[Comic] Oremos por Preacher (Frank Privette)

Escrito por : Carlos Molina | Fecha : domingo, mayo 22, 2016 | Etiquetas :
Hay altas expectativas en la nueva adaptación de AMC. Pero podría caer entre algo que se toma demasiado en serio y una versión “más madura” de Constantine


Ha pasado medio año desde que me enteré que AMC (los de Breaking Bad, Mad Men, The Walking Dead, Better Call Saul y Fear The Walking Dead) llevaría a la pantalla chica Preacher. La adaptación de la controversial novela gráfica, creada por el autor Garth Ennis y el artista Steve Dillon (ambos curtidos originalmente en Hellblazer), estará a cargo de Evan Goldberg y Seth Rogen. Ay, sentí.

Han pasado unos cinco meses desde que vi el trailer de la serie, que por alguna razón AMC tardó meses en confirmar fecha de estreno). Ay ay, sentí.

(Ay ay, a pesar de que el propio Ennis dijo en su momento que no le importaban los cambios que habían hecho.)

Han pasado un par de meses desde que presentaron el piloto en el festival SXSW. Y muchos “expertos” han dicho que el show es la perfecta mezcla entre filosofía y acción. Ay ay ay ay.

Y hace pocos días AMC colgó los primeros cuatro minutos del piloto, que se estrena este domingo 22 de mayo. Dramático, tal vez. Pero se siente como cualquier cosa excepto Preacher. Ay ay ay ay ay.

Como la negatividad abunda en redes sociales, Internet, el mundo y en mi propia cabeza, suelo forzarme a tomar la ruta de Kevin Smith: a veces peco de optimista con este tipo de iniciativas. Por más que toquen una obra que me gusta mucho (no voy a decir “cercana al corazón” pues ese es uno de los puntos que muchos no entienden). Por más que ya otra cadena se pasó por allí la adaptación de Hellblazer, Constantine. Cuesta buscar lo positivo antes de quejarse. Pero llevo varios meses preocupado.

A pesar del buen récord que tiene AMC, estoy ansioso varias razones. Al igual que Hellblazer, Preacher es una obra centrada en los personajes. Sí, el diablo y la violencia y las acusaciones de satanismo. Sí, el linaje de Jesús, embrutecido gracias a dos mil años de endogamia.


El heredero de Jesús, aplastado por el equivalente del Papa en el cómic
Sí, la Voz De Dios que permite que el protagonista manipule a quien él desee. Sí, vampiros borrachos que no cumplen los clichés de Stoker ni muchos menos los de recientes series y películas populares. Sí, fantasmas que matan al propio Lucifer. Sí, los siete pecados capitales. Sí, exorcismos e invocaciones. Sí, magia.

Pero el asunto es que no es sobre vampiros, curas ni fantasmas ni magia. Tanto Hellblazer como Preacher usan la magia y lo místico como elementos de la historia que quieren contar. Y ambas nos asustan más con sus personajes humanos que cuando se invoca a un demonio o, peor aún, a un ángel.

Ahora, a diferencia del protagonista creado por Alan Moore, Preacher no se centra en un solo personaje sino, al menos, en la trinidad de Jesse Custer (el pastor rebelde que recibe la Voz De Dios), su amigo Cassidy el vampiro irlandés y su novia sicaria Tulip.

Preacher no se tomó en serio, desde el inicio. Usa sus abundantes elementos místicos principalmente para crear paneles memorables, para mover la trama para adelante y, por supuesto, para escandalizar a los conservadores (la misión de Jesse, es, al fin, encontrar a Dios, putearlo por abandonar a su creación y, por más justificaciones que dé, pichaseárselo).

Al leer las reacciones en Twitter, como por ejemplo “filosofía, sangre, humor” y los titulares de la prensa entendida (“raptados por la reacción” “piloto convierte nuevos fans”) quiero arrancarme el pelo.

Palabras más, palabras menos: están esperando algo que no debería estar allí.

Preacher habla, en parte, del triángulo amoroso entre Jesse, Tulip, Cass. De un personaje femenino fuerte, literal y simbólicamente. Que putea al novio por protegerla. Y que muchas veces lo salva a él.

Preacher trata sobre la violencia por el hecho de la violencia. Está el Saint of Killers como un ejemplo: sí, le mataron a su familia en el siglo XIX pero su sed de sangre le hace matar a una persona inocente y se condena a sí mismo al infierno (donde lo torturan pero, engañando a la Muerte y al Diablo, logra matar al segundo y surgir, para seguir matando en la tierra, tanto a inocentes como culpables). Al malo no siempre se le castiga. Y el “bueno” ni siquiera es tan bueno.

Preacher ofende a los fanáticos sensibles de Nirvana y les da Arseface: un adolescente que, ante la muerte de Cobain, se quiso suicidar igual que él, con la suerte que tuvo mala puntería y que, pues, no resultó muy bien que digamos.


Pero Arseface es un personaje central, que aunque ni puede hablar bien, logra tener una banda (¿entienden?). Un personaje que nos obliga a cagarnos de risa y a entender por qué hizo lo que hizo. ¿El show va a atreverse a darle la misma historia? Ojalá.

Preacher es una versión diabólica del roadtrip de Kerouac. Busca la blasfemia por el hecho de la blasfemia. Busca matar ídolos; religiosos, literarios, gráficos, morales, consensuados por la sociedad. Busca que alguien se escandalice porque yo sea capaz de compararlo con Kerouac.

Más que humor británico, lo que la publicación ofrece es humor irlandés: borracho, estúpido, de niño puberto. Es un clásico taking the piss que, en el estilo de Christopher Hitchens, asume que si todos se están riendo, se fracasó rotundamente. Nada es en serio y nada es sagrado. Al fin, recordemos, el objetivo del protagonista es darle una lección al Dios que nos abandonó y a todo su séquito:


No estamos hablando de filosofía ni del sentido de la vida ni de teología. Preacher es una versión más violenta, infantil y satírica que la trilogía “vamos-a-matar-a-Dios-y-su-Magisterio” de Philip Pullman. Cuando un medio digital se pregunta “¿la adaptación hace justicia a la amada y profunda obra de Ennis?”, quiero salir corriendo.

Preacher no es punk, tampoco: no es un cómic solamente rebelde. Tiene valor literario, tal vez muy a pesar de sus creadores. Hay desarrollo de personajes, hay un argumento interesante. Y, propio a cualquier novela gráfica contemporánea, sobre todo si es serializada, hay saltos en el tiempo, explicaciones de los orígenes de cada personaje, momentos memorables y muchos, pero muchos fallos. Desde tramas que no van a ninguna parte o que cuesta que agarren inercia (la introducción y pasado de Tulip, la novia de Jesse), hasta baches abiertamente aburridos en el tercer y cuarto año (de seis que tuvo la serie en papel, sin contar ediciones especiales). Desde la glorificación de la violencia, muchas veces de manera innecesaria inclusive con todo y su pisstaking (es un cómic de Vertigo al fin y al cabo y seguro soy solo yo: la verdad es que a veces hasta el exceso es gracioso) hasta acusaciones francamente justas de machismo y homofobia. Ennis no quiso ser políticamente correcto y ciertamente logra su cometido. De hecho, gozaba de pelear con sus fans cuando éstos le reclamaban (¿de verdad vas a decir que un villano se hace gay porque lo violaron? ¿Era necesario violar a esta personaje? ¿No te has dado cuenta que eres un escritor de quinta -hack-, Garth?). Si alguna vez tienen chance de leer esas cartas, háganlo (únicamente disponibles en los cómic originales; lo siento). Es, al final, humor irlandés. Un humor que solo un irlandés católico podría hacer. Y no sé si inclusive AMC lo esté transmitiendo correctamente (juzgando por el trailer).


Un inicio típico de Ennis revisando su correspondencia en los noventas


Juzgando por la reacción de los suertudos en SXSW, tampoco sé si se está interpretando correctamente la fuente original. Creo que muchos están esperando la serie Constantine, versión madura. Y en realidad deberían esperar Constantine, versión inmadura.

El punto es que no hay que esperar de Preacher una obra magnánima ni apoteósica. Ni es, ni quiso ser nunca, perfecta. Y las reacciones iniciales tanto de conocedores como novatos en la serie, por no hablar del casting, parecen estar malinterpretando esta producción. Y no sé si es malinterpretación. O si AMC se paseó en el cómic.

Algunos están esperando el gran comentario socio-simbólico-fragmentado sobre la significación hermenéutica del cristianismo en la etapa postmoderna del capitalismo tardío. Y, con Cassidy, lo que deberían recibir es un recordatorio que algunas personas tienen mucho tiempo en sus manos.


Vamos a estar en dos infiernos. Tendremos una adaptación “más de acción” de una serie, y de una película, que no funcionaron: las dos versiones de Constantine. Y tendremos a la vez un material altamente presuntuoso, que dista mucho del original.

Periodistas, críticos, fans. Lo que he leído en Internet se siente raro. Igual que se sienten raros los primero cuatro minutos mencionados arriba. Dicen los entendidos que el piloto es una serie de secuencias frenéticas de acción del primer nivel y peleas macho. Sobran los humanos explotando, las peleas de vampiros, dicen. El piloto expande los temas filosóficos del material original y además abraza su mundo rico en arquetipos, dicen. Toma el ritmo de True Detective y lo balancea con elementos de ciencia ficción de alto octanaje, dicen.

Tendremos algo que se parece a Preacher pero que no lo es.

Por Dios, espero estar equivocado. Oremos por Preacher. Por el linaje de Jesús.



Contribución de Frank Privette de Literofilia
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