[Reseña_anime] Beck, reflejo del sueño adolescente japones

Escrito por : Carlos Molina | Fecha : lunes, marzo 16, 2015 | Etiquetas :

Deconstruyendo un sueño

¿Quién no está harto de las series anime ambientadas en colegios japoneses? Yo sinceramente estoy algo cansado, pero todavía puedo aguantar mi dosis del sueño hecho realidad para el adolescente (japones) promedio. Es irrelevante lo que pensemos en occidente sobre este entuerto, el dinero detrás de las producciones busca a su mercado más fructífero, el mercado adolescente. La mayoría de ellos está en el colegio, así que hay que darle al público lo que quiere. ¿O en realidad no lo quiere? Formulado de acuerdo al modelo americano de educación (no, antes de la Segunda Guerra Mundial no había colegios como los conocemos en el anime), el colegio se ha transformado en una institución monolítica de la animación japonesa, donde todos los sueños se hacen realidad. 

Así como lo he escrito, todos los sueños. Durante la década de los ochenta y noventa, la mayoría de los héroes que recordamos (Saint Seiya tiene 14 años, Sailor Moon entre 15 y 16, Ranma Saotome y Akane Tendo son ambos colegiales, Ozora Tsubasa/Oliver Aton consiguió tres campeonatos en preparatoria) eran adolescentes de colegio. Lo más patético es que todos estos adolescentes consiguieron sus sueños, salvaron al mundo o siguieron enredados en sus problemas de colegio eternamente. Con el cambio de siglo la vista del colegio se convirtió de un eje a un personaje secundario en la trama, pero el sueño no ha cambiado.


Luego de una tertulia con Jack DarkTemplar (donde expresó con certeza que Beck no trata del colegio), reconozco que ambos tenemos razón y ambos estamos equivocados. El manga de Harold Sakuichi es la quintaescencia de los adolescentes obteniendo el éxito que tanto anhelan. Ambientada en los años de colegio de tres de sus personajes principales (que resultan ser miembros de una banda de rock), este es el reflejo de los sueños (frustrados tal vez) de un autor que intenta transmitirlos a los adolescentes que se mueven en ese submundo. Esto tal vez explica su enorme aceptación en la Montly Shonen Magazine, suficiente para que la serie fuera animada. Bajo la dirección de Osamu Kobayashi, por parte del estudio Madhouse nos llega la adaptación de este exitoso manga, que en sus 26 episodios resume tanto el triunfo como el fracaso en el panorama musical durante la era de la implosión de la industria de la música.

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Fin! Spoilers!

Una fotografía de una década perdida


Beck como obra nos plantea una falacia de la cual el arte japones no puede escapar, la personalización de un sueño. Aunque en la obra el autor nos advierte claramente que no todos pueden alcanzar el sueño (la gran pregunta de Koyuki de porque el vendedor de guitarras si es tan bueno no consiguió el éxito con su banda), en el caso de los protagonistas este sueño comienza a tomar forma al final con la gira por los Estados Unidos. Este éxito es la base de la transferencia del imaginario a la vida diaria, donde el espectador se apropia de los éxitos y fracasos de la banda, se identifica con los protagonistas y desea eso para si mismo. Esto explica el éxito de ventas de esta serie, que se extendió por casi diez años en el manga, una película live-action y numerosos soundtracks.



Pero a diferencias de las series de los ochentas y los noventas (insertar caso de Lynn Minmay como Cenicienta Super-Espacial en Macross); el reconocimiento no llega sin esfuerzo, sufrimiento ni enemigos. La separación de la primera banda de Kyusuke tiene repercusiones a lo largo de la obra (continúa en el manga), donde Eiji y Kyusuke sufren sus respectivas cuotas de éxito y fracaso. Es dicho conflicto la causa de la pobre cobertura de la banda en Japón, que los obliga a buscar el mercado internacional para exponer su obra. Esta enemistad se extiende a la vida personal de Kyusuke y es una de las cosas que define para mi toda la obra. Esto combinado con la corrupta presencia de Leon Sykes (basado sin duda en promotores corruptos del mercado del hip-hop americano como Suge Knight) entorpeciendo el ambiente musical, nos muestra una era donde las casas disqueras eran todapoderosas, poco antes de la implosión de todo el mercado musical de la segunda mitad de la década pasada. 


Beck como anime es un reflejo de un mundo que desapareció hace una década, uno de música (fantástico en mi opinión), porque rompe con el silencio del manga para formar parte del imaginario del espectador. Como vehículo funciona mejor como una guía para soñar, a través del sueño de sus protagonistas es que vemos que a través del sacrificio y el trabajo duro se consiguen las cosas. Es cierto, se cometan errores y torpezas durante el camino, pero el objetivo es no rendirse y continuar hasta alcanzar el reconocimiento deseado. La realidad es que el éxito es elusivo, la meta es lejana y muchas veces inalcanzable. Es en esos momentos en donde uno debe plantearse mejor los hechos sin ignorar el objetivo primordial de una historia. Un relato es un medio para llegar a un fin, transmitir una historia que encante a una audiencia. Muchas veces esta no llega a su destino, pero cuando lo consigue puede dar mucha fama y la ansiada inmortalidad a quien la lleva a cabo, aunque esta sólo dure una década (ver el caso de Dan Brown). Así que recuerden, el éxito y la notoriedad llegan, lo difícil es mantenerlos.

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