¡no fue mi intención! Deme otra oportunidad, no volverá a pasar.

-Te descontaré el agua de tu sueldo, no te preoc... ¡¿Qué mierda?! ¡Sal de aquí y no vuelvas monstruo! - dijo con un gran temor después de notar uno de los quistes de Laura.

-Pero señor...

-¡No te me acerques! ¡Fuera de mi tienda!

-Sí señor, adio... - dijo mientras salía corriendo al ver que los quistes estaban llegando a su zona abdominal.

Ya eran las 5:30 y Laura llegaría un poco antes de lo acordado con su madre, cuando abrió la puerta de su casa encontró a su madre besándose con un tipo que no conocía así interrumpiendo la escena romántica...

-¡Mamá! ¿¡qué demonios haces?! - conmocionada preguntó Laura.

-¡Hija! Creí que llegarías un poco más tarde, mira, el es Joseph, estoy saliendo con él hace unos 4 meses - dijo Vanessa mientras presentaba a Joseph.

-Mucho gusto, me han contado mucho sobre ti - dijo Joseph estirando la mano para  saludar a Laura.

-¡¿Qué crees que haces?! No me toques, no tienes derecho a estar aquí - dijo Laura mientras se dirigía al su cuarto.

-Perdónala, no está acostumbrada a recibir visitas - Dijo Vanessa a Joseph mientras veían a Laura subir.
Laura se recostó en una esquina de su habitación, teniendo miles de recuerdos.

Durante la niñez de Laura, sus padres atravesaron un duro momento que finalmente llevó a su separación debido a que el señor Adler pasaba mucho tiempo en su trabajo, lo cual muchas veces produjo discusiones y peleas, este hecho preocupó al padre de Laura pues estaba perdiendo su cariño y pasaba poco tiempo con ella  así que, buscando cambiar este hecho, llevó a Laura consigo a la empresa cuando podía , con el tiempo Laura terminó por observar los experimentos realizados en la empresa y esto generó que tuviera un gran gusto por la ciencia.

Sus quistes ya habían desaparecido y sin ningún dolor decidió pensar la situación, se dio cuenta que no podía seguir así, su problema no se había encontrado en ningún otro paciente, así que investigó en internet, habían casos extremadamente raros, uno de ellos sería combustión espontánea, donde una persona común y corriente le brotaban quistes y de un momento a otro se comenzaba a quemar, de estos casos sólo se han registrado 750 en todo el mundo, los síntomas de Laura concordaban con los problemas vistos en internet, el que más se parecía sería este, pero Laura sabía que esto era mayor... Su madre entró al cuarto así interrumpiendo su búsqueda.

-Hija, entiendo como te sientes, mi padre se separó de mi madre y mi madre de mi, hay que aprender a superar los momentos difíciles, conocí a Jose...- dijo Vanessa interrumpida por Laura.

-¡Calla de una buena vez! No sabes que es difícil, no has tenido que vivir bajo la sombra de otros ¿qué no entiendes que prefiero estar sola? Los odio a ti y a mi padre, nunca me cuidaron como debían, siempre sola...- dijo Laura con tantas emociones que el ambiente se tornaba tan incómodo tanto para Laura como para Vanessa.

-Hija, no estás sola, nunca lo estarás, si tuviera que escoger entre mi vida y la tuya escogería la tuya, tu padre haría lo mismo, tienes 20 años, ya hay que superarlo, camina, tenemos que cenar, Joseph se ha ido- dijo Vanessa con una seriedad que nunca se había visto en ella.

Laura acompaño a Vanessa sin ninguna palabra, cenó y volvió a su cuarto, se acostó y durmió.

Laura se levantó a las 7:30 como usualmente lo hace, fue al trabajo y el nuevo empleado no la dejó pasar, Laura indignada recordó que Smith estaba en casa así que se dirigió a contarle lo sucedido, llego a la casa de Smith y golpeó.

-¿Laura? Oh hola, ya bajo y te abro - dijo Smith desde la ventana.

-¡Rápido! Me estoy congelando.

-Hola, pasa - dijo Smith abriendo la puerta.

-Me gustaría contarte algo, después de hacer las prácticas tuve un problema...

Continuará
Patch 32 es una novela de ciencia ficción, psicológico, seinen, futurista escrita por los jóvenes escritores colombianos Js Cerna y Charlie Brown.