El lugar prometido en nuestra juventud

Escrito por : Carlos Molina | Fecha : lunes, marzo 04, 2013 | Etiquetas :

Durante más de setenta años, Estados Unidos nos ha estado vendiendo la propaganda de que sus bombas atómicas acabaron la Guerra del Pacífico el 2 de setiembre de 1945. La verdad de este hecho como siempre es más complicada. Entre el 6 y el 9 de agosto  (las fechas de Hiroshima y Nagasaki) de ese año ocurrió un evento que ha pasado al conveniente olvido porque sería el anticipo de los problemas por venir. El 8 de agosto, la Unión Soviética inició la invasión de Manchuria y la península de Corea, violando el Tratado de No Agresión con Japón que le había permitido encargarse del Tercer Reich de manera tranquila. Este evento acercó al coloso oriental muy cerca de las costas japonesas y lo puso en una posición envidiable en la mesa de negociaciones. Por esta razón, le ofreció a los Estados Unidos encargarse de la ocupación de la isla de Hokkaido como parte de los premios de guerra. Para la dicha del mundo, el general McArthur en su lugar les ofreció una posición en medio de la isla de Honshu, lo que hizo que la gran potencia desistiera de participar directamente de la ocupación.


Más de 60 años después, el joven director Makoto Shinkai dejo de lado su trabajo para llevar a cabo el sueño de su vida, Hoshi no Koe (Las Voces de una Estrella Distante). Considerada una de las maravillas de la animación independiente y una de las películas que los críticos piden a los fans que vean, la obra lo trajo a la luz pública y le abrió nuevas ofertas de trabajo. En conjunto con Atsushi "Tenmon" Shirakawa en la música y bajo el encargo del estudio CoMix Wave Inc. nos llega su segunda obra en el 2004, que combina la ciencia ficción, el drama militar y romance, con una promesa implícita en su título.

Inicio! Spoilers!



Por alguna razón, la isla de Hokkaido (llamada Ezo en la película) fue ocupada por los soviéticos posteriormente a la Segunda Guerra Mundial (cualquier parecido con la historia es mera coincidencia). Tal como sucedió con Korea y Vietnam, esto dividió Japón en dos partes (uno de los elementos principales de la historia). Gracias a la Guerra Fría, la Unión Soviética inicia la construcción de una torre enorme en el centro de la isla principal bajo la supervisión del científico Ekusun Tsukinoe en 1974. Para 1990 Japón ha recuperado la independencia pero no la unidad, por lo cual el grupo terrorista ULITA inicia una serie de actividades para re unificar las islas de Japón. 

Ojo! Spoilers!



La historia inicia en 1996, mientras observamos la vida de tres compañeros de colegio que viven en la prefectura de Aomori. Estos son los muchachos genios Hiroki Fujisawa y Takuya Shirakawa, y una muchacha, Sayuri Sawatari. Todos son integrantes del noveno año de colegio y comparten el tren a sus respectivos hogares. Durante este año, los muchachos descubren una nave no tripulada de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas, la cual reconstruyen como una nave llamada Bello Cielo (Velacielo). La narrativa descubre que Sayuri es la nieta del constructor de la torre que domina el espacio aéreo en el Norte de Japón. Durante el verano los tres se reúnen en el hangar abandonado donde construyen la nave y hacen la promesa de volar hasta la torre. Lamentablemente los muchachos se separan y ambos pierden el rastro de Sayuri, que desaparece de forma misteriosa.



Ojo! Spoilers!

Tres años después, Takuya Shirakawa se transforma en un elemento clave en la investigación de los efectos de la torre sobre el espectro cuántico (sirve para enlazar dimensiones), así como se une a la organización ULITA. Por su parte, Hiroki transita por la vida sin propósito fijo, compartiendo sus sueños  con Sayuri, a la cual no puede alcanzar. Por otra parte, se nos presenta a una narcolepsica paciente que ha pasado durmiendo los últimos años, y cuyo sueño se relaciona con los eventos en la torre. Una serie de acontecimientos enlazados (que el antiguo jefe de los muchachos en los servicios de defensa entregara la carta a Hikori y notificara a Takuya del evento) pone de manifiesto los extraordinarios eventos entre dimensiones, descubre que Sayuri es la paciente misteriosa y reactiva la torre luego de un silencio de tres años (al mismo tiempo que Hikori es herido en una operación en la isla de Hokkaido).



Ojo! Spoilers!

En una mezcla entre la realidad, las dimensiones y el mundo de los sueños, los dos amigos se debaten entre la ética de salvar a Sayuri o evitar que el mundo sea destruido (porque cada intento por despertarla provoca que el evento en la Torre se expanda). Al final, Hiroki convence a su amigo, terminan el proyecto de la nave y sustraen a Sayuri del centro de investigación para traerla al mundo de los vivos. Aprovechando la declaratoria de guerra entre la Alianza y la Unión, Hiroki vuela el Velacielo hasta la torre, lo que le permite a Sayuri recuperar la conciencia. Pero al hacerlo, ella se percata de que todo lo que ha soñado (incluyendo su naciente amor por Hiroki) se convertirá en un recuerdo borroso al despertar. Cuando abre los ojos en la cabina de la nave, ella llora entristecida ante la perdida de sus recuerdos y de su amor. Pero mientras se alejan de la torre (y le lanzan una bomba que recrea su destrucción del principio de la película); Hiroki le promete que no importa lo que cueste, reiniciará su relación con ella.


Fin! Spoilers!


Con una ambientación magnífica y una música exquisita, la obra nos lleva a través de una narrativa diferente a la tradicional. Tal como es su costumbre, el director nos guía a ver eventos en lugar de guiarnos por un argumento lineal por la obra. Sin embargo, lleva a cabo este efecto de una forma tan efectiva y armoniosa que uno no se siente perdido sobre los eventos de la película. Con una omnipresente torre (uno de los personajes de la trama), la historia de amor entre los personajes es el evento motor pero no el importante en esta exquisita obra de arte. Aunque la animación de los personajes es tradicional, el esfuerzo se enfoca en notar los detalles del ambiente, la armonía de la historia y las sensaciones de los protagonistas mientras enfrentan a su manera un evento que no comprenden y no perdona (según palabras del investigador en jefe el cerebro de Sayuri no puede con la cantidad de información que se genera de la Torre).


Esta es una obra aclamada por la crítica y ganadora de numerosos premios internacionales, con sobrada razón. A pesar del dibujo sencillo de los personajes, de la trama compleja y el cierto conocimiento de historia y tecnología que se requiere para disfrutarla; la obra es una de las mejores de la década pasada. Con una extraordinaria combinación de dirección, labor de animación y musicalización, esta es un deleite para los ojos y oídos de los aficionados. Por esta razón, si no la han visto en sus dos exposiciones del Festival de Cine Japonés celebrado en San José, lo siento, pero no saben de lo que se pierden. Para los demás, este oasis en medio de la animación de la actualidad. Porque siempre es un deleite encontrarse con una joya en medio del barro en que ha caído la animación en esta era (de ambos lados del Pacífico). 

PD. Ahora tendré que esperar para ver el Conejo de Cristal. :p

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