Outlaw Star; una opera espacial anime.

Hace mucho tiempo hice mi primer intercambio de anime. Había estado bajando varias series, había entregado muchas de ellas a Animanía (algunas de ellas no se usaron debido a la calidad), muchas de ellas ni siquiera las había visto porque no eran atractivas, porque el rollo continuaba de forma desesperante en los diferentes canales y no parecía tener fin. Es algo que trate en el artículo de los fillers del año pasado, uno de los males que rodea no sólo el anime sino varias series. En fin, luego de dos años comencé a pasar series a un colega y amigo de juegos de nombre Álvaro. Nunca he sentido la necesidad de cobrar por lo que es una afición, pero la verdad es que tampoco he tenido la necesidad de ganarme la vida con mi colección.


Una de las reflexiones que Álvaro me hizo en el 2005 (todavía me acuerdo) fue ¿qué había pasado con Outlaw Star? Cristian, el administrador de Animanía, me había puesto sobre alerta sobre esta serie en el 2001, porque no era de su gusto. Lamentablemente, sólo ciertas clases de anime de robots eran sus gustos (detesta Gundam). Le dije que no sabía si existía una segunda parte pero que la buscaría. Para mi dicha y mi boca, nunca hubo segunda parte. Pero desde entonces me intrigo. ¿Por qué Outlaw Star resultó tan atractiva para él? Esa pregunta me persigue hasta ahora, que se cumple el 15 aniversario de la serie. Así que decidí verla para saber por qué le había llamado la atención.


Outlaw Star es un manga seinen escrito e ilustrado por Takehiko Ito. Serializado por la Shueisha a través de la revista Ultra Jump (no Shonen Jump de mayor fama); esta se extendió de 1996 a 1999 por 21 capítulos. En la actualidad no existe la versión en inglés, pero ha sido traducido al chino, al alemán y al italiano. A pesar de que en ese tiempo existía cierta reserva para convertir series del manga (los problemas con Rorouni Kenshin referidos con anterioridad), Sunrise decidió arriesgarse y presentó una temporada de 26 episodios que arrancó el 8 de enero de 1998. Bajo la dirección de Mitsuru Hongo (un director tradicional de Sunrise) y con el apoyo del equipo de talentos de la Sunrise (Hajime Yatate está entre los títulos de agradecimiento). El producto emitido es diferente a la versión original en papel. Pero en que consiste esta historia de ciencia ficción.

Inicio! Spoilers!



Estamos en el futuro, varios cientos de años desde el descubrimiento del Dragonite, un elemento raro que cualidades especiales que permitió el salto a hiperespacio (llamado el Ether Wave y cuyo generador fue denominado Munchhausen en honor al dudoso barón de la historia). Luego de un espectacular escape, un cazarecompensas y vagabundo llamado Gene Starwind es contratado por una hermosa pero carismática forajida, "Hot Ice" Hilda. Con su ayuda y la de su socio comercial James "Jim" Hawking, ellos recuperan a una extraña muchacha en animación suspendida llamada Melfina y escapan de Sentinel III para recuperar la nave que la forajida ha robado, el XPG15A-II. La combinación de la nave (que se autodenomina Gilliam II) con la Melfina (que sirve como navegante) le permite a los socios comerciales recuperar la nave, a costa de la vida de Hilda, que se sacrifica en la órbita del sol para garantizar su huída. En su honor, Gene bautiza la nave como el Outlaw Star.

Ojo! Spoilers!

Tripulación del Outlaw Star, de izquierda a derecha Melfina, Aisha, Gene, Suzuka y Jim.

Desde el capítulo 5 al 20 la serie realmente avanza poco sobre la premisa principal que origino la serie, mientras se presentan lentamente a los protagonistas de la serie. Además de Gene Starwind (mercenario y forajido, capitán del Outlaw Star, que posee una pistola "caster", una pistola que lleva a cabo hechizo mágicos), Jim Hawking (el hacker residente y asistente técnico), y Melfina (una androide biológica encargada de la navegación de la nave); se integran "Twilight" Suzuka (una asesina profesional que usa una espada de manera y es practicante del Bushido) Aisha ClanClan (una joven oficial Ctarl-Ctarl orgullosa, arrogante y con una fuerza sobrehumana otorgada por su raza felina) y Fred Lou (el afeminado y poco serio patrocinador de las aventuras del grupo, con quien se encuentran eternamente endeudados).

Ojo! Spoilers!



Durante estos episodios, los principales antagonistas hacen su presentación, aunque en el formato de villano del mes. En un principio aparecen los hermanos Ronald y Harry MacDougal, mercenarios que tripulan dos naves idénticas (El Dorado y Shangri-La) y que tienen cuentas pendientes con  el pasado de Gene (ellos participaron en el raid que mató a su padre). Luego, la serie comienza explica sobre el Galactic Leyline, un lugar mítico del que pocos conocen. Gracias al profesor Nguyen Khan ellos aprenden que el pasado de Melfina se encuentra ligado a este lugar de leyendas. De la misma forma se explica el interés que los piratas  Kei tienen en la navegante del Outlaw Star, lo cual se convierte en una temática recurrente que incluso muestra la aparición del Anten Seven, un grupo de asesinos a las órdenes de los piratas que tienen como objeto capturar a la nave y a su navegante.

Ojo! Spoilers!



Hacia el final de la serie (después de lo que se podría considerar un filler bien hecho) tanto los tripulantes del Outlaw Star como los espectadores descubrimos que Melfina fue diseñada en base al código genético de la raza que creo el Galactic Leyline. Ella es la llave que permite desatar su poder, el cual se convierte en el motivo de disputa entre los tres bandos (el Anten Seven a las órdenes de Lord Hazanko, los hermanos MacDougal con el profesor Nguyen Khan y los héroes). Al final, los piratas son derrotados en una batalla apoteósica, los hermanos MacDougal se retiran para pelear otro día y los héroes vuelven a sus quehaceres en Sentinel III para seguir explorando el universo.

Fin! Spoilers!


Analizándolo a retrospectiva casi quince años después, Outlaw Star es una serie dirigida para un público adulta en un horario adulto. Por esta razón, además de la dosis gratuita de elementos ecchi que en cada momento nos es lanzada a la vista (las parejas duermen casualmente en la misma cama y tienen relaciones, Melfina se debe conectar desnuda a la consola de navegación del Outlaw Star y el infame capítulo filler); observamos temas filosóficos y psicológicos muy profundos. En el caso de Melfina, la validez del ser, de la existencia y del propósito del individuo aunque la concepción haya sido artificial (de moda ahora con la Fertilización In Vitro). En el caso de la harem, la disputa indirecta que todas sus integrantes tienen por los afectos del protagonista (Gene es el centro de la disputa). Todo esto rodeado de una gran cantidad de insultos, palabras fuertes, insinuación de sexo, violencia, molestia sexual y voyeurismo.


Como en toda opera espacial, los elementos de magia y tecnología se encuentran íntimamente mezclados. No es poco común encontrar personas que usen armas que lleven a cabo hechizos (las armas "caster"), los sistemas de salto a hiperespacio (llevan nombres inspirados en la literatura o en la ciencia actual) y otras tecnologías (los bioandroides como Melfina) no se explica amplia mente y la propia magia está presente en este universo (en la forma de los hechizos Tao). Otro dato interesante de la serie es que a pesar de ser una serie para un público japones, el mundo es muy orientado hacia la cultura china, tanto en el caso de los amigos, de los  enemigos (la mayoría presentados como estereotipos raciales) y del ambiente general (cinco años antes de Firefly de Josh Wheldon).


Tal como sería la costumbre de Sunrise con las series (tiene mala fama con Inu Yasha y Black God), el anime sólo abarca un pedazo del manga, deja muchas cosas sin contar. Existían planes para una segunda temporada, pero fue cancelada para mediados del 2001. Sin embargo, la serie nos queda como el último recuerdo de una era en donde la ciencia-ficción era más inocente y a los adultos se nos permitía poder soñar. Porque la serie introduce muchos elementos que serán constantes durante el cambio de siglo; tales como un harem (las tres mujeres están enamoradas del protagonista en mayor o menor medida), el fanservice (la visita a las aguas termales y la desnudez de algunas de sus protagonistas) y la violencia como parte de la historia (los hombres golpean mujeres sin remordimiento). Por todo esto debo darle razón a Álvaro y agradecerle por permitirme retomar la serie este año. Porque aunque no es la mayor obra de arte, en palabras de Victor Otaku "es un clásico que no se puede encontrar". Quienes la poseemos en el formato que sea estamos conscientes de eso y por eso nos consideramos afortunados. ;)
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ESCRITO POR Carlos Molina

Carlos Molina, mejor conocido como "S0met", programador de profesión, escritor de deseo. Me gusta escribir, de lo que sea; así como compartir las ideas que rondan por mi cabeza. Disfruto de un buen libro o de un buena anime, pero el comic/manga lo deje por mi bienestar mental en los 90. Me puede encontrar en Facebook o en mis Blogs de la Guerra del Borde Interno y Kindle Promociones.

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