Ayashi no Ceres, una damisela en desgracia sobrenatural

Escrito por : Carlos Molina | Fecha : viernes, mayo 29, 2015 | Etiquetas :

Yuu Watase es una de las "sagradas desconocidas" del mundo del manga. Esta mangaka posee una carrera destacada que muchos otros artistas desearían, pero su trabajo se ha repartido a lo largo de tres décadas. Este ha llegado de forma ambivalente, nunca ha tenido suerte con las adaptaciones de sus obras (salvo Fushigi Yugi que de todas formas quedó truncada). De esta forma, una artista con una gran adaptabilidad narrativa y con un dibujo sobresaliente ha languidecido ante el desconocimiento del otro lado del Pacífico por el simple hecho de que su obra no ha recibido la cobertura necesaria para codearse con los "grandes". Sin embargo, muchas veces se requiere ese valor para poder conservar la obra de una vida intacta, ajena a los intereses de los proyectos de comercialización que muchas veces destruyen las obras mangas al ser adaptadas.


Conforme daba la vuelta el siglo, la segunda obra de esta artista estaba llegando a sus etapas finales. Al aproximarse este momento, la Shogakukan junto con los animadores de Studio Pierrot tomaron la decisión de animar esta obra. Bajo la dirección de Hajime Kagekaki, Ayashi no Ceres es emitida por la cadena WOWOW a partir del 20 de abril del año 2000. Con este cambio de siglo, la adaptación de los 14 volúmenes en 26 episodios resultó un reto enorme para cualquiera. Lo más interesante de todo es que lograron hacer que toda la obra cupiese en tan poco espacio sin traicionar su esencia.

Inicio! Spoilers!

Fin! Spoilers!


¿Qué se puede sacar en claro de este enredo? Bueno, si dejamos de lado el incesto, las relaciones entre menores, el homicidio, el asesinato múltiple, las posesiones espirituales vengativas y el bondaje; Ayashi no Ceres resulta una experiencia bastante placentera e interesante. Profundamente enraizada en el shintoísmo y las creencias básicas anteriores al medioevo, la relación entre una entidad celestial y un humano es un argumento narrativo que se ha usado hasta la saciedad en la literatura japonesa. El giro que provee la doncella celestial es que la reencarnación de esta entidad se combina con el esfuerzo científico para terminar una maldición que ha embargado a una familia por años. En el proceso de liberarse de su maldición, la familia Mikage y sus allegados harán lo que sea necesario. Por esta razón Aya debe evolucionar a mujer de la nada, para proteger a las personas que ama y a quienes la defienden. Aunque en el camino ella literalmente es secuestrada, herida, preñada, apuñalada y hecha pedazos para conseguir al amor de su vida. En fin, la perfecta damisela en desgracias.


La maldición sobre los gemelos combinada con la ciencia especulativa transforma la serie en una alternativa interesante, si se ignoran los factores inquietantes. Esta capacidad de combinar la tradición con el futuro es lo que ha hecho de Yuu Watase una de mis autoras favoritas. Ella refleja la evolución de un Japón moderno que intenta no perder de vista el pasado con un futuro que no es la promesa de un mundo mejor. Esta combinación agridulce torna a la Doncella Celestial en una obra dramática de gran fuerza, con un final de esperanza a pesar del sacrificio de los involucrados. Esta ambivalencia entre el pasado y el futuro, entre la desesperanza y la esperanza, todo sazonado con una gran dosis de amor romántico es el sello definitivo de esta autora, a la cual todavía le queda mucho que ofrecernos. Aunque Arata Kagatari pertenece al género shonen, espero que la autora vuelva a sus raíces para disfrutar más de su peculiar punto de vista en el drama. Confiamos en eso.

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